Angelus Papa Francisco. Foto: Vativa.va

Cartas desde la guerra (vigésimo cuarto día): “¡No cerréis vuestros corazones ante el dolor de Ucrania!”

“Sucede que muchas personas que en el mundo de hoy se enteran de la guerra en Ucrania, son personas que han crecido a lo largo de su vida, de una manera u otra, con acceso a todo tipo de juegos de computadora. A veces, para ellos, la palabra “guerra” puede significar un simplemente un juego, un tipo de espectáculo, otro tipo de show de televisión… Y existe el gran peligro de que incluso las horribles imágenes de la guerra que están viendo hoy, las vean como otro juego más y así viendo cómo a Ucrania la crucifican…”, escribe Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk.

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(ZENIT Noticias / Kiev, 19.03.2022).- Publicamos el contenido de la comunicación que Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk ha enviado en el día 24 de la invasión rusa a Ucrania. En esta comunicación invita a no normalizar la guerra pues no se trata de un video-juego.

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¡Alabado sea Jesucristo!

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, hoy es 19 de marzo de 2022 y Ucrania está viviendo el 24º día de esta sangrienta e injusta guerra emprendida por el agresor ruso contra el pacífico pueblo ucraniano.

Hoy, esta noche, en particular, Ucrania ha seguido defendiéndose. Ucrania se mantiene en pie. Ucrania cada vez más cree en su victoria. Sentimos que el Dios Nuestro Señor está con nosotros. Y la victoria no la obtiene aquel que es más fuerte en fuerza humana, sino que la victoria, la obtiene aquel con quien está Dios, aquel quien está en la Verdad, es ese quien tiene la verdadera fuerza…

Hoy quiero que, durante la oración, dirijamos nuestra atención de manera particular hacia las víctimas inmediatas de esta guerra: los heridos. Hoy en día, Ucrania ni siquiera sabe hasta el final cuántas personas han resultado heridas, lesionadas, lisiadas durante esta guerra. Hoy debemos recordar de modo particular en nuestras oraciones a nuestros soldados heridos, que llevan en sus cuerpos las heridas de Ucrania de manera muy especial, entregando su vida y su salud por nuestra libertad.

Recordamos hoy especialmente a los civiles que han sido alcanzados por los ataques aéreos, por las batallas callejeras, por los bombardeos y que se han convertido en las primeras víctimas de esta guerra. Recordamos hoy a durante nuestra oración a aquellos que quedaron bajo los escombros de casas destruidas por misiles y bombas rusas. Recordamos hoy a los padres y madres que cubrieron a sus hijos con sus cuerpos y sufrieron graves heridas en sus cuerpos.

Podemos decir que hoy el número de heridos, de diversa gravedad, se cuenta por miles en Ucrania. Toda la tierra ucraniana en estos momentos está llena de gritos, gemidos, de heridas en los cuerpos de la gente… Y cuántas heridas síquicas y espirituales está recibiendo la gente hoy en Ucrania. Ni siquiera sabemos hasta el final de qué estamos hablando.

Hoy quiero hacer un llamamiento especial a todos los que me oyen, a los que me escuchan en Ucrania y en el mundo entero. Uno de los mártires del comunismo, el padre Lesiv, dijo una en su momento: “¡No tengamos miedo de dejar entrar el dolor humano en nuestros corazones, porque justamente es este dolor el que lo que nos hará cristianos!” Hoy debemos ser capaces de co-preocuparnos, de co-sufrir con aquellos que sufren, en particular con los que sufren ese dolor a causa de las heridas personales en las circunstancias de la guerra en Ucrania. ¡Es tan importante para nosotros poder co-sufrir con nuestro prójimo…!

Sucede que muchas personas que en el mundo de hoy se enteran de la guerra en Ucrania, son personas que han crecido a lo largo de su vida, de una manera u otra, con acceso a todo tipo de juegos de computadora. A veces, para ellos, la palabra “guerra” puede significar un simplemente un juego, un tipo de espectáculo, otro tipo de show de televisión… Y existe el gran peligro de que incluso las horribles imágenes de la guerra que están viendo hoy, las vean como otro juego más y así viendo cómo a Ucrania la crucifican… cómo a Ucrania la mutilan, la hieren… pueden llegar a verlo sin que les llegue el dolor del pueblo ucraniano.
Hoy quiero hacer un llamamiento a todos vosotros: ¡No cerréis vuestros corazones ante el dolor de Ucrania! Porque un día el Señor Dios les dirá: “Porque estuve herido en Ucrania, y ustedes miraron hacia otro lado…”

Hoy quiero hacer un llamamiento a las instituciones internacionales, a la opinión pública de la comunidad mundial. ¡Yo no creo que la humanidad sea impotente ante la guerra! Todos juntos podemos y debemos detener la guerra en Ucrania. No hagan oídos sordos a los gemidos, a los gritos, a los llantos de miles de personas en Ucrania… Ábranle a ellos su corazón. Y hagamos todos juntos lo que sea necesario para detener esta terrible guerra. Que la paz gane sobre guerra en Ucrania.

Oh Purísima Virgen María, hoy Ucrania y Rusia se preparan para la consagración a tu Inmaculado Corazón: toma bajo tu amparo a nuestro pueblo ucraniano, como Buena Madre, ayúdale a ganar la guerra en Ucrania.

Oh Santísima Madre de Dios, Inmaculado Corazón de María, sálvanos. Amén.

La bendición del Señor y su misericordia descienda sobre ustedes por su divina gracia y amor y permanezcan ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén.

¡Alabado sea Jesucristo!

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Redacción Zenit

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