Bandera Chile. Foto: Archivo

Chile: aborto libre y sin condiciones en la nueva Constitución del país

El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile emitió un comunicado en el que califica esta norma como “un gravísimo atentado a la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales, más allá de cualquier concepción religiosa”. A esto se une algo que aumenta la gravedad, como es que “no se establecen condicionamientos ni limitaciones a este derecho, ni se da un mandato al legislador para que lo regule por una ley, con lo cual queda abierto el camino para permitir el aborto a todo evento”.

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(ZENIT Noticias – CELAM / Santiago de Chile, 17.03.2022).- Este 15 de marzo, el pleno de la Convención Constitucional de Chile aprobó una norma sobre derechos sexuales y reproductivos que quedó en situación de ser incorporada al texto constitucional. Dicha norma establece que el Estado debe asegurar a todas las mujeres y personas con capacidad de gestar, entre otras cosas, “las condiciones para (…) una interrupción voluntaria del embarazo”.

 

Abierto el camino para permitir el aborto a todo evento

Ante este hecho, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile emitió un comunicado en el que califica esta norma como “un gravísimo atentado a la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales, más allá de cualquier concepción religiosa”. A esto se une algo que aumenta la gravedad, como es que “no se establecen condicionamientos ni limitaciones a este derecho, ni se da un mandato al legislador para que lo regule por una ley, con lo cual queda abierto el camino para permitir el aborto a todo evento”.

Los obispos chilenos insisten en que “establecido el aborto como un derecho constitucional sin ninguna restricción, cualquier ley que pretenda regularlo puede ser declarada inconstitucional”, hasta el punto de que se torna posible que “fueran abortadas creaturas incluso de siete u ocho meses o a punto de nacer”.

 

Un hecho de la máxima gravedad

Eso convierte esta norma en “un hecho de la máxima gravedad”. En ese sentido, se critica que el hecho de que la Convención “olvida y silencia del todo que en el vientre de quien está embarazada hay un segundo cuerpo, otro ser humano, que para quienes aprobaron la norma simplemente no existe”. Los obispos llegan a afirmar que “se ha ido imponiendo en el país una mentalidad contraria a la vida de la persona ya concebida”.

Ante esta realidad, llaman a los chilenos “a ser conscientes de esta triste dinámica, que tiene como corolario inaudito la incorporación del aborto libre nada menos que como un derecho constitucional”, recordando las palabras del Papa Francisco en su última encíclica, donde dice que “si la dignidad de la persona humana no queda a salvo y, por el contrario, consideramos a algunos menos valiosos o descartables, no hay futuro ni para la fraternidad ni para la sobrevivencia de la humanidad”.

 

Una Constitución no sentida y asumida por muchos chilenos

Para el episcopado chileno, “una Constitución Política con una norma sobre aborto libre no podrá ser sentida y asumida como propia por muchos chilenos, entre ellos muchas personas que profesamos una fe religiosa”. Eso se basa en el hecho de que “el respeto a la vida humana desde la concepción no es algo secundario o cuya consideración sea optativa, sino un valor fundamental que afirmamos apoyados en la razón y la fe”.

Por eso remarcan que “de no cambiar esta decisión, la Convención Constitucional pone un obstáculo insalvable para que muchos ciudadanos den su aprobación al texto constitucional que se está elaborando”. Finalmente, los obispos chilenos lamentan “que la mayoría de los convencionales estén optando por polarizar el proceso constitucional con un tema tan significativo, en vez de ofrecer una propuesta en la que la mayor parte de los chilenos podamos reconocernos, más allá de nuestras legítimas diferencias, en torno a un proyecto compartido”.

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Redacción Zenit

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