Raffaele Buscemi
(ZENIT Noticias / Roma, 02.02.2026).- Premisa: no entro a valorar la decisión de dejar el sacerdocio. Quiero únicamente analizar los últimos seis meses desde el punto de vista de la comunicación y de sus estrategias.
Spoiler para quien no quiera leer esta larga reflexión: en mi opinión, el creador digital terminó imponiéndose sobre la persona/personaje.
El del ya ex don Alberto es un caso de estudio formidable (y en ciertos aspectos inquietante, por el frío cálculo con el que ha sido llevado adelante) de estrategia comunicativa.
Analizando los hechos de los últimos meses, emerge un cortocircuito entre lo que se ha visto y lo que no se ha visto a través de sus contenidos. Veamos los hechos con orden:
El pasado 4 de septiembre, don Alberto publicó un video en una discoteca para desmentir a quienes veían en el sacerdocio una vida de privaciones. ¿Resultado? Seis millones de visualizaciones. Hoy sabemos que, mientras grababa ese video, con toda probabilidad ya estaba escribiendo su libro de despedida, “La Scelta” (“La elección”). Un libro no se escribe, edita e imprime en pocos días.
Además, no se comunica al propio obispo la renuncia al ministerio sacerdotal el día anterior (y sobre esto volveremos al hablar del comunicado de prensa publicado).
Desde el punto de vista comunicativo, si sabes que quieres marcharte, pero publicas un contenido que defiende con vehemencia la identidad que estás a punto de abandonar, no estás dando testimonio. Estás generando “engagement”. Estás polarizando a la audiencia para maximizar la visibilidad de cara al inminente “rebranding”.
También en sus videos de los últimos meses había pasado del contenido espiritual (antes hablaba de pecado, confesión, amor de Dios, etc.) a la narración de sí mismo (por qué el Jubileo de los jóvenes en realidad es un fracaso, mi infancia, mi gimnasio, mis fotos de “gymbro”, las apariciones en podcasts donde habla de su vida sin referencias a su fe, los suplementos, etc.). Había también muchos videos “vagos” donde se hablaba genéricamente de “elección”, el año de la elección, el año del cambio, etc., como si fueran teasers crípticos. También esto es una operación típica previa a un cambio de marca.
Del gimnasio a los suplementos, hasta una estética cada vez más “cool”: la frontera entre estar en el mundo y ser del mundo se ha vuelto finísima. Cuando un sacerdote adopta plenamente el lenguaje del creador de contenidos, el riesgo es que la lógica del contenido (que debe rendir, entretener, gustar) sustituya a la lógica del Evangelio (que a menudo es incómoda, silenciosa, “fuera de target”).
La despedida no llegó como una retirada al silencio, sino como un lanzamiento editorial:
– Entrevista exclusiva con Giacomo Poretti (preparada evidentemente con bastante antelación respecto a la salida del libro).
– Video en TikTok en el que anuncia el hecho y remite a un video largo en YouTube.
– Video de YouTube en camino (para monetizar).
– Libro que sale la próxima semana.
Es la espectacularización del trabajo interior. El sufrimiento y la elección se convierten así en un producto de consumo, con su correspondiente llamada a la acción (compra el libro, mira el video, descubre cómo continúa la historia). Además, resulta evidente un cálculo frío tanto en la producción de los contenidos como en su lanzamiento online de cara a la venta del libro.
En todo esto hay una clara sensación de que la diócesis de Milán se adelantó publicando un comunicado de prensa que durante días circuló sin aparecer en el sitio oficial (apareció el domingo 1 de febrero como noticia, pero no en la página principal). La publicación del comunicado probablemente le arruinó los planes a don Alberto, obligándolo a adelantar el video en TikTok antes de que el de YouTube estuviera listo para publicarse y a difundir apresuradamente un clip del Poretcast.
Don Alberto hizo bien en no seguir vistiendo un hábito que sentía apretado (habría que entender por qué y si alguien se lo hizo sentir así con mil prohibiciones). Su elección personal es absolutamente legítima. Sin embargo, queda abierta la cuestión de la responsabilidad comunicativa, gestionada íntegramente en solitario, como creador digital más que como sacerdote, sin un plan claro compartido con su diócesis.
Raffaele Buscemi es profesor de Comunicación Digital en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma. Dirige y coordina el sitio de información www.documentazione.info
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