Nigeria: Safiya apelará contra la sentencia de lapidación

El juicio se ha convertido en un asunto político

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SOKOTO, 11 enero 2002 (ZENIT.org).- Un tribunal islámico reexaminará el lunes 14 de enero la suerte de Safiya Husaini, condenada a muerte por lapidación, acusada de adulterio por un tribunal islámico del norte de Nigeria, según anunciaron este jueves responsables judiciales.

Esta nigeriana de 35 años fue condenada a muerte, en octubre de 2002, por un tribunal islámico del estado de Sokoto el cual, constatando que había dado a luz a una niña en febrero de 2001, cuando estaba divorciada, la había declarado culpable de adulterio.

Según la charia, la ley islámica, una mujer casada, aunque está divorciada, comete adulterio si tiene relaciones sexuales sin estar casada. El embarazo es la única prueba requerida.

Los abogados de Safiya Huseini apelarán alegando que su cliente ha sido violada y no es responsable ante la ley, y precisarán que la supuesta infracción se produjo antes de la entrada en vigor de la ley islámica en el estado por lo que el veredicto la convirtió en retroactiva.

Según la charia, en caso de rechazo de la apelación, sus abogados podrán presentar un nuevo recurso ante una instancia de apelación superior, en otra ciudad del norte, Kaduna, y luego ante la Corte suprema federal de Abuja.

Este asunto ha provocado un movimiento importante en el mundo. El miércoles, centenares de personas se manifestaron con antorchas ante la embajada de Nigeria en Roma. El Gobierno nigeriano del presidente Olusegun Obasanjo, cristiano, ha prometido apoyar la apelación de Safiya. Los juristas del Departamento de Asuntos Femeninos del Gobierno Federal asistieron a la audiencia de primera instancia.

El año pasado, el mismo ministro de Justicia, Bola Ige, indicó que se opondría al veredicto. Fue asesinado el 23 de diciembre y su muerte estaría relacionada, según el Gobierno, con rivalidades políticas en su estado natal de Oyo, en el sudeste de Nigeria.

Pero ningún sospechoso ha sido inculpado y hay rumores insistentes que indican una posible relación entre el asesinato del ministro y este asunto.

En Sokoto, 500 kilómetros al noroeste de Abuja, son numerosos los que aprueban este veredicto y las autoridades locales tienden a ir en el mismo sentido con el fin de mostrar su empeño en hacer aplicar el sistema islámico.

Marcada por esta determinación, una corte islámica de Kano, que ha recibido una causa similar, anunció que tomará su decisión el 21 de enero.

En este segundo asunto, una mujer soltera, Hafsatu Abubakar, compareció por fornicación, es decir, relaciones sexuales fuera del matrimonio, una «infracción» castigada con 100 latigazos. Sin embargo, si se prueba que estuvo casada antes, lo que ella niega, la acusación será de adulterio. Y si es declarada culpable será condenada a la lapidación. Ningún hombre ha sido inculpado en estos dos asuntos.

El asunto Safiya Husaini tiene una dimensión altamente política en Nigeria, el país más poblado de Africa, donde los 120 millones de habitantes se dividen más o menos a partes iguales entre cristianos (mayoritarios en el sur) y musulmanes (mayoritarios en el norte).

Muchos, en Nigeria, temen que Safiya Huseini, quinta hija de 12 hermanos, hija de un agricultor analfabeto, nacida en una aldea atrasada de una zona semidesértica del norte de Nigeria, sea víctima de una lucha política.

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ZENIT Staff

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