(ZENIT Noticias / Brasilia, 11.06.2026).- El pleno del Senado de Brasil aprobó el pasado 2 de junio el Proyecto de Decreto Legislativo n.º 3/2025 que suspende la Resolución n.º 258/2024 del Consejo Nacional de los Derechos del Niño y del Adolescente (CONANDA). Mucho pesó la carta de los obispos brasileños para suspender una resolución con normas favorables al aborto y que debilitaban el papel de los padres de familia.
La Cámara de Diputados aprobó la iniciativa tramitada por la Comisión de Derechos Humanos del Senado y luego remitida al Pleno donde obtuvo la aprobación de los senadores.
La Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) recordó en una carta al Senado Federal que “toda iniciativa legislativa o normativa debe orientarse por el principio de la protección integral de la persona humana, especialmente de los más frágiles e indefensos”.
La defensa de la inviolabilidad de la vida por la Iglesia, desde la concepción hasta su fin natural, se solidariza con las mujeres, los adolescentes y los niños víctimas de violencia, «abogando para que reciban un apoyo integral y asistencia médica, psicológica, social y jurídica capaz de promover su recuperación y proteger sus derechos fundamentales» exponen los obispos.
Además, solicitaron a los senadores que, al analizar el texto, priorizaran «por encima de los intereses circunstanciales o las presiones ideológicas, la defensa incondicional de la vida humana, la dignidad de la persona, la protección integral de los niños y adolescentes, el fortalecimiento de la familia y la seguridad jurídica; principios que constituyen pilares indispensables para la construcción de una sociedad verdaderamente justa y solidaria».
Los obispos propusieron la revisión del decreto de la CONANDA para tener en cuenta a niñas, niños y adolescentes afectados por la violencia sexual, pues la defensa de la vida y la protección de quienes han sufrido agresiones no son metas contrapuestas, sino prioridades complementarias. Destacaron así la necesidad de atención integral que incluya asistencia médica, psicológica, social y jurídica, orientada a la recuperación y a la protección de los derechos fundamentales de quienes han sufrido agravios.
La Conferencia Episcopal fundamentó su solicitud en los principios de la Constitución Federal brasileña que garantizan la inviolabilidad del derecho a la vida y reconocen a la familia como núcleo fundamental de la sociedad. Los obispos también recordaron que el Estado debe fortalecer la misión de la familia en la protección, educación y acompañamiento de los hijos.
La carta de los prelados exhortó al Senado Federal para que los legisladores “consideren, por encima de intereses circunstanciales o de presiones ideológicas, la defensa incondicional de la vida humana, la dignidad de la persona, la protección integral de los niños y adolescentes, la valoración de la familia y la seguridad jurídica”.
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