«La guerra preventiva es una agresión», afirman los obispos alemanes

Se pronuncian en contra de un ataque a Irak

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WÜRZBURG, 22 enero 2003 (ZENIT.org).- Los obispos católicos alemanes han exhortado a todos los responsables a hacer lo posible para evitar la guerra en Irak y consideran que un ataque preventivo es contrario a la doctrina católica y al Derecho Internacional.

En una declaración difundida el lunes al final de una reunión de la Conferencia episcopal en Würzburg (sur de Alemania), los obispos manifestaron su apoyo a «los esfuerzos de las Naciones Unidas para ejercer presiones sobre Irak a fin de impedir la producción de armas atómicas, biológicas y químicas y para debilitar lo más posible la capacidad de agresión iraquí».

«La amenaza puede ser éticamente consentida en la medida en que una estrategia política debe estar orientada a evitar la guerra, pero en ningún caso esta política puede llevar a una lógica de intensificación que al final haga inevitable la guerra», puntualizan los obispos.

Puesto que el conflicto sólo se puede considerar «en caso de ataque o para defenderse de gravísimos crímenes contra la humanidad», los obispos se han mostrado «profundamente preocupados por el hecho de que en los últimos meses la prohibición de una guerra preventiva –prohibición establecida por el Derecho Internacional– se ponga en discusión cada vez más».

«Una estrategia de seguridad que reconozca la guerra preventiva –continúa el comunicado– está en oposición a la doctrina católica y al Derecho Internacional»: es una «agresión» que «vaciaría de contenido la prohibición de la violencia, confirmada por el Derecho Internacional, promoviendo la inestabilidad política y desquiciando las bases de todo el sistema internacional de la comunidad de los Estados».

Además de las víctimas, entre las «consecuencias previsibles» del conflicto existe el riesgo de «gravísimos trastornos políticos en toda la región de Oriente Medio y Próximo, que anulan los logros de la alianza internacional contra el terrorismo».

A ello habría que añadir el aumento de la influencia de «fundamentalistas islámicos en la zona» y el enconamiento de los «prejuicios, ya de por sí arraigados, del mundo árabe y musulmán contra Occidente».

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ZENIT Staff

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