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Papa Francisco (C) Vatican Media

Papa Francisco: Temas clave en tiempos de pandemia

Entrevista de Carmen Magallón

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(zenit – 7 oct. 2020).- El Papa Francisco ha concedido una entrevista a Carmen Magallón, directora de la revista Il Mio Papa España, en la que trata los temas clave relacionados con la vida en tiempos de pandemia y plantea propuestas para superar este tiempo de crisis.

La emergencia sanitaria por la COVID-19 está cambiando el mundo y nos llevó a la crisis, sin embargo, “de una crisis no se sale igual. O salimos mejores o salimos peores. Y el modo en que salgamos depende de las decisiones que tomemos durante la crisis”, insiste el Santo Padre de acuerdo a una síntesis de la entrevista difundida por Vatican News hoy, 7 de octubre de 2020.

En este sentido, el Papa plantea a la humanidad: “¿cuál será el modo de vida que le dejaremos a la futura generación?”, indicando que se trata de dejar de pensar solo en nosotros mismos o en nuestro presente y elevar la mirada al futuro en la perspectiva de humanidad que quiere permanecer en el tiempo como parte de la creación.

“Debemos hacernos cargo del futuro, de preparar la tierra para que otros la trabajen. Y esta es la cultura que tenemos que elaborar en la pandemia, según este gran principio que de una crisis no se sale igual. Salimos peor o mejor; pero nunca iguales”, afirma Francisco.

Para él, no existe división entre lo que ocurre a los seres humanos y lo que sucede en el planeta que habitamos: “Está cambiando el clima, perdemos oportunidades (…) no podemos jugar con el mar, con el universo. Lo tenemos que cuidar”.

Afrontar el duelo

En el diálogo con Carmen Magallón, el Pontífice fue interrogado sobre cómo afrontar el duelo de las víctimas de la pandemia, valorando todos los pequeños y grandes gestos que tantas personas en el mundo han tenido para con sus semejantes:

“Y ¿cómo se afronta ese duelo? Solamente intentando ser cercanos (…) Es el momento del silencio, de la cercanía y de hacer lo posible para estar juntos”.

El Obispo se refirió a tantas personas que han dado su vida al servicio de aquellos que los necesitaban, a los que habitualmente llama “los santos de la puerta del al lado”. Para él, estas personas “no se quisieron ‘zafar’ sino que enfrentaron los problemas y buscaron soluciones prácticas a los mismos. Y Dios entiende ese lenguaje y lo hace suyo”.

Compromiso amplio con la vida

Por otra parte, remarcó que el compromiso con la vida no se reduce a la salud, sino que engloba también la preocupación por los descartados, por aquellos que son expulsados por el sistema, por los que no tienen trabajo.

En este sentido, el Papa Francisco habla del “gran desafío social” que evidencia cómo “la cultura del descarte ha impregnado nuestra manera de relacionarnos”.

Por todo ello, no es concebible seguir con el mismo sistema económico que tiene entre sus fundamentos la injusticia: “La pandemia nos hizo visualizar como nos habíamos acostumbrado a ese clima del descarte: el descarte de los viejos, el descarte de los pobres, el descarte de los chicos, de los chicos no nacidos”, recuerda.

Y, ante todo ello, invita “a recordar que toda vida vale y merece ser defendida y respetada”.

Enfrentar la cultura del descarte

Para el Santo Padre, como sociedad debemos enfrentar con valentía la cultura del descarte “que nos amenaza continuamente”. “Vivir descartando lo que nos molesta, lo que nos sobra, lo que nos impide tener más y más. Y contra esa cultura del descarte, vivir la cultura del recibir, del acoger, de la cercanía, de la fraternidad”, describe.

“Hoy día más que nunca se nos pide fraternidad, ir al encuentro del otro, del más débil y vulnerable para cuidarlo, para sentirnos responsables de él o de ella, porque no tiene los mismos recursos que los demás”, añade.

Bendición Urbi et Orbi especial

En torno a este asunto, la directora de la revista preguntó al Santo Padre sobre lo vivido en su corazón el pasado 27 de marzo en la plaza de San Pedro, durante la bendición Urbi et Orbi especial por la pandemia.

Francisco contó que en un primer momento tuvo miedo a resbalar al subir la escalera, pero: “Mi corazón estaba en todo el Pueblo de Dios que sufría, en una humanidad que tenía que soportar esta pandemia y que, por otro lado, que tuviera el coraje de caminar. Subí las escaleras rezando, recé todo el tiempo, y me fui rezando. Así viví ese 27 de marzo”.

Las audiencias generales sin fieles fueron un momento difícil para el Papa: “era como estar hablando a fantasmas” y “suplí muchas de estas ausencias físicas con el teléfono y cartas. Eso me ayudó bastante a medir el pulso de cómo estaban viviendo esto las familias y comunidades”.

Fraternidad humana

Asimismo, el Papa declara que no hay receta para salir de la crisis, pero que el camino lo encontraremos si cambiamos de paradigma económico: “Empezar por las periferias (…) por la dignidad de las personas”.

“Hablé de las periferias, pero también tenemos que incluir la casa común, que es el mundo, el cuidado del universo”, agregó.

El Sucesor de Pedro ubica en esta vía su tercera encíclica recién publicada, Fratelli tutti, en la que se presenta la fraternidad humana como una de las claves para construir el futuro.

En esta línea también habla de la distribución de la vacuna contra el coronavirus, de la que afirma: “La vacuna no puede ser propiedad del país del laboratorio que la encontró o de un grupo de países que se alían para esto (…) La vacuna es patrimonio de la humanidad, de toda la humanidad, es universal; porque la salud de nuestros pueblos, como la pandemia nos enseña, es patrimonio común, pertenece al bien común… y ese debe ser el criterio”.

Migración

Al ser contestado sobre el tema de los migrantes, el Obispo de Roma sostiene que “tenemos que hacernos cargo”. El migrante “sale de su patria porque busca nuevos horizontes, porque escapa por hambre o por guerra. Basta pensar en Siria…”: “Si no nos hacemos cargo de los migrantes perdemos gran parte de la humanidad, de la cultura que ellos representan”.

El Papa Francisco llama, además, a la sinceridad y a reconocer la aportación que personas llegadas de  otros países han realizado durante el confinamiento. “Durante el período de lockdown eran muchos migrantes quienes se exponían trabajando la tierra, manteniendo limpia la ciudad, continuando múltiples servicios. Es doloroso constatar cómo no se los reconoce y valora y se aprovecha un hecho lejano o perdido para desacreditar a tantas personas que con su trabajo sostuvieron a nuestro pueblo”.

Asimismo, profundiza en este argumento y anima a adentrarse en las causas de las migraciones, que en el caso del Líbano o de Siria, “son familias enteras que escapan de una guerra que no se entiende. ¿Nuestros países pueden mantenerse neutrales ante esta dolorosa situación?”.

Francisco pone en evidencia y valoriza el hecho de que “Hay sacerdotes, religiosos, laicos, religiosas, obispos que se rompen el alma para lograr esto. Hay ejemplos muy hermosos que están abriendo camino”.

Esperanza en la humanidad

Ante todo este contexto, el Papa manifiesta su esperanza en toda la humanidad: “La humanidad es capaz de reaccionar, especialmente las periferias, si se organizan. Y la cultura de los pueblos. Me gusta pensar en el alma de los pueblos, en esa reserva espiritual que les permite siempre salir adelante”

Del mismo modo, alude a los pueblos perseguidos, los yizadíes y los rohingyas, por ejemplo, de los que afirma que son pueblos sufrientes, perseguidos: “Entonces, hay que ir a esos pueblos que sufren y, mientras no se haga cargo la humanidad entera de esto, no hay esperanza. Esperanza de la periferia, de los más separados”.

En cuanto su relación con las redes sociales como instrumento de evangelización, apunta que “les tenía alergia (…) Así que diviértase un poquito con este fracaso de mi alergia”.

Aniversario de san Ignacio de Loyola

Por último, en el contexto de los 500 años de la conversión de san Ignacio de Loyola, el Santo Padre expresa sus deseos de ir a Manresa, sitio donde Ignacio inició su camino de conversión.

“Creo que la conversión de San Ignacio es también un reencuentro con el corazón y puede invitarnos a reflexionar en nuestra conversión personal, en pedir el don de la conversión para más amar y servir al estilo de Jesucristo”.

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Larissa I. López

Larissa I. López es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, Máster en Artes de la Comunicación Corporativa y Doctora en Comunicación por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Su trayectoria profesional ha transcurrido entre el ámbito de la comunicación y el de la docencia. Como redactora, ha colaborado con medios como Aceprensa, Pantalla 90 o CinemaNet. Como profesora, por su parte, ha impartido clases en la universidad y en centros de FP y bachillerato. En estos últimos realizaba también tareas relacionadas con la comunicación (redes sociales y edición de contenidos). Cordobesa de nacimiento también ha vivido en Sevilla, Madrid y Roma.

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