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Schoenstatt corona internacionalmente a María como Reina de la Salud © Enrique Soros

Schoenstatt corona internacionalmente a María como Reina de la Salud

Ante el coronavirus, el movimiento apela a la Virgen

(zenit – 17 abril 2020).- La coronación a María es una tradición en la Iglesia Católica. A través de este acto, se la honra como Madre de Dios y como reina. Y como tal, tiene todo el poder intercesor, otorgado por Dios omnipotente.

El Apocalipsis, en su capítulo 12, relata que “apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna bajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”, quien “dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones”. El Rosario, en su quinto misterio glorioso, reconoce a María como Reina y Madre de todo lo creado.

El Movimiento de Schoenstatt está caracterizado por una espiritualidad mariana, la cual abre naturalmente a una relación profunda con Dios Padre, con Jesús y con el Espíritu Santo.

Se trata de una vivencia orgánica, tanto de la teología como de la espiritualidad. Ambas aportan también una natural relación con vínculos humanos, que cuando son sanos no separan, sino que fortalecen la relación con Dios y ayudan a profundizarla.

Por qué el P. Kentenich coronaba a María

En la historia de Schoenstatt, la coronación de María tiene un significado muy especial. Su fundador, el P. Kentenich, coronó a María por primera vez en el Santuario Original, en Schoenstatt, Alemania, en 1939, cuando el nazismo causaba tremendos estragos y amenazaba con destruirlo todo.

Se desató la guerra mundial, pero la Virgen protegió el Santuario Original de las bombas que pasaron a pocos metros; protegió a Schoenstatt, que no desapareció, a pesar de que sus líderes fueran confinados a campos de concentración, incluyendo al fundador; protegió al mismo P. Kentenich, que luego de indescriptibles penurias y peligros, fuera liberado del campo de Dachau en 1945; y a partir de allí, expandió el Movimiento por todo el mundo.

En el campo de concentración

En 1942, se desató una hambruna sin precedentes en Dachau. Los enfermos y muertos aumentaban en forma alarmante. En estas circunstancias, el P. Kentenich decidió nombrar a María como Madre del Campo y del Pan y Protectora y Reina del Campo. Muchos sacerdotes lo acompañaron en este nombramiento y consagración especial.

El P. Kentenich estaba convencido de que María no puede permanecer indiferente ante las necesidades corporales de sus hijos, y que es su tarea, según el ejemplo de Jesús, el asistir a sus hijos en todas sus necesidades, tanto físicas como espirituales. Pocas semanas después de esta consagración, los nazis permitirían el envío de paquetes de comida a los prisioneros del campo, preservando así la vida de muchos reclusos.

En el exilio

En el tiempo en que el P. Kentenich vivió exiliado en Milwaukee, se le vio siempre alegre y entregado, irradiando una profunda paternidad a quienes se acercaban a él. Nadie siquiera intuía sus sufrimientos, porque confiaba con una fe inquebrantable en el poder de María.

Siempre se coronaba a María en un cuadro, en una imagen, pero había una corona desprovista de imagen, que se encontraba sobre el escritorio del P. Kentenich. Esto se debe a que a menudo el sacerdote tomaba la corona en la mano, y se la ofrecía a María, expresándole como un niño desvalido, todo su amor y su total confianza en su poder intercesor.

No se trataba de una teología perfectamente aprendida y practicada, sino de una experiencia personal, de una vivencia que le caló muy hondo desde su consagración a María a los nueve años, y que creció conforme avanzaba el tiempo.

En una época en que la Iglesia entendía de estructuras cerradas y no de corrientes vitales, el P. Kentenich no fue comprendido y fue enviado al exilio. Luego de 14 años, fue uno de los primeros exiliados de la Iglesia en ser liberado. Fue recibido por Pablo VI y es hoy una de las grandes personalidades de la Iglesia del siglo 20. María se manifestó vencedora en su impotencia y su confianza filial.

Coronación ante la pandemia del coronavirus

La pandemia del COVID-19 ha creado una situación mundial que nadie habría predicho: el que la gente estuviera replegada en sus casas, para evitar el contagio del microorganismo letal. Ante esta situación en la que mueren tantas personas, la Coordinación Internacional del Movimiento de Schoenstatt, comprendida por la Hna. M. Cacilda Becker, brasilera, y el P. Heinrich Walter, alemán, invitó a todos los interesados a sumarse a la iniciativa de coronar a la Santísima Virgen como Reina de la Salud, Física y Espiritual.

La preparación espiritual tomó más de un mes, en el cual la familia de Schoenstatt ofreció su entrega como ofrenda de amor. Varias hojas contenían impresas cientos de miles de oraciones y sacrificios enviadas por fieles de todo el mundo, al ser colocadas en el altar del Santuario Original de Schoenstatt, en el día 15 de abril, en que se concretó la coronación. A través de redes sociales, sumado el cómputo de cada una de ellas, se contactaron con la ceremonia en Schoenstatt 140.000 usuarios. La mayoría de ellos lo hicieron junto a sus familias.

La coronación fue precedida por canciones y por una Misa, celebrada por el brasilero, P. Antonio Bracht. En la misma, se oró y cantó en numerosos idiomas, representando la internacionalidad del Movimiento, incluyendo español, inglés, alemán, portugués, tagalo, francés, italiano y  húngaro. La iniciativa fue coordinada por un equipo de jóvenes de Austria, España, México y Estados Unidos, que trabajó a la par con la Coordinación del Movimiento, organizando la preparación y la celebración.

Santuario Hogar

Una de las riquezas de Schoenstatt es el Santuario Hogar. Se trata de invitar a Jesús y a María a ser los huéspedes principales del hogar. Se elije un rincón especial de la casa para erigir un pequeño lugar de oración, con los símbolos personales y de familia, que motivan a la entrega generosa en la relación con Dios y con la familia.

Desde estos Santuarios Hogares cada familia se unió al acto, coronando en cada casa a María, entregándole el corazón a ella y a su Hijo, y pidiéndoles que se manifiesten con su poder en la salud corporal y espiritual del mundo y de sus familias.

Como preparación al acto, Schoenstatt Internacional produjo diversos videos de motivación. Uno sobre el origen y las gracias del Santuario Hogar, otro sobre el valor de los aportes de sacrificios y oraciones, como parte humana de contribución a María y a Jesús, y uno tercero sobre la historia de la coronación en Schoenstatt y las gracias que regala María a quien la reconoce como Madre y Reina.

Miles de imágenes y videos, en los que se comparten fotos de la coronación en cada casa, inundan las redes y son compartidos como expresión del gozo de cada persona, de cada familia, de vivir en la presencia del Señor, y de poner en sus manos y en las de la Santísima Virgen, todo lo que son y poseen, incluyendo su futuro, tal y como Dios en su inmensa misericordia, lo tenga previsto.

Consagración a la Virgen de Guadalupe

Esta coronación mundial se encuentra en el espíritu en que Latinoamérica y el Caribe, a través del Consejo Episcopal Latinoamericano, fueran consagrados a la Virgen de Guadalupe en su Santuario en México, el 12 de abril pasado, con la intención de rogarle a María que se manifieste protegiendo su pueblo del coronavirus y de todo mal, rogando especialmente por los más necesitados, los más vulnerables.

Más información sobre esta coronación especial de Schoenstatt, cuyo espíritu seguirá en los hogares mientras dure el peligro de coronavirus, y sin duda se extenderá en el tiempo, se encuentra en la página www.schoenstatt-int.com. Los videos mencionados pueden ser vistos en Facebook y YouTube, accediendo por “schoenstattinternational”.

About Enrique Soros

Enrique Soros es comunicador social, escritor, actúa como agente pastoral en la Arquidiócesis de Washington, en proyectos pastorales y comunicacionales en Latinoamérica, colabora con el CELAM, Consejo Episcopal Latinoamericano, y es Consultor de la Comisión de Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

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