José María del Corral, cofundador de Scholas Occurrentes Foto: Fundación Scholas Occurrentes

Fundación impulsada por Papa Francisco propone a la FIFA el premio «Balón de Trapo» para reconocer compromiso social

El Patriarcado manifestó su rechazo a las «invasiones» en Tayasir: la protección de los bienes de la Iglesia es una «línea roja». Tras una denuncia formal ante las autoridades civiles y militares de Israel, se han iniciado acciones contra los responsables. Pizzaballa pidió ayuda para la población ante la escalada de violencia. Tel Aviv nombró un enviado especial para el mundo cristiano con el objetivo de recomponer las relaciones.

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(ZENIT Noticias / Roma, 24.04.2026).- En un encuentro en la Casina Pío IV del Vaticano, José María del Corral, cofundador de Scholas Occurrentes, presentó una propuesta simbólica a Mario Gallavotti, supervisor de las comisiones de la FIFA: la creación del «Balón de Trapo». El objetivo es crear un premio que, junto al famoso Balón de Oro para jugadores de élite, reconozca las mejores iniciativas sociales relacionadas con el fútbol.

«Todos tienen derecho a practicar deporte, pero no todos tienen los medios para hacerlo», enfatizó del Corral, explicando cómo el balón de trapo representa la esencia democrática del juego.

Un legado que perdura

La convocatoria se lanzó el 21 de abril en la Casina Pio IV, sede de la Academia Pontificia de las Ciencias, durante una ceremonia que conmemoró el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco. El evento celebró a la Fundación Scholas Occurrentes como parte integral de su legado espiritual y pedagógico.

Fundada en las afueras de Buenos Aires durante el arzobispado de Jorge Bergoglio, Scholas es hoy una red global que utiliza el arte, el deporte y la tecnología para derribar barreras entre jóvenes de diferentes estratos sociales.

La conexión del Papa con este símbolo es profunda. En numerosas entrevistas, Francisco recordó con cariño cómo, de niño, en el barrio de Flores, jugaba con balones hechos de trapos: «Lo importante no era el balón, sino estar juntos».

Mientras que el Balón de Oro celebra la excelencia individual y el éxito mediático, el Balón de Trapo se creó para: premiar a las organizaciones locales que transforman el deporte en una herramienta de inclusión; tender puentes donde existen barreras sociales o económicas; y promover el desarrollo integral del individuo, priorizando el crecimiento humano sobre la mera técnica deportiva.

Como señaló Del Corral, el sistema actual tiende a centrarse exclusivamente en los «campeones», corriendo el riesgo de olvidar la función social primordial del juego. El Balón de Pezza devolvería la dignidad a ese fútbol callejero que no busca la gloria, sino la fraternidad.

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Redacción Zenit

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