La Santa Sede ilustra en la ONU el «lado humano» del debate sobre las armas

Propone un Tratado internacional sobre el Comercio de Armas

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NUEVA YORK, viernes, 6 octubre 2006 (ZENIT.org).- Para superar los debates estériles en las Naciones Unidas, la Santa Sede propone analizar el «lado humano» del comercio de armas, que implica un elevadísimo coste en vidas humanas.

Después de dos largas semanas de negociaciones, reuniones, presentaciones y consultas, la Conferencia de la ONU sobre armas de pequeño calibre colapsó en julio pasado sin llegar a un acuerdo.

Para superar este estancamiento, el observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas, el arzobispo Celestino Migliore, tomó la palabra este jueves ante la comisión de la sesión de la asamblea general de la ONU que discutía sobre desarme y seguridad internacional.

Las armas, en articular las de pequeño calibre, no sólo acaban con millones de vidas humanas, y mutilan a otras tantas, sino que además alimentan guerras y producen refugiados, obligados a abandonar sus países, alertó el arzobispo.

«Con demasiada frecuencia, los debates sobre las armas de pequeño calibre y sobre armas nucleares son afrontados en términos abstractos, desde posiciones preconcebidas, y se dan pocos signos de voluntad por aprender», reconoció el representante del Papa en el «palacio de cristal» de las Naciones Unidas.

«Si se enfatizara la dimensión humana que subyace detrás de las armas de pequeño calibre, quizá se podría haber alcanzado el Tratado de Comercio de Armas tan necesario», aseguró.

«Los cuatro mil millones de dólares estadounidenses del mercado anual de armas de pequeño calibre todavía no han quedado sometidos a un acuerdo global. Por otra parte, se da un auténtico mosaico de leyes nacionales de exportación del que se burlan los traficantes de armas precavidos».

En estos momentos, dijo, «640 millones de estas armas matan en el mundo, mutilan a decenas de miles de personas, provocan crisis de refugiados, socavan el Estado de derecho, y producen una cultura de violencia e impunidad».

«Este es el lado humano del debate sobre las armas de pequeño calibre que tiene también un duro impacto entre los niños –recalcó–. Los enormes números de los que sufren a causa del la ilícita difusión de estas armas deberían llevarnos a alcanzar un Tratado sobre el Comercio de Armas».

El prelado recordó con tristeza que en estos momentos hay en el mundo 27.000 armas nucleares y que los gastos en armas, por segundo año consecutivo, han superado los tres mil millones de dólares estadounidenses.

«La fuerza militar no trae el esperado beneficio para el bien común –concluyó–. Las recientes guerras han desatado fuerzas que siguen corroyendo civilizaciones y el consiguiente sufrimiento humano es injustificable en una era que posee los mecanismos de la negociación, la mediación, la pacificación y la salvaguarda de la paz».

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ZENIT Staff

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