China: Detenido por transportar Biblias

Acusado de ayudar a una «secta maléfica»

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PEKIN, 6 enero 2002 (ZENIT.org).- Un comerciante de Hong Kong que trataba de entregar decenas de miles de Biblias a una confesión cristiana clandestina de China ha sido acusado con el cargo de ayudar a una «secta maléfica», según informó un grupo de defensa de los derechos humanos, revela este domingo el «Washington Post».

Este caso es el último signo de que el Gobierno chino está impulsando una amplia operación de eliminación de toda actividad religiosa no autorizada.

Li Guangqiang, de 38 años, fue acusado el mes pasado de los cargos de «usar una secta para minar el imperio de la ley» y se espera que vaya a juicio la próxima semana en la ciudad del sudeste Fuqing, según el Centro de Información para los Derechos Humanos y la Democracia, con sede en Hong Kong.

La semana pasada, dos líderes de una Iglesia protestante clandestina en la provincia de Hubei, en el centro de China, fueron sentenciados a muerte bajo la misma ley antisectas que el Partido Comunista en el Gobierno adoptó en 1999 para justificar sus campaña contra Falun Gong.

La ley no proporciona una definición precisa de secta, y los grupos de derechos humanos denuncian que el Gobierno está tratando de asediar a las organizaciones religiosas que rechazan congregarse en iglesias aprobadas por el Estado, incluyendo al menos 16 sectas cristianas.

Se cree que Li es el primer residente en Hong Kong perseguido bajo esta ley. Los amigos lo describen como un devoto cristiano que estuvo estudiando teología varios años en Taiwan. Es socio en un negocio que compra velas en China y las vende en otros países.

Según la acusación, Li fletó un transporte cargado con unas 17.000 Biblias para la iglesia clandestina de Fuqing en abril y esperaba transportar otras 16.000 Biblias en mayo cuando la policía los arrestó y detuvo el embarque.

La acusación también tiene cargos contra dos líderes de la iglesia que encargaron las Biblias, Yu Zhudi y Lin Xifu, ambos de 42 años, y los describe como miembros de los «Shouters» (gritones), que actúa en China desde 1920 y que ha estado en la mira del Gobierno durante décadas.

El grupo que dice tener medio millón de miembros, se adhiere a una interpretación literal de la Biblia, y sus miembros son conocidos por su práctica evangélica de gritar «¡Jesús es el Señor!» al unísono, de ahí su nombre. Han sido objeto de persecución en parte por sus relaciones con grupos cristianos del extranjero, según grupos de derechos humanos.

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ZENIT Staff

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