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Audiencia con La Oficina de correos Italiana © Vatican Media

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OSCE : El papel de la mujer por la paz y la seguridad, por Mons. Urbanczyk

Incluir a la mujeres en todas las esferas de la sociedad para el bien de la humanidad.

(ZENIT – 10 marzo 2018).-“El talento de las mujeres y la participación activa son particularmente necesarias para la prevención y resolución de conflictos, para mantener la paz y la seguridad, para la consolidación de la paz tras los conflictos”, ha afirmado el obispo Urbanczyk este jueves 8 de marzo de 2018, en la celebración de la Jornada de la Mujer.

El Arzobispo Janusz Urbanczyk, representante permanente de la Santa Sede, intervino en la 1178 ª reunión del Consejo Permanente de la OSCE  el 8 de marzo, 2018  en Viena, en respuesta a las observaciones del Representante Especial del Presidente en ejercicio de la OSCE sobre cuestiones de género, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

El representante de la Santa Sede ha advertido contra “cualquier intento de impedir o limitar la inclusión de las mujeres en el ámbito civil y político, así como en la vida social, económica y cultural”, que “por lo tanto, podría dar lugar a un declive de la humanidad.

Aquí está nuestra traducción de la intervención del obispo Urbanczyk.

HG

Discurso de Mons. Janusz Urbanczyk

Señor Presidente,

Mi delegación se complace en dar la bienvenida a la Embajadora del Consejo Permanente, Melanne Verveer, Representante Especial de la Presidencia en ejercicio de la OSCE sobre las Cuestiones de Género, con motivo del Día Internacional de la Mujer, y expresa su gratitud por su presentación perspicaz.

Este año marca el 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En este documento pionero, “los pueblos de las Naciones Unidas … han reafirmado su fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de los derechos de los hombres y de las mujeres” (DUDH, preámbulo). Este triple objetivo -los derechos humanos fundamentales, la dignidad y el valor de la persona humana y la igualdad de derechos para hombres y mujeres- ha sido asumido por el Acta Final de Helsinki y hasta el día de hoy constituye la base sostenible para la dimensión humana de seguridad global.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos y nuestros Compromisos de consenso de la OSCE hablan del papel de la mujer en la sociedad y del avance de la igualdad entre los hombres y las mujeres como un objetivo que sobrepasa las cifras o los porcentajes. Por esta razón, la Santa Sede considera que es importante avanzar en nuestro trabajo en esta área sobre la base de un entendimiento común, que reconoce las razones subyacentes importantes de nuestro trabajo. En este sentido, permítanme hacer algunos comentarios breves, que reflejen la posición bien conocida de la Santa Sede.

Adoptar “todas las medidas necesarias (…) para promover la igualdad de los derechos y la participación plena e igual de las mujeres y de los hombres en la sociedad” (1) no es solo una cuestión de igualdad de género, sino de dignidad humana. Como la humanidad está compuesta tanto por hombres como por mujeres, la sociedad en su conjunto puede prosperar con la condición de que los hombres y las mujeres contribuyan al bien común en pie de igualdad y que sus especificidades y su complementariedad armoniosa sean respetadas. Cualquier intento de impedir o limitar la inclusión de las mujeres en las esferas civil y política, así como en la esfera social, económica y cultural, podría conducir a un declive de la humanidad.

El talento de las mujeres y su participación activa son particularmente necesarias para la prevención y resolución de conflictos, para mantener la paz y la seguridad, para la consolidación de la paz tras los conflictos, tan esencial para el trabajo básico de esta Organización. Hablamos de la contribución única de las mujeres, reconociendo que “la fuerza moral y espiritual de una mujer” (3) complementa necesariamente la fuerza moral y espiritual de los hombres. Este genio femenino se manifiesta claramente en “los innumerables dones que las mujeres tienen para ofrecer a Dios, alentando a otros a promover la sensibilidad, la comprensión y el diálogo, resolviendo conflictos grandes y pequeños, sanando las heridas, y animando toda la vida en todos los niveles de la sociedad y encarnando la misericordia y la ternura que aportan la reconciliación y la unidad a nuestro mundo” (4)

Como ha señalado la Embajadora Sra. Verveer, en los últimos meses se ha vuelto a llamar la atención sobre el hecho de que la violencia contra las mujeres, incluido el acoso y la agresión sexual, continúa siendo endémica en nuestras sociedades. Estos fenómenos, que reflejan una falta fundamental de respeto por la dignidad inherente de las mujeres, deben encontrar nuestra condena unánime.

Al mismo tiempo, como Estados participantes, también debemos reconocer que han pasado más de tres años desde que expresamos “la necesidad particular de tomar medidas más enérgicas para prevenir y combatir la violencia contra la mujer” (5). ). La Santa Sede espera que una nueva atención a nuestros compromisos de consenso de la OSCE caracterice los próximos meses, ya que es evidente que se necesitan más esfuerzos.

Para concluir, mi delegación quisiera una vez más asegurar a todas las delegaciones que está dispuesta a comprometerse de manera constructiva en los debates sobre la promoción de la igualdad entre los hombres y la mujeres, la prevención y la lucha contra la pobreza. la violencia contra las mujeres y la participación política, económica, social y cultural de las mujeres, junto y al mismo nivel que los hombres.

Gracias, Sr. Presidente.

  1. DEC / 14/04.
  2. “Reconociendo la necesidad de una acción concreta de la OSCE para integrar a las mujeres en la prevención de conflictos, la gestión de crisis y la rehabilitación posterior a los conflictos, lo que incluye: la integración en las actividades de la OSCE, según corresponda, las partes relevantes de la Resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre el papel de la mujer en todos los niveles de prevención de conflictos, gestión y resolución de crisis y rehabilitación posconflicto. MC.DEC / 14/05.
  3. Juan Pablo II, Carta Apostólica Mulieris Dignitatem (1988), n. 30.
  4. Mensaje de Su Santidad el Papa Francisco con motivo de la Conferencia internacional “La mujer y la agenda de desarrollo de 2015: los desafíos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, mayo de 2015. 5 MC.DEC / 7/14.

© Traducción de ZENIT, Raquel Anillo

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