ROMA, martes 23 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- El 60 aniversario de la Declaración de Robert Schuman, entonces ministro francés de Asuntos Exteriores, el 9 de mayo de 1950, es la ocasión de un encuentro de cristianos de Europa en Verdun y Metz, Francia, del 7 al 9 de mayo: El Nueve en Europa. Será la ocasión de “testimoniar a Europa que la Iglesia está a su lado”, explica el padre Cédric Burgun, presidente del Comité organizador. Subraya la responsabilidad de cada cristiano: “La paz, y por tanto Europa, se nos confía cada día”.

-Cada año, la Fiesta de Europa, el 9 de mayo, recuerda la Declaración de Robert Schuman. ¿Por qué se convoca este año “El Nueve en Europa”, por qué celebrar este 60 aniversario?

Burgun: Europa ha vivido un periodo de paz desde hace 60 años, ¡que no ha conocido desde el tratado de Verdun! Los Padres de Europa no han legado este bien inestimable y nos corresponde hoy tomar conciencia de él. Muchos de nuestros contemporáneos han perdido el sentido de la historia y no se dan cuenta de esto. Cierto, Europa no tiene sólo aspectos positivos, pero tiene el mérito de haber pacificado nuestro continente. Celebrar este aniversario es acoger este don con reconocimiento por una parte pero también con una cierta consciencia: La paz, y por tanto Europa, se nos confía cada día”.

Las diócesis de Metz y Verdun, esopecialmente marcadas por las cuestiones europeas en su historia y su geografía, desean subrayar este aniversario y así proponer un compromiso europeo más fuerte. La presencia en Lorena de un Padre de Europa, Robert Schuman, no puede dejarnos indiferentes a la causa europea.

-¿A quién se dirige este congreso?
Burgun: De entrada, El Nueve en Europa se dirige a todos los cristianos europeos deseosos de reflexionar juntos en nuestro compromiso en Europa. Hay pues una dimensión ecuménica fuerte, y daremos la palabra a representantes de otras confesiones cristianas. Los cristianos no pueden llamar a Europa a la unidad y a la paz si no dan ejemplo, si ellos mismos no emprenden el camino. Es nuestro primer compromiso.

Por otra parte, este encuentro se dirige muy especialmente a los religiosos y religiosas de Europa. ¿Por qué? Representan en el suelo europeo a 400.000 personas y viven en verdaderos “laboratorios”, ejemplos incluso, de vida fraterna y comunitaria. Una convicción me anima pues: los religiosos, que viven algo de la excelencia de la vida cristiana, tienen un testimonio que darnos sobre este “vivir juntos” que se convirtió en el leitmotiv de Europa desde sus inicios: In varietate concordia (En la diversidad, la unidad). Este “vivir juntos” será nuestro tema general.

Por último, nuestro encuentro se dirige también a los “políticos” que quieren dialogar con nosotros sobre estas importantes cuestiones. Europa espera el compromiso de los cristianos, así como la política espera su compromiso. Este diálogo es primordial hoy. Si es necesario, habrá traducción simultánea: todas las intervenciones serán en francés.

-¿Qué personalidades han respondido ya al llamamiento, de Europa, pero también del Vaticano?

Burgun: Muchos ya ¡y me alegro de ello! Por ejemplo, el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso; y el cardenal Franck Rodé, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada. Tendremos también la alegría de tener al postulador oficial de la causa de beatificación de Robert Schuman, el padre Bernard Ardura, presidente de la Comisión Pontificia para las Ciencias Históricas. Monseñor Aldo Giordano, observador permanente de la Santa Sede en el Consejo de Europa estará también. Esperamos a un alto representante ortodoxo, así como monseñor Kenneth Letts, vicario general para los Anglicanos en Francia.

Acogeremos a personalidades políticas: Vaira Vike-Freiberga, ex presidenta de la República de Letonia, y Alojz Peterle, ex primer ministro de Eslovenia y diputado europeo. Intervendrán los dos con conferencias.

También han respondido a nuestro llamamiento el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, obispos alemanes, hombres políticos franceses que deseaban estar presentes junto a la Iglesia, en este aniversario.

-En el momento en el que el escepticismo respecto a la construcción de Europa parece dominar en un cierto número de cristianos, su iniciativa El Nueve en Europa puede estar atravesada por la misma audacia que la de Schuman?

Burgun: ¡Hemos querido celebrar Europa! Y esto, ya, es quizás audaz. Me encuentro a muchos cristianos que me preguntan por qué celebrar Europa, por qué festejar Europa, en vistas de lo que nos aporta. Pero es preciso que recordemos que el ambiente político y anticlerical en la época de Schuman no era forzosamente mejor que el de hoy. ¿Esto le impidió comprometerse, invertir? ¿Esto le impidió soñar con una Europa unida y reconciliada? No. Vió los defectos y siguió adelante. Nosotros alegamos a menudo la falta de escucha, la falta de acogida de nuestra palabra por parte del político para no comprometernos. Hay que razonar de otra manera. Queremos volver a decir y testimoniar a Europa que la Iglesia está a su lado, que la anima y que le quiere ayudar, siendo consciente de que hay evidentemente cosas a convertir.

-En todas sus componentes, incluídas las religiosas, El Nueve en Europa ha sido reconocido “Proyecto europeo” oficial de la Comisión Europea y ahora forma parte del programa “La Europa de los ciudadanos”, de la Dirección General “Educación, Audiovisual y Cultura”. ¿Qué le inspira tal reconocimiento?

Burgun: Este reconocimiento evidencia que hay una verdadera voluntad de partenariado por parte de Europa. La Iglesia actúa también por la educación y la cultura, por la unidad y la paz europea. Están a la espera, en Bruselas, de este tipo de iniciativa “ciudadana” y no tienen miedo de implicarse en un proyecto como ese, a partir del momento en que el mismo proyecto es suficientemente abierto y europeo. Creer que la financiación europea no quiere más que proyectos laicos es desconocer el funcionamiento de las instituciones. Quieren estar a nuestro lado y apoyarnos. ¡Nos toca a nosotros saber elegir las ocasiones!

-Este encuentro se tendrá en los confines de Francia, de Alemania y de Luxemburgo. ¿Cuáles son las principales citas?

Burgun: Abriremos nuestra “peregrinación” en Verdun, alto lugar de reconciliación francoalemana, el viernes 7 de mayo por la tarde, en presencia de las autoridades civiles locales, y puede incluso de algunas autoridades nacionales. El nuncio apostólico en Francia, monseñor Luigi Ventura, nos acompañará también. Habrá una restrospectiva histórica de la construcción europea y de la vida de Robert Schuman, luego la conferencia “ortodoxa”, vísperas ortodoxas, y por último, un concierto de música sacra.

El sábado por la mañana, iremos a rezar a Douaumont, el osario construído para la memoria, ante la celebración eucarística presidida por el cardenal Rodé en la catedral de Verdun; pasaremos a continuación a Scy-Chazelles, a la capilla funeraria de Robert Schuman y a su casa, luego a la catedral de Metz para las conferencias de la tarde, por el cardenal Tauran y la señora Vike-Freiberga. El sábado por la noche, habrá un “luz y sonido” para celebrar este aniversario.

La celebración solemne del 9 de mayo tendrá lugar todo el domingo, en la catedral de Metz, para acoger al mayor número: conferencia en la mañana de monseñor Letts, luego misa solemne cuya homilía estará asegurada por el cardenal André Vingt-Trois. Por la tarde, conferencia de monseñor Giordano y del señor Peterle. Las vísperas concluirán nuestro encuentro. Habrá también un mensaje importante de esperanza enviado solemnemente a todos los europeos este día, pero hay todavía una sorpresa... ¡hay que venir!

-El proceso de reconciliación y de paz parece que todavía tiene dificultades en Europa: contenciosos en los Balcanes, división de Chipre, pero también grandes desigualdades económicas y sociales, con la deslocalización de las industrias, y emigración del Este hacia el Oeste. ¿Tiene algo que decir Schuman a esta Europa de los 27?

Burgun: Schuman planteó hace 60 años un acto de reconciliación. No creamos demasiado deprisa que este tema pertenece a la historia. Hay desafíos de reconciliación que esperan a la Unión Europea hoy y mañana. Juan Pablo II, en un discurso el 11 de octubre de 1988 en el Parlamento Europeo, había ya señalado tres desafíos lanzados a la UE en los que el argumento principal es la reconciliación: del hombre con la creación, y pienso aquí muy especialmente en los desafíos ecológicos y energéticos que nos esperan ya; del hombre con su semejante: ese compromiso en el encuentro del otro y su cultura; del hombre con él mismo, con todos los desafíos de bioética especialmente.

¿Qué haremos de estos desafíos? ¿Qué haremos de la paz?

-¿Qué hacer para saber más sobre El Nueve en Europa, y sobre todo para inscribirse?

Burgun: El programa detallado y completo se encuentra en el sitio Internet del evento: http://www.9mai2010.eu/spa/.

El sábado 8 de mayo hay un programa especial dedicado a los jóvenes; y tendremos la velada del sábado por la noche en común.

Todas las propuestas son totalmente gratuitas y abiertas al mayor número. Si embargo, si quiere beneficiarse de los autobuses, alojamientos en Verdun y Metz y comidas, puede inscribirse: ¡Todavía hay sitio!

Para cualquier información: info@9mai2010.eu.

Por Anita S. Bourdin, traducido del francés por Nieves San Martín

México, ¿laicismo o violación de derechos humanos?

MÉXICO, lunes 8 de marzo de 2010 (ZENIT.orgEl Observador).- La polémica en México, desatada por la posibilidad de una reforma al artículo 40 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos en el sentido de hacer de ésta una República “laica”, ha seguido su curso.

ZENIT-El Observador publica ahora la entrevista concedida a este medio por parte del profesor, investigador y ensayista Alejandro Soriano Vallés, especialista en tema del siglo XVII y uno de los más reconocidos biógrafos y estudiosos modernos de la figura de Sor Juana Inés de la Cruz, la llamada “décima musa” de las letras hispanoamericanas.

-¿Cómo define usted el laicismo?

Alejandro Soriano Vallés: En uno de mis artículos recientes en El Observador, traté el tema del laicismo. Ahí dije que, entendido según su correcta acepción filosófica, “es el principio de autonomía de las disciplinas y actividades del hombre, que deben regirse únicamente por sus propias reglas, sin intervención de intereses o fines ajenos a los que les atañen”. El laicismo, así, salvaguarda la independencia de los diversos ámbitos de la vida del hombre. Se trata de algo bueno, porque distingue y separa, otorgando, como la justicia manda, a cada cual lo suyo.

-Desde luego, esa no es la noción que subsiste en México, entre las fuerzas políticas, ¿no es así

Alejandro Soriano Vallés: En efecto, por desgracia sobrevive en México una concepción fundamentalista, fanática, del laicismo. Heredada de la lucha jacobina decimonónica, que luego pasaría a la rabia anticristiana de los gobiernos “revolucionarios” del siglo XX, tal noción sigue dando por hecho que “laicismo” significa reducir la religión (sobre todo la católica) a la mínima expresión posible. Sería deseable, de acuerdo con ella, que se limitara a la “vida interior”, “espiritual” (la cual, por supuesto, no debería tener ninguna relación con la “vida activa”, “social”).

Desconociendo que la fe verdadera mueve al hombre entero a actuar en consonancia con lo que exige, nuestros retrógrados “laicistas” ambicionan imponer a los católicos un silencio vejatorio y fascista. Por medio de tan dictatorial disposición quieren hacer no una república “laica” como alegan, sino una atea que impida a los cristianos obrar siguiendo los dictados de su conciencia. Intentan acallarlos, violando sus derechos humanos.

-¿Para qué firma México tratados internacionales si no los va a cumplir en lo interno?

Alejandro Soriano Vallés: En efecto, diversas normas internacionales resguardan la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, como las expuestas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Americana de Derechos Humanos. El artículo 18 de la primera de ellas, entre otras cosas, garantiza a toda persona “la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Que es, justamente, lo que los volterianos radicales intentan impedir al convertir a México en una república “laica”.

En tanto el “laicismo” que propugnan es el empolvado de la reacción jacobina y las logias masónicas, su tentativa es la conservación de un feudo donde sólo ellos opinen; donde nada más su pensamiento valga. Guarecidos en un juarismo trasnochado, maniobran para silenciar a los católicos, disimulando así la flagrante profanación de sus más elementales derechos a expresarse. Pero su deseo es el mantenimiento de un estado injusto, donde basta el calificativo “religiosos” para descalificar (y silenciar) los criterios ajenos.

-En la Constitución mexicana, a su juicio, ¿está bien reconocida la libertad religiosa?

Alejandro Soriano Vallés: Tal como existe, no reconoce ampliamente la libertad religiosa, pues sus liberales redactores pusieron “candados” legales a las garantías que acabo de mencionar (y a otras más, imposibles de tratar ahora). Sería preciso que el agregado “laica” que se le ha hecho protegiera unos derechos no únicamente consignados en tratados internacionales suscritos por nuestro país, pero que, más que nada, son inherentes a la condición humana. Mientras sea México un sitio donde sólo los escogidos pueden hablar, la iniquidad seguirá reinando.

Por Jaime Septién