Caminar © Cathopic/Exe Lobaiza

Píldoras de esperanza: “Jesús, Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida”

Viernes de la IV Semana de Pascua

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Reflexión sobre los Evangelios diarios

Invocamos al Espíritu Santo

Espíritu Santo llena de alegría y paz mi corazón y da sabiduría a mi mente para poder entender la Palabra de Dios. Amén.

Evangelio según San Juan 14, 1-6

Jesús dijo a sus discípulos:

“No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy.

Tomás le dijo: ‘Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?’. Jesús le respondió: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí’”.

Palabra del Señor

¿Qué dice el texto?

No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.

¿Qué nos dice a nosotros hoy Dios en el texto?

En nuestra vida muchas cosas nos inquietan. Tenemos demasiadas preocupaciones, vivimos corriendo para hacer muchas cosas. Y obviamente la ansiedad nos gana repentinamente. Este texto, también tomado de las palabras de Jesús en la última cena, se centra no solo en el mensaje, sino en la forma que lo recibimos. Obviamente no podemos entender ni ser receptivos a un mensaje si estamos preocupados.

Si vemos bien el Evangelio, Jesús nunca estuvo preocupado, sino más bien estuvo “ocupado” recordemos cuando se quedó en el templo lo dijo claramente: “Debo ocuparme de las cosas de mi Padre” (Lucas 2,49). Son dos realidades muy diversas, el estar ocupado o preocupado. Es obvio, cuando tenemos preocupaciones, estas nos inquietan, nos volvemos ansiosos y lo expresamos. Al estar así, no podemos entender nada, ya que todo se ha centrado en aquello que me “pre – ocupa”

¿Qué cosas te inquietan hoy? Es cierto que vivimos en tiempos que no son los normales, muchos no sabemos cómo seguirá nuestra vida laboral, ya que vivimos en un mundo convulsionado. Esto nos inquieta. Estamos todos de acuerdo, es una situación nueva, que no es común, vemos cerrarse oficinas, empresas, etc. Tal vez pensamos cómo vamos a dar de comer a nuestras familias, hay muchos que son inmigrantes y no tienen garantías de vivir en un país. Así van sucediendo situaciones externas que nos pueden quitar la paz, ¡si las dejamos! Pero si estamos atentos, no debería ser así.

Es muy bueno darnos cuenta que el creer nos lleva a darnos paz. La vida de fe, no solamente es para el “más allá”, sino también para que vivamos ahora mismo. Con fe segura, no puede haber ni cosas que me inquieten ni nada que me preocupe. Lo más que puedo hacer es ocuparme.

Pongamos nuestra vida en manos del Señor, Él conoce lo que nos inquieta el corazón, Él sabe de nuestras preocupaciones, sobre todo en estos momentos. Este es el momento para tener una “nueva edición de mi fe”. Una fe que me lleve sin duda a esperar contra toda esperanza. Saber dar razón de nuestra esperanza, para que el mundo crea.

Repite confiado en el Señor tu acto de fe y dile varias veces:

“Jesús, Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida, en ti confío”

Te invito a conocer más de nuestro trabajo diario sobre la Lectura Orante de la Biblia.

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Ricardo Grzona

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