El Papa ordena 12 obispos y les pide ser luz para un mundo en tinieblas

Procedentes de nueve países, algunos de ellos son cercanos colaboradores

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CIUDAD DEL VATICANO, 6 enero 2003 (ZENIT.org).- Juan Pablo II celebró el día de los Reyes Magos consagrando a doce nuevos obispos a quienes pidió «convertirse en luz para orientar el camino de las naciones, sobre las que pesan tinieblas y niebla».

El momento más sugestivo de la ceremonia, que como todos los años en este día se celebró en la Basílica de San Pedro, tuvo lugar cuando el Papa impuso las manos sobre la cabeza a cada uno de los prelados. Después recitó la oración de ordenación.

El pontífice entregó a los obispos los símbolos de su ministerio: el anillo, signo de fidelidad; la mitra, símbolo de la santidad; y el báculo, símbolo del pastor. Cuatro de los prelados proceden de Italia, el resto son de Irak, Vietnam, Corea del Sur, Irlanda, Eslovaquia, Ucrania, Benin y España.

Entre los nuevos obispos, se encuentran colaboradores cercanos del obispo de Roma, como monseñor Angelo Amato, italiano, de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco, nuevo secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, así como monseñor Brian Farrell, irlandés, de los Legionarios de Cristo, nuevo secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad.

Durante la homilía, el Papa les ofreció dos consejos fundamentales para su trabajo: «Fidelidad a la tradición católica y compromiso en el diálogo ecuménico».

Otro grupo de nuevos prelados –los monseñores Paul Tschang In-nam (Corea), Celestino Migliore (Italia), Pierre Nguyên Van Tôt (Vietnam), Pedro López Quintana (España)– serán representantes del Papa en países de Asia, África, y ante las Naciones Unidas.

El pontífice les pidió que su «ministerio pastoral contribuya a hacer resplandecer entre los pueblos la luz de Cristo. En el respeto de las instituciones y de las culturas –les dijo–, invitad a las naciones a las que sois enviados a abrirse al Evangelio. Sólo Cristo puede garantizar una profunda renovación de las conciencias y de los pueblos».

El resto de los nuevos obispos ejercerán su ministerio en diócesis de diferentes países. Se trata de los monseñores Andraos Abouna, auxiliar del patriarcado de Babilonia de los Caldeos (Irak), René-Marie Ehuzu, obispo de Abimey (Benin); Ján Babjak, obispo de la Eparquía de Prešov (Eslovaquia); Milan Šašik, administrador apostólico de la Eparquía de Mukacheve (Ucrania); Giuseppe Nazzaro, vicario apostólico de Alep de los Latinos (Siria), y Calogero La Piana, obispo de Mazara del Vallo (Italia).

«Amad a las comunidades eclesiales que os acogerán y a las que saludo con cariño –les pidió a estos últimos el Papa en la homilía–. ¡Que puedan encontrar en vosotros, pastores diligentes y generosos. Con el ejemplo y la ayuda del Buen Pastor, guiad siempre a los creyentes a los pastizales de la vida eterna!».

La celebración estuvo marcada por el clima de fiesta. Tras la celebración eucarística, entró en la plaza de San Pedro del Vaticano una cabalgata presidida por tres Reyes Magos, compuesta por mil participantes vestidos con trajes tradicionales. Muchos niños romanos se acercaron al Vaticano para disfrutar del espectáculo.

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ZENIT Staff

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