Corredores Humanitarios - San Egidio

Aterrizan en Roma 81 refugiados sirios gracias a los corredores humanitarios

San Egidio recuerda la urgencia de que otros países europeos adopten este modelo que garantiza seguridad e integración

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(ZENIT – Roma).- Desde Beirut han aterrizado otros 81 refugiados sirios gracias al proyecto de los corredores humanitarios. Se alcanza así los 200 que han llegado ya a Italia desde el pasado mes de febrero. En el grupo había 30 niños, de los cuales muchos necesitan cuidado médicos, algunos discapacitados graves y una anciana. Veintinueve son cristianos, los otros musulmanes. Las personas que han llegado este jueves a Roma serán hospedas en varias regiones de Italia.
“Ya no es solo un experimento, sino una realidad concreta que consiente a personas que huyen de la guerra y en condiciones de vulnerabilidad –víctimas de persecuciones, familias con niños, mujeres solas, ancianos, enfermos, personas con discapacidad– llegar, con toda seguridad y legalmente, a Italia sin poner en riesgo su vida en el Mediterráneo”, se lee en una nota de la Comunidad San Egidio.
Marco Impagliazzo, presidente de San Egidio, ha lanzado un fuerte llamamiento para que el modelo sea aplicado por otros países europeos: “Asistimos cada día a nuevas tragedias en el mar, a las muertes de muchos inocentes, empezando por los niños. Hemos demostrado, junto a las Iglesias protestantes italianas, que una alternativa es posible”.
“Es urgente que también otros países europeos adopten este sistema porque, además de salvar vidas humanas, garantiza, gracias a los controles efectuados a la salida, la seguridad para todos los ciudadanos y hace más fácil la integración en el tejido civil y social del país de acogida”, aseguró el presidente.
Se trata del tercer grupo de refugiados sirios que llega al aeropuerto de Fiumicino gracias a este proyecto. Son familias, mujeres y niños que huyeron de Siria y vivieron el horror de la guerra. Entre ellos estaba Mariam, de 10 años, que lleva 2 años en silla de ruedas tras recibir un disparo en Damasco. Empezará una nueva vida en la provincia de Turín, donde seguirá un tratamiento médico, cuenta el comunicado de prensa de la comunidad San Egidio. 
Asimismo cuentan la historia Nilva, cristiana armenia, era médico en Hasaka. Huyó a través del Líbano con sus dos hijos, Raffi y Rupina, pero en Hasaka todavía está su marido Edward, uno de los últimos médicos que todavía quedan allí. Él ha decidido quedarse en su ciudad, que sufre los ataques del Estado Islámico, para curar a enfermos y heridos.

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ZENIT Staff

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