El Card. Sako destacó en su homilía que los cristianos fueron pioneros en la construcción de la civilización y de la sociedad iraquíes Foto: Asia News

Cardenal Iraquí reinaugura iglesia que fue destruida por terroristas musulmanes en Iraq

En la misa de inauguración de la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el barrio de al-Dawasa, el cardenal Sako afirmó que la inauguración de la iglesia destruida por el ISIS es un signo de esperanza. El lugar de culto fue conquistado y devastado por los yihadistas y luego convertido en cuartel policial del Estado Islámico. La alegría de los más de 300 cristianos que participaron en la celebración.

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(ZENIT Noticias – Asia News / Mosul, 14.04.2024).- Un resultado «excepcional» que puede «alentar» a los cristianos «a regresar a su querida ciudad, con la certeza de que esto ayudará a crear esperanza, promover una convivencia armoniosa y preservar el hermoso y diverso tejido de Mosul», dijo el patriarca caldeo, Card. Louis Raphael Sako, en la homilía de la misa que celebró ayer con motivo de la inauguración de la restaurada iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en la metrópoli del norte de Irak. El templo constituye un símbolo de la devastación del Estado Islámico (EI, ex Isis), que lo ocupó -y lo profanó- durante la conquista en el verano de 2014 y fue liberado tres años después por el ejército iraquí. “Estuve a cargo de esta iglesia y respaldé la escuela durante 15 años – recordó el cardenal – y cristianos y musulmanes nos sentíamos como una sola familia, en completa armonía”.

La comunidad cristiana, de fiesta, acompañó con cantos, himnos y consignas la misa de inauguración de este templo caldeo con 80 años de historia a sus espaldas que había sido convertido en un cuartel de la policía religiosa bajo el gobierno del ISIS. A la celebración asistieron líderes religiosos y políticos cristianos, musulmanes, yazidíes y sabeos de Mosul y de la llanura de Nínive, así como personalidades internacionales – entre ellas las que financiaron la reconstrucción – y más de 300 fieles. También estuvieron presentes el obispo Nicodemus Daoud Sharaf, de la Iglesia Ortodoxa Siria, Mons. Imad Khoshaba, actual arzobispo de Teherán de los Caldeos y Mons. Michael Najib Michael, arzobispo de Mosul, junto con sacerdotes, religiosas y religiosos.

«He esperado este día», cuenta a la AFP Ilham Abdullah, ex director de escuela de 74 años, e insiste en que espera que «las familias cristianas regresen y la vida vuelva a ser como antes» en Mosul, donde vive una de las comunidades más antiguas del mundo. Salim, que vino a la ciudad especialmente para participar en la misa, contó que los caldeos «vinieron a ver su iglesia» abandonada «cuando los opresores de Daesh la dejaron destrozada». Actualmente en la metrópoli del norte – escenario de la histórica visita del Papa Francisco durante su viaje apostólico a Irak en 2021 – hay otras iglesias y monasterios que se están restaurando, pero la reconstrucción es lenta y muchos todavía no han regresado.

El Card. Sako destacó en su homilía que los cristianos fueron pioneros en la construcción de la civilización y de la sociedad iraquíes, de la cultura y del progreso de la gobernación de Mosul. Por eso dijo que «lamentaba» la falta de participación del actual gobernador, cuya presencia habría «alentado» a los cristianos a regresar a su ciudad, «aunque parece que eso no le importa». «Circunstancias difíciles – añadió – amenazan su existencia», y por eso «aguardamos con esperanza» un sistema político «al servicio de los ciudadanos» y medidas orientadas a «la justicia y la igualdad», para superar «el sectarismo, las cuotas y los componentes» en una perspectiva de “paz y confianza”. Es necesario, concluyó, luchar contra la corrupción y la proliferación de armas, y «desmantelar la ideología extremista».

La destrucción que había llevado a cabo el Estado Islámico resultó evidente en marzo de 2017 cuando las fuerzas iraquíes liberaron el barrio de al-Dawasa. Mientras registraban la zona encontraron una iglesia cristiana que los milicianos habían utilizado como base. Era precisamente Um al-Mauna (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro), que en ese momento ya no mostraba ningún signo de su pasado porque el crucifijo y las estatuas habían sido destruidos y reemplazados por carteles y símbolos de DAESH (acrónimo árabe de ISIS). La inscripción sobre la puerta, «Iglesia católica caldea», junto con el altar de mármol gris, atestiguan la función original del edificio, y la policía religiosa yihadista había pegado en la pared un cartel que prohibía el ingreso.

En las columnas de mármol del otrora lugar de culto cristiano colgaban carteles que  ilustraban la vida bajo el dominio del ISIS. En uno de ellos estaban escritas las 14 normas vigentes en Mosul, entre ellas la obligación de las mujeres  de vestir modestamente y mostrarse en público sólo «si es necesario». En el suelo cubierto de escombros se encontró un folleto donde se enumeraban los castigos corporales previstos (con imágenes explicativas) para los culpables de robo, consumo de alcohol, adulterio y homosexualidad. El Estado Islámico conquistó la ciudad en junio de 2014 y obligó a los cristianos a elegir entre convertirse al Islam, pagar un impuesto especial, huir o que los mataran. Pocas semanas después arrasaron Qaraqosh, en la llanura de Nínive, y obligaron a huir a la mayoría de los 120.000 cristianos.

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Redacción Zenit

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