Los obispos mexicanos reunidos en Asamblea Permanente © CEM

Los obispos mexicanos reunidos en Asamblea Permanente © CEM

1 de cada 3 obispos mexicanos serán sustituidos por el Papa León XIV entre 2026 y 2027

El cambio generacional también es visible en la procedencia de los nombramientos actuales. A principios de 2026, el 52.5% de los obispos y arzobispos de México fueron nombrados por el Papa Francisco, el 27.6% por Benedicto XVI, el 17.2% por Juan Pablo II y tan solo el 2.6% por el propio León XIV. Se prevé que esta última cifra aumente considerablemente

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(ZENIT Noticias / Ciudad de México, 28.02.2026).- El episcopado católico mexicano se acerca a un momento de transición estructural que redefinirá su mapa de liderazgo mucho más allá del final de la década. La demografía, el derecho canónico y una creciente lista de diócesis vacantes confluyen para forzar una renovación sustancial de la jerarquía del país, colocando al Papa León XIV en el centro de uno de los ciclos de nombramientos más trascendentales que la Iglesia mexicana ha presenciado en años.

Para principios de 2026, más de un tercio de los obispos y arzobispos de México han alcanzado, o están a punto de alcanzar, la edad de jubilación canónica de 75 años. Según el canon 401 del Código de Derecho Canónico, todos los obispos diocesanos, incluidos los cardenales que gobiernan diócesis, deben presentar su renuncia al Papa al cumplir 75 años. La aceptación es discrecional: Roma puede actuar de inmediato o pedir al prelado que permanezca en el cargo hasta que se elija un sucesor. La norma, reafirmada personalmente por León XIV en noviembre durante una reunión de los obispos italianos en Asís, no es meramente simbólica. Es el mecanismo legal que impulsa una amplia reestructuración del liderazgo episcopal mexicano.

Números que importan

Según datos recopilados por el portal estadístico Jerarquía Católica, el 34% de los prelados de alto rango de México ya se encuentran en el umbral de jubilación o a pocos meses de hacerlo. Como resultado, León XIV deberá nombrar al menos a 24 nuevos obispos y arzobispos entre 2026 y 2027 para reemplazar a quienes renuncian. Paralelamente, aproximadamente diez diócesis y arquidiócesis carecen actualmente de un obispo residente, lo que añade urgencia al proceso.

El territorio eclesiástico de México está dividido en 99 jurisdicciones, incluyendo arquidiócesis, diócesis y prelaturas. Al sumar las jubilaciones y vacantes pendientes, las decisiones del Papa durante los próximos dos años afectarán a más de un tercio de esas sedes. Una vez completado, León XIV habrá nombrado personalmente a una proporción de la jerarquía mexicana sin igual por ningún pontífice desde el largo mandato de Juan Pablo II. El cambio generacional también es visible en la procedencia de los nombramientos actuales. A principios de 2026, el 52.5% de los obispos y arzobispos de México fueron nombrados por el Papa Francisco, el 27.6% por Benedicto XVI, el 17.2% por Juan Pablo II y tan solo el 2.6% por el propio León XIV. Se prevé que esta última cifra aumente considerablemente.

Cardenales en la encrucijada

Entre quienes ya han presentado sus cartas de renuncia —originalmente dirigidas al difunto Papa Francisco— se encuentran los dos únicos cardenales-arzobispos de México: Carlos Aguiar Retes, Primado de México, y Francisco Robles Ortega. Ambos cumplieron 76 años este año y ahora esperan una decisión de Roma. Sus reemplazos estarán entre los nombramientos episcopales más seguidos en Latinoamérica, dada la importancia simbólica y pastoral de la Ciudad de México y Guadalajara.

No están solos. Una larga lista de arzobispos metropolitanos se acerca al mismo umbral, incluyendo los de Antequera-Oaxaca, Acapulco, Puebla, Morelia y Monterrey, seguidos de cerca por otros, como Chihuahua y Tlalnepantla. A nivel diocesano, sedes que abarcan desde Mazatlán y Querétaro hasta Valle de Chalco y Puerto Escondido están dirigidas por obispos que ya han alcanzado los 75, mientras que varias más lo harán en los próximos meses.

Sedes vacantes y ritos orientales

Además de las jubilaciones, León XIV también debe cubrir puestos actualmente vacantes. La Arquidiócesis de Tijuana sigue sin arzobispo, y diócesis como Atlacomulco, Campeche, Ciudad Altamirano, Ecatepec, El Salto (Durango) y Tampico también esperan pastores permanentes. Cada vacante requiere no solo sensibilidad pastoral, sino también una cuidadosa comprensión de las dinámicas eclesiales locales y, en algunos casos, de los complejos contextos sociales marcados por la migración, la violencia o la secularización.

La tarea del Papa va más allá. También es responsable de nombrar obispos para varias jurisdicciones católicas orientales con sede en México, incluyendo el Exarcado Apostólico para los Católicos Armenios en Latinoamérica y México, la Eparquía Maronita de Nuestra Señora del Líbano en México y la Eparquía Greco-Melquita Católica de Nuestra Señora del Paraíso. Aunque son menos numerosas, estas comunidades se encuentran bajo la misma prerrogativa papal y añaden un nuevo nivel al proceso de nombramiento.

Cómo se eligen los obispos

Para los lectores menos familiarizados con la mecánica de los nombramientos episcopales, el proceso es discreto y muy estructurado. El nuncio apostólico en cada país recopila información, realiza amplias consultas y elabora una lista corta —normalmente una terna de tres nombres— para cada sede vacante. Estos expedientes se envían al Dicasterio para los Obispos del Vaticano, que evalúa a los candidatos y presenta sus recomendaciones al Papa. La decisión final recae exclusivamente en él.

El derecho canónico también permite flexibilidad. Algunos obispos presentan su renuncia antes de cumplir 75 años para que esta surta efecto inmediatamente al alcanzar la edad canónica. Otros permanecen en el cargo después de esa edad, especialmente si el Papa considera que la continuidad es pastoralmente ventajosa o si aún no se ha designado un sucesor.

Edad, servicio y continuidad

La jubilación no pone fin al servicio episcopal. Los obispos eméritos suelen continuar celebrando la Misa, administrando los sacramentos y asistiendo a sus sucesores. También pueden ser llamados por el Papa para misiones específicas, como servir como administradores apostólicos o realizar investigaciones delicadas que involucren a otros obispos.

La Iglesia mexicana ofrece un símbolo contundente de longevidad. El obispo emérito de mayor edad del mundo es mexicano: José de Jesús Sahagún de la Parra, quien cumplió 104 años el 1 de enero de 2026. Retirado del gobierno activo durante más de 25 años, continuó celebrando la Misa en ocasiones especiales hasta bien entrado su centenario. Ordenado sacerdote en 1946 y nombrado obispo por el Papa Juan XXIII, es uno de los últimos obispos vivos que participó en el Concilio Vaticano II. Otro prelado mexicano, Juan Caballero Reyes, se encuentra entre los obispos de mayor edad del mundo, con 94 años.

Un momento decisivo

Los próximos dos años marcarán, por lo tanto, más que un ciclo administrativo rutinario. Representan un relevo generacional que moldeará las prioridades pastorales, el estilo eclesial y la presencia pública del catolicismo en México durante décadas. Al finalizar el proceso, León XIV habrá dejado una huella inconfundible en el episcopado mexicano.

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Redacción Zenit

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