La Iglesia necesita obispos dispuestos a aceptar el martirio

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El Papa entrega el palio a 36 arzobispos metropolitanos

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En el día de los santos Pedro y Pablo, fiesta del Papa, el pontífice les impuso este símbolo de la particular autoridad con que han sido investidos y del vínculo especial que les une con la sede de Pedro. Los palios son confeccionados con la lana de corderos que todos los años son ofrecidos al Papa en la festividad litúrgica de santa Inés, el 21 de enero.

Con un reconocimiento realmente singular, el Papa pidió al cardenal alemán Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, que presidiera la eucaristía, en el mismo día en que cumplía cincuenta años de sacerdocio.

Estaban también presentes 150 obispos, nombrados recientemente, que participan en Roma en el primer curso organizado por la Congregación vaticana para los obispos.

Una auténtica tormenta se abatió sobre los miles de peregrinos. Quienes no tenían paraguas, trataban de refugiarse colocándose en la cabeza las sillas. El espectáculo era realmente curioso. Los arzobispos concelebrantes, que vestían ornamentos de rojo vivo, se protegieron con paraguas blancos y amarillos.

Dirigiéndose a todos los obispos presentes, Juan Pablo II, quien pronunció la homilía, constató: «En los diferentes miembros del cuerpo eclesial, que representáis aquí, existen esperanzas y alegrías, y ciertamente no faltan heridas. Pienso en la pobreza, en los conflictos, en ocasiones incluso en las persecuciones. Pienso en la tentación del secularismo, de la indiferencia y el materialismo práctico que mina el vigor del testimonio evangélico».

Ante esta situación, el pontífice consideró que la Iglesia necesita hoy obispos que experimenten «el ansia para llevar la Buena Noticia del amor de Dios a todo ser humano», y «si es necesario», que estén dispuestos a «llegar hasta el martirio».

Al final de la homilía, Juan Pablo II saludó a la delegación que envió con motivo de la fiesta del Papa el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, «primus inter pares» de las Iglesias ortodoxas, reconociendo que católicos y ortodoxos deben responder al «intenso sentimiento de unidad plena entre todos los creyentes»

«¡Cuánto quisiera que se abreviaran los tiempos de la reconciliación y de la recíproca comunión!», concluyó el Papa.

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ZENIT Staff

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