(ZENIT Noticias / Rabat, 13.07.2026).- La Iglesia Católica ha entrado en un nuevo y delicado capítulo en su continuo esfuerzo por abordar las acusaciones de mala conducta con transparencia y debido proceso, luego de que el cardenal Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, se apartara voluntariamente de sus responsabilidades pastorales mientras el Vaticano lleva a cabo una investigación preliminar sobre acusaciones de conducta sexual inapropiada que involucran a mujeres adultas.
El cardenal, de 74 años y nacido en España, anunció su decisión el 7 de julio, subrayando que está cooperando plenamente con la Santa Sede y negando categóricamente cualquier conducta delictiva o abusiva. Su retiro temporal refleja la práctica establecida de la Iglesia de permitir que las investigaciones avancen sin interferencia, salvaguardando tanto la integridad de la investigación como los derechos de todos los involucrados.
«No he cometido agresión, violencia ni acoso sexual», declaró López Romero en una breve declaración a los medios españoles y en una carta pública explicando su decisión. Reconoció haber sido acusado de «conducta inapropiada hacia mujeres adultas», y agregó que la investigación canónica preliminar está siendo llevada a cabo por las autoridades vaticanas competentes.
Según informes basados en una investigación publicada por la Agencia France-Presse, al menos cinco mujeres han acusado al cardenal de presunta conducta sexual inapropiada. Sin embargo, en esta etapa, las acusaciones se encuentran bajo investigación eclesiástica y no han derivado en un proceso penal en Marruecos.
Fuentes judiciales consultadas por ZENIT afirmaron que no se ha presentado ninguna denuncia contra el arzobispo ante los tribunales marroquíes. La ausencia de un caso penal no determina el resultado de la investigación interna de la Iglesia, que sigue sus propios procedimientos canónicos, pero sí pone de relieve la distinción entre los procesos judiciales civiles y las investigaciones eclesiásticas.
Según el derecho canónico católico, una investigación preliminar tiene como objetivo determinar si existen pruebas suficientes para justificar un proceso posterior. La apertura de dicha investigación no constituye una sentencia condenatoria. Más bien, es el mecanismo mediante el cual la Iglesia determina si se deben presentar cargos canónicos formales, respetando la presunción de inocencia y garantizando que las acusaciones se examinen con seriedad.
López Romero ha sido una de las figuras católicas más reconocidas del norte de África. Nacido en Almería, España, ingresó en la congregación de los Salesianos de Don Bosco y posteriormente estudió periodismo en Barcelona antes de pasar 18 años como misionero en Paraguay. Su estancia en Sudamérica fue tan formativa que finalmente adquirió la ciudadanía paraguaya, además de la española.
En 2017, el Papa Francisco lo nombró Arzobispo de Rabat, colocándolo al frente de una de las comunidades católicas más pequeñas del mundo, donde los cristianos representan una ínfima minoría en un Marruecos de mayoría musulmana. Dos años después, Francisco lo elevó al Colegio Cardenalicio, reconociendo tanto su liderazgo pastoral como su contribución al diálogo interreligioso.
Su ministerio en Marruecos se ha centrado a menudo en fomentar las relaciones pacíficas entre cristianos y musulmanes, al tiempo que atendía a las comunidades migrantes y a la reducida población católica del país. Estas responsabilidades permanecen suspendidas a la espera del resultado de la investigación del Vaticano.
Este caso ilustra una vez más el enfoque cada vez más coherente adoptado por la Iglesia Católica en los últimos años: las acusaciones que involucran a obispos y cardenales están sujetas a una revisión canónica formal, independientemente de la reputación pública de los implicados. Al mismo tiempo, las autoridades eclesiásticas siguen haciendo hincapié en que las investigaciones deben proteger tanto a quienes presentan las acusaciones como el principio fundamental de que no se debe llegar a ninguna conclusión antes de que las pruebas hayan sido examinadas exhaustivamente.
Por ahora, los hechos centrales permanecen claros. Se está llevando a cabo una investigación preliminar del Vaticano, el cardenal López Romero se ha apartado voluntariamente del ministerio activo mientras esta se desarrolla, niega categóricamente las acusaciones y las autoridades judiciales marroquíes informan que no se ha presentado ninguna denuncia penal ante los tribunales del país. El resultado del proceso canónico determinará si el caso avanza a procedimientos eclesiásticos posteriores o si finalmente se desestima.
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