Los obispos de África central denuncian la corrupción en sus países

En Kenia, la Iglesia lanza un plan quinquenal contra la carestía

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YAOUNDÉ / NAIROBI, lunes, 9 febrero 2009 (ZENIT.org).- La corrupción es una de las causas de la pobreza en África. Así lo ha denunciado los obispos de la Asociación de las Conferencias Episcopales de la Región de África Central (ACERAC), en un informe del que se hace eco el diario vaticano L’Osservatore Romano en su edición del pasado domingo.

La ACERAC reúne a las conferencias episcopales de Gabón, Congo, Camerún, Chad, República Centroafricana y Guinea Ecuatorial.

En este informe, los obispos denuncian entre otras cosas el aumento de la corrupción en la explotación, por ejemplo, de fuentes energéticas como el petróleo, que «reclaman la necesidad de mayor transparencia en las actividades económicas».

La explotación de los recursos naturales de una nación debe suceder en la observancia de las normas ambientales y sociales, para que se respeten los derechos del hombre y el bienestar de la población, advierten los prelados.

«Si las riquezas procedentes del suelo y del subsuelo contrastan con la miseria de la población, esto sucede a causa de la corrupción, que obstruye el funcionamiento de nuestra administración y nuestra economía, de nuestras inversiones, de nuestro sistema educativo y sanitario», denuncian.

Los obispos piden «una revisión de los contratos ilegítimos existentes y, sobre todo, de los que deben firmarse aún, para que nuestras comunidades no se vean empobrecidas por la actividad de explotadores deshonestos».

No es la primera vez que la ACERAC denuncia la corrupción en esta región de África. En el año 2002, al término de una reunión en Malabo (Guinea Ecuatorial), ya se publicó una carta pastoral en la que los obispos denunciaban cómo a pesar de la abundancia de petróleo, «los habitantes de África Central están entre los más pobres de la Tierra».

Plan contra la pobreza

Precisamene estos días la Conferencia Episcopal de Kenia ha puesto en marcha un plan estratégico de cinco años para vencer a la carestía provocada por la sequedad y el aumento de precios de los alimentos, según informa la agencia Fides. Un plan que no solo pretende ofrecer respuestas al problema del hambre, sino sobre todo formar conciencias.

Según explicó su presidente, el cardenal John Njue, se trata de poner en marcha «un apostolado eficaz y un servicio de apoyo avanzado a todas las diócesis del país», para favorecer «la renovación social de Kenia, una renovación basada en los principios evangélicos y capaz de unir a un país aún sorprendido por las violencias post electorales del año pasado».

«En una sociedad que tiende a la violencia, a la corrupción, a la desigualdad, a las injusticias de todo tipo, la Iglesia católica, mediante la Comisión Justicia y Paz, continuará formando las conciencias, estando del lado de la verdad, de la justicia y de la reconciliación», explicó el purpurado.

«Sabemos que en muchas partes del país ha llovido poco, pero también somos conscientes del hecho que si hubiésemos tomado las medidas adecuadas, programadas con anticipación, venciendo la avidez y el egoísmo, y si los políticos hubiesen eliminado la cultura de la corrupción, nadie hubiera estado en peligro de vida o hubiera muerto de hambre», añadió.

 

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ZENIT Staff

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