Joe Biden rezando. Foto: Jim Bourg, Reuters.

Biden, la comunión eucarística y la unidad de la Iglesia en Estados Unidos

“Está en el orden del día de nuestro encuentro la emisión de un documento sobre lo que llamo coherencia eucarística.»

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Por: P. Jorge Enrique Mújica, L.C.

Fue Associated Press quien reveló que en su reunión de junio de 2021 los obispos americanos preveían tratar el tema del acceso a la comunión a políticos que públicamente se oponen a enseñanzas relevantes para la Iglesia, como el aborto.

En un inicio se minimizó a incluso se llegó a afirmar que se trataba de una mentira. Mientras tanto aparecían publicadas dos cartas pastorales: una del obispo de San Francisco, California, y otra del obispo de Phoenix, Arizona, posicionándose precisamente sobre este tema. Contemporáneamente se filtraba el hecho de un trabajo-borrador sobre este asunto por parte de la Comisión de Doctrina de la Fe de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

Fue el arzobispo de San Francisco quien en una entrevista con el National Catholic Register confirmó la información inicial de la AP: “Está en el orden del día de nuestro encuentro la emisión de un documento sobre lo que llamo coherencia eucarística. Los estatutos de nuestra conferencia son que, si se va a escribir un documento como documento de todo el cuerpo de obispos, se debe aprobar la redacción del documento. Luego se escribe el documento, pasa por varios borradores, y está abierto a enmiendas de todo el cuerpo de obispos. Finalmente, el resultado final tiene que ser aprobado. Este junio, votaremos sobre la emisión de dicho documento; luego, el comité de doctrina tiene la tarea de redactarlo. Así que, con suerte, para noviembre tendremos el producto final sobre el que podremos votar; pero la decisión de redactar o no dicho documento está en la agenda de esta reunión de junio”.

El último episodio de este controvertido tema lo ha supuesto la filtración de una carta privada con fecha de 7 de mayo de 2021 y dirigida al presidente de los obispos estadounidenses, Mons. José Gómez, arzobispo de Los Ángeles, California. Con esa misiva el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe responde a una consulta sobre el asunto del acceso a la comunión y la discusión del tema en la asamblea de junio del episcopado estadounidense: “Gracias por su carta del 30 de Marzo de 2021 informando a esta Congregación que los obispos de los Estados Unidos se están preparando para abordar la situación de los Católicos en cargos públicos que apoyan la legislación que permite el aborto, la eutanasia u otros males morales. Estamos agradecidos de que planee enviarnos el borrador de un documento sobre la dignidad para recibir la Sagrada Comunión para una revisión informal antes de su presentación al cuerpo de obispos para su votación”.

En el cuerpo de la respuesta el cardenal Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, parece responder a una consulta acerca del valor de una correspondencia privada de 2004, que el Card. Joseph Ratzinger, actual Benedicto XVI, remitió en calidad de prefecto de la misma Congregación y que trata también esta materia. La consulta parece sugerir la pregunta sobre el valor de ese texto. Al respecto escribe el cardenal Ladaria:

“Con respecto a la carta de 2004 del Cardenal Ratzinger al Cardenal McCarrick, esta Congregación respeta la estipulación del Cardenal Ratzinger de que “estos principios no estaban destinados a ser publicados”. La carta tenía la forma de una comunicación privada dirigida a los obispos. En la medida en que, por lo tanto, estos principios no están publicados por la Conferencia, pueden ser de ayuda en la preparación del borrador de su documento. Cabe señalar que la Nota doctrinal de la Congregación: Sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (2002) es anterior a la comunicación personal del Cardenal Ratzinger. Durante las visitas ad limina de 2004 a las que se refiere en su carta, surgieron interrogantes en varias ocasiones sobre la recepción de la Sagrada Comunión por parte de políticos católicos que apoyaban el llamado “derecho a elegir” un aborto. Cuando se discutió la Nota Doctrinal durante estas visitas ad limina, quedó claro que había una falta de acuerdo sobre el tema de la comunión entre los obispos. En ese momento, no se estaba considerando el desarrollo de una política nacional, y el Cardenal Ratzinger ofreció principios generales sobre la recepción digna de la Sagrada Comunión con el fin de ayudar a los ordinarios locales en los Estados Unidos en sus tratos con los políticos católicos pro-elección dentro de sus jurisdicciones. Por lo tanto, la comunicación del Cardenal Ratzinger debe discutirse solo en el contexto de la Nota Doctrinal autorizada que proporciona la enseñanza del Magisterio sobre el fundamento teológico para cualquier iniciativa relacionada con la cuestión de la recepción digna de la Sagrada Comunión”.

La misma carta-respuesta parece sugerir que el tema fue tocado otra vez en la tradicional visita que los obispos de Estados Unidos hicieron al Papa en 2019-2020, lo que sugiere a su vez que todo esto lleva más tiempo discutiéndose y apenas ahora sale a flote como algo polémico y con relación a una cara más visible como lo es el actual presidente Biden. Este extracto de respuesta también subraya el efecto contrario que puede derivarse de tratar este tema vista la división incluso pública entre el episcopado americano en este campo: la división. De ahí que el prefecto Ladaria escriba: “Cuando este tema resurgió durante las visitas ad limina 2019-2020 de los obispos de Estados Unidos, esta Congregación aconsejó que se entable un diálogo entre los obispos para preservar la unidad de la conferencia episcopal ante los desacuerdos sobre este controvertido tema. La formulación de una política nacional se sugirió durante las visitas ad limina solo si esto ayudaría a los obispos a mantener la unidad. Esta Congregación señala que tal política, dada su naturaleza posiblemente contenciosa, podría tener el efecto contrario y convertirse en una fuente de discordia en lugar de unidad dentro del episcopado y la Iglesia más grande en los Estados Unidos. Así, advertimos durante las visitas ad limina que el desarrollo efectivo de una política en esta área requiere que el diálogo se produzca en dos etapas: primero entre los propios obispos, y luego entre obispos y políticos católicos pro-elección dentro de sus jurisdicciones”.

A continuación el cardenal Ladaria sugiere al arzobispo de Los Ángeles posibles pasos a seguir: “La primera etapa del diálogo se llevaría a cabo entre los obispos para que pudieran acordar como Conferencia que el apoyo a la legislación pro-elección no es compatible con la enseñanza Católica. Por lo tanto, los obispos deben discutir y estar de acuerdo con la enseñanza de la Nota Doctrinal antes mencionada que afirma en el artículo 3 que “el cristiano está llamado a disentir de una concepción del pluralismo en clave de relativismo moral, nociva para la misma vida democrática, pues ésta tiene necesidad de fundamentos verdaderos y sólidos, esto es, de principios éticos que, por su naturaleza y papel fundacional de la vida social, no son ‘negociables’”. Los obispos deben afirmar como Conferencia que “quienes se comprometen directamente en la acción legislativa tienen la «precisa obligación de oponerse» a toda ley que atente contra la vida humana” (Nota Doctrinal art. 4). Una vez que se alcance este acuerdo, los obispos podrían pasar a implementar la segunda etapa en la que los Ordinarios locales se acercarían y entablarían un diálogo con los políticos católicos dentro de sus jurisdicciones que adopten una posición pro-elección con respecto a la legislación sobre el aborto, la eutanasia u otros males morales, como un medio para comprender la naturaleza de sus posiciones y su comprensión de la enseñanza Católica”.

Y a continuación añade: “Una vez que se hayan llevado a cabo estas dos etapas de diálogo extenso y sereno, la Conferencia enfrentaría la difícil tarea de discernir el mejor camino a seguir para que la Iglesia en los Estados Unidos sea testigo de la grave responsabilidad moral de los funcionarios públicos Católicos de proteger la vida humana en todas las etapas. Si luego se decide formular una política nacional sobre la dignidad para la comunión, tal declaración debería expresar un verdadero consenso de los obispos sobre el tema, al tiempo que observar el requisito previo de que cualquier disposición de la Conferencia en esta área respete los derechos de los Ordinarios individuales en sus diócesis y las prerrogativas de la Santa Sede (cf. Apostolos Suos, 22 y 24). Además, la Congregación advierte que cualquier declaración de la Conferencia con respecto a los líderes políticos Católicos estaría mejor enmarcada dentro del amplio contexto de dignidad para la recepción de la Sagrada Comunión por parte de todos los fieles, en lugar de solo una categoría de Católicos, reflejando su obligación de conformar sus vidas con todo el Evangelio de Jesucristo mientras se preparen para recibir el sacramento (Nota doctrinal art. 4). Sería engañoso si tal declaración diera la impresión de que el aborto y la eutanasia por sí solos constituyen los únicos asuntos graves de la enseñanza moral y social Católica que exigen el máximo nivel de responsabilidad por parte de los Católicos”.

La carta del Cardenal Ladaria finaliza invitando a “hacer todo esfuerzo por dialogar con otras conferencias episcopales, ya que esta política está formulada tanto para aprender unos de otros como para preservar la unidad en la Iglesia Universal” y a compartir la carta con los demás obispos estadounidenses.

Es de resaltar el aspecto tan claramente tocado en esta carta sobre el tema de la unidad. Es tal vez también este valor y el testimonio público del mismo el que decida los siguientes pasos a seguir en todo este itinerario.

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Jorge Enrique Mújica

Licenciado en filosofía por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de Roma, y “veterano” colaborador de medios impresos y digitales sobre argumentos religiosos y de comunicación. En la cuenta de Twitter: https://twitter.com/web_pastor, habla de Dios e internet y Church and media: evangelidigitalización."

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