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Misa en Santa Marta, 9 oct. 2018 © Vatican Media

Misa en Santa Marta, 9 oct. 2018 © Vatican Media

Santa Marta: Francisco nos invita a pensar “¿Estoy enamorado del Señor?”

Ejemplo de Marta y María, en el Evangelio

(ZENIT – 9 oct. 2018).- “¿Estoy enamorado del Señor?”: es la reflexión que ha lanzado el Santo Padre Francisco en la Misa celebrada esta mañana en Santa Marta.

El Papa ha mostrado el ejemplo de Marta y María, las hermanas de Lázaro de Betania, en cuya casa Jesús es huésped, de las que habla el Evangelio de Lucas, leído en la Misa de este 9 de octubre de 2018. Un equilibrio, por lo tanto, entre “contemplación y servicio”, ha apuntado el Papa, dos cualidades que ilustra muy bien este pasaje.

“Son dos hermanas que, con su modo de actuar –ha aclarado el Papa– nos enseñan cómo debe ir adelante la vida del cristiano”. “María escuchaba al Señor”, mientras Marta estaba “distraída”, porque se estaba ocupando de los distintos servicios. He aquí Marta, que es una de esas mujeres “fuertes” –reafirmó Francisco– también capaz de reprochar al Señor por no haber estado presente en la hora de la muerte de su hermano Lázaro. Sabe “ir adelante”, es valerosa –observó el Pontífice– pero carente de “contemplación”, incapaz de “perder el tiempo mirando al Señor”:

“Hay tantos cristianos que sí van el domingo a Misa, pero después están ocupados, siempre. No tienen tiempo ni para los hijos, y ni siquiera para jugar con sus hijos: es feo esto. ‘Tengo tanto que hacer, estoy ajetreado…’. Y al final se convierten en cultores de esa religión que es el estar atareado: pertenecen al grupo de los ocupados, que siempre están haciendo… pero detente, mira al Señor, toma el Evangelio, escucha la Palabra del Señor, abre tu corazón…”, ha predicado Francisco.

En este sentido, el Papa ha exhortado a usar el “lenguaje de las manos, siempre”. Y a hacer el bien, “pero no el bien cristiano: un bien humano”. Ha aclarado: “A estos les falta la contemplación. A Marta le faltaba esto. Valerosa, siempre iba adelante, llevaba las cosas en la mano, pero le faltaba la paz: perder el tiempo mirando al Señor”.

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