Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB)

Obispos estadounidenses piden a los sacerdotes que antepongan la fe a la política ante la proximidad de las elecciones de mitad de mandato

La iniciativa surgió de conversaciones entre obispos después de que algunos solicitaran más orientación para el clero sobre cómo abordar el tema con sus congregaciones.

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(ZENIT Noticias / Washington, 17.09.2026).- Ante la proximidad de las elecciones de mitad de mandato de 2026, los obispos católicos de Estados Unidos piden a los sacerdotes una tarea más exigente que simplemente animar a los católicos a votar: ayudarlos a comprender por qué su fe debe guiar su participación en la vida pública.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos ha publicado una nueva guía de formación para las diócesis, que ofrece a sacerdotes y diáconos material práctico para enseñar lo que la Iglesia denomina «ciudadanía fiel». El documento no respalda a candidatos, partidos ni opciones electorales específicas. En cambio, busca capacitar al clero para presentar la doctrina social católica como un marco para el discernimiento moral antes de que los católicos acudan a las urnas.

El momento elegido es intencionado. Las elecciones de noviembre de 2026 determinarán el control tanto del Senado como de la Cámara de Representantes, pero el documento de los obispos intenta situar la política electoral dentro de una comprensión mucho más amplia de la responsabilidad cristiana. La guía describe la ciudadanía comprometida no como una actividad que se realiza cada pocos años, sino como una forma de vivir el Evangelio a través de las responsabilidades de la vida pública.

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) ofrece pautas para una sesión de formación de tres a cinco horas o una sesión más breve de una hora, junto con material para la predicación y un video con varios obispos. La iniciativa surgió de conversaciones entre obispos después de que algunos solicitaran más orientación para el clero sobre cómo abordar el tema con sus congregaciones.

En su esencia reside una premisa simple pero trascendental: los católicos no dejan de ser discípulos al entrar en la esfera política.

El arzobispo Alexander Sample de Portland afirma que los católicos deben ser «agentes de transformación» en la sociedad, basándose en la dignidad y el valor de cada persona. Por su parte, el obispo Daniel Flores de Brownsville enfatiza que los católicos están llamados a construir comunidades que reflejen lo que Dios ha revelado en Cristo. Ambos argumentos desvían la atención de las tácticas electorales hacia el carácter del testimonio que los católicos aportan a la vida cívica.

Este marco se basa en cinco principios de la doctrina social católica, destacados en la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, publicada en mayo de 2026: el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social. La encíclica describe estos principios como criterios para comprender los desafíos sociales contemporáneos y discernir las formas adecuadas de acción cristiana.

El primer principio, el bien común, cuestiona la idea de que la política sea simplemente una competencia entre intereses privados. La doctrina católica lo define en términos de las condiciones sociales que permiten a los individuos y las comunidades alcanzar su plena realización.

El destino universal de los bienes introduce otra distinción importante. La Iglesia defiende la propiedad privada, pero no la considera un derecho ilimitado ajeno a las necesidades y la dignidad de los demás. En Magnifica Humanitas, León XIV sitúa este principio dentro de una tradición más amplia de la doctrina social católica que se remonta a Rerum Novarum de León XIII.

Por su parte, la subsidiariedad plantea la cuestión de si las decisiones se toman en el nivel adecuado, en lugar de transferir automáticamente la responsabilidad a autoridades superiores. La guía vincula este principio con la protección de la vida familiar y la dignidad de las familias frente a la injerencia gubernamental indebida.

La solidaridad amplía nuevamente el horizonte. Inspirada en el Buen Samaritano, trata al prójimo no como alguien perteneciente al propio grupo social, político o cultural, sino como una persona cuya dignidad exige respeto a la conciencia cristiana.

Finalmente, los obispos distinguen la justicia social de la idea más común de simplemente tener “conciencia social”. Basándose en León XIV, la guía dirige la atención hacia las estructuras e instituciones que pueden perpetuar la injusticia, y no solo hacia los actos individuales entre dos personas.

Esta amplitud es significativa porque el enfoque de los obispos no reduce el compromiso político católico a un solo tema. La guía menciona el aborto, la igualdad racial, la desigualdad económica, la justicia penal, la eutanasia, la vida familiar, la inmigración, la participación política, la guerra y la paz, entre otras cuestiones.

El mensaje subyacente es que estos temas no pueden separarse de una visión coherente de la persona humana.

Para los católicos, esto puede hacer que el discernimiento electoral sea más complejo, en lugar de más sencillo. Un votante puede coincidir con un candidato en una cuestión moral importante y discrepar en varias otras. El marco propuesto por los obispos no ofrece una fórmula matemática para resolver esa tensión. En cambio, invita a los católicos a formar su conciencia a través de la doctrina católica en su conjunto y, posteriormente, a tomar decisiones prudentes sobre elecciones políticas concretas.

Esta distinción es particularmente importante en un entorno político estadounidense cada vez más polarizado. La Iglesia puede hablar con claridad sobre la dignidad de los niños no nacidos, la integridad del matrimonio y la vida familiar, las necesidades de los migrantes, la pobreza, la libertad religiosa, la guerra y la paz, o el trato a los presos y a las personas vulnerables, sin identificarse con ningún partido político.

La Magnifica Humanitas de León XIV plantea una idea similar en un contexto diferente: la doctrina social católica tiene como objetivo proporcionar «principios para el pensamiento, criterios para el discernimiento y orientaciones para la acción», en lugar de sustituir la responsabilidad personal.

Por lo tanto, el nuevo material de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) presenta la «ciudadanía fiel» como algo mucho más amplio que el voto. Abarca los hábitos, las relaciones y las responsabilidades mediante las cuales los cristianos participan en la sociedad entre elecciones, así como durante ellas.

Este podría ser el elemento más importante de la intervención de los obispos. El voto es un instrumento de ciudadanía, pero no lo es todo. Para la Iglesia, la participación política comienza antes, con la formación de la conciencia, y continúa después, en la manera en que los católicos defienden la dignidad humana, sirven al prójimo, fortalecen a las familias, buscan la justicia y trabajan por el bien común.

Como afirma el obispo Flores, la primera tarea del católico en la vida política y social es dar un testimonio auténtico de Cristo. La decisión electoral final sigue siendo responsabilidad de cada votante.

La tarea de los obispos, como deja claro esta nueva iniciativa de formación, no es tomar esa decisión por los católicos, sino ayudarlos a afrontarla con una conciencia formada por la fe.

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Tim Daniels

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