Artículos de Redacción Zenit

Cartas desde la guerra (día 45): “Nos hemos convertido en testigos de una atrocidad injustificable y abominable que merece la indignación mundial”

“La tragedia golpeó la estación de tren de la ciudad de Kramatorsk. Consciente y voluntariamente, dos misiles rusos fueron disparados contra esta estación de ferrocarril, matando a 53 personas e hiriendo a más de 100. Muchas de ellas se encuentran en estado grave y podrían morir en las próximas horas o días. Murieron mujeres y niños, personas que intentaron marcharse, salir de la zona de intensos combates. Estos son los civiles que los enemigos querían convertir en rehenes, prisioneros de esta guerra”, dice en este mensaje Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk.

Cartas desde la guerra (día 46): “en la iglesia de la Ascensión los ocupantes establecieron su cuartel general deshonrando el templo”

“Pido a todos, a todos los cristianos, que acudan a sus templos, que recen por Ucrania y por el pueblo ucraniano. Ofrezcamos la Santa Misa por la victoria del bien sobre el mal en Ucrania. Por la liberación de la tierra ucraniana del invasor injusto. Hoy en día, especialmente en el día domingo, los cristianos acuden a sus templos para cumplir de manera especial los tres mandamientos de Dios en el Decálogo”, dice en este mensaje Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk.

Cartas desde la guerra (día 48): “lo que más duele es la ciudad de Mariúpol. El alcalde de la ciudad de Mariúpol mencionó la cifra de unos 10 mil civiles muertos”

“En estos días, fue estremecedor oír la historia de una niña de 4 años de Mariúpol llamada Kira Chebenko, que con su madre pudo escapar de este lugar de muerte en suelo ucraniano. La niña cuenta con sus 4 años cómo pisó un artefacto explosivo y ese artefacto explotó. Milagrosamente sobrevivió y la niña cuenta que a su alrededor había mucha sangre”, dice en este mensaje el líder de los católicos en Ucrania.

Los católicos y la guerra: ¿silenciar al Papa?

El entusiasmo por la paz ha dado paso al entusiasmo por la guerra. La preocupación de los intelectuales católicos por justificar la guerra es, desde este punto de vista, significativa. La guerra entre Rusia y Ucrania es un hecho trágico del que Putin tiene una enorme responsabilidad. Sin embargo, Occidente no tiene la tarea de avivar las llamas, sino de calmarlas, lo que redunda en el propio interés de Ucrania. Este es el nivel en el que deberíamos reflexionar, no en la inútil disputa sobre la guerra o la no guerra.