Revelaciones sobre el asesinato del cardenal Posadas de Guadalajara

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Se publican nombres y apellidos de ex policías que estarían implicados

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GUADALAJARA, 17 junio 2001 (ZENIT.org).- Días antes de que se cumplieran ocho años del asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, el 24 de mayo pasado, a su sucesor, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, le llegó a Roma, donde se encontraba con motivo del Consistorio de cardenales, un correo electrónico en el que aparecen supuestas nuevas pistas para que continúe la investigación.

En el documento, que el arzobispo de Guadalajara entregó a la Santa Sede, sin fecha ni membrete y con el encabezado: «Caso Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo» –del que el «Diario de Yucatán» ha publicado este domingo detalles–, aparecen nombres de personas que no han declarado ministerialmente y que ahora resultan involucradas, como los ex directores de la Policía Judicial Federal Adrián Carrera y Rodolfo León Aragón.

Además, se citan nombres como el de Carlos Carrillo, quien habría disparado al cardenal y que nunca fue llamado a comparecer, por lo cual el ex integrante del Grupo Interinstitucional que investigó el caso Fernando Guzmán Pérez Peláez, ex secretario general de Gobierno y actual diputado del Partido de Acción Nacional (PAN), afirma que hay suficientes elementos para que el asunto se saque de la reserva y se haga declarar a varias personas, entre ellas a algunas que ya lo hicieron, aunque sólo parcialmente.

En el correo electrónico enviado al Cardenal Sandoval Iñiguez, explica el «Diario de Yucatán», se da cuenta de que fueron ex funcionarios de la Procuraduría General de la República quienes aportaron la nueva información, en la que reafirman las conclusiones a las que llegaron el gobierno de Jalisco y el arzobispado de Guadalajara. Es decir, concluyen asegurando que fue un homicidio doloso, «con 14 disparos directísimos y a corta distancia, en una operación que implicó premeditación, alevosía y ventaja».

En el correo se señala que quien hizo coincidir en el aeropuerto internacional de Guadalajara a dos bandas enemigas de narcotraficantes fue el general Jorge Carrillo Olea, en esa época director del Instituto Nacional de Combate a las Drogas (INCD).

Se reafirma en el documento que no hubo ni fuego cruzado ni confusión y que el asesinato y «los homicidios de las otras seis personas fueron consecuencia de la determinación que los homicidas tuvieron para privarles de la vida».

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ZENIT Staff

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