Hay rasgos irrenunciables para los católicos en los Medios, recuerda monseñor Romero-Pose

En el I Congreso Mundial de Televisiones Católicas

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MADRID, miércoles, 11 octubre 2006 (ZENIT.org).- «La identidad cristiana permanece y ésta no cambia al dictado de los descubrimientos mediáticos», subrayó el obispo auxiliar de Madrid en el I Congreso Mundial de las Televisiones Católicas, que acoge la capital española del 10 al 12 de octubre.

Cerca de trescientos participantes de unos cincuenta países de los cinco continentes han acudido a esta cita, en cuyo inicio monseñor Eugenio Romero Pose abordó «¿Qué significa ser televisión católica?».

Y se centró en la identidad del comunicador «católico», advirtiendo que existen «aspectos irrenunciables que marcan la especificidad de la presencia de los católicos en la Televisión, reflejan las notas inherentes a la catolicidad, cambian el Medio y desvelan la identidad propia de aquellos que pertenecen a la Iglesia».

«La catolicidad como nota de la Iglesia presupone la profesión de fe en la creación por parte del Creador uno y único –explicó el obispo Romero-Pose-, escena en la que se manifestará la salvación, lugar en el que irán apareciendo todos los medios, incluidos los técnicos, que se requieren para el anuncio de la misma».

«Sólo desde la fe en la creación -“la identidad católica presupone la confesión de la creación, obra del Dios Creador”, subrayó- es posible la recta utilización de la misma y el evitar su manipulación».

«La distancia del tiempo y la aparición de nuevos medios técnicos», como televisión u otras tecnologías, «no puede cegarnos» «para no mirar a nuestra identidad cristiana que configurará y da sentido a nuestra existencia», alertó.

Y recalcó: «No podemos dejar en un segundo lugar lo que somos –la identidad católica- en el uso y utilización de las nuevas creaciones técnicas que dejan vislumbrar la belleza y grandiosidad de la creación».

E «igual que en todos los ámbitos de su vida», los católicos en televisión y en todos los Medios «harán patente su identidad inseparable de su pertenencia eclesial, y de un modo singular resaltarán la nota de la catolicidad», una exigencia especial en la actualidad ante los «peligros desintegradores de los particularismos, nacionalismos y subjetivismos».

De hecho, el prelado hizo hincapié en que «la conciencia de catolicidad» es «la que hace posible no caer en el cautiverio subjetivista y en los peligros del totalitarismo que conlleva la tentación de una cultura afincada en la Ilustración: subjetivismo que llega a despreciar y romper con la Trascendencia, […] y totalitarismo, tentación de las ideologías al albur y a la sombra del sólo sujeto».

Igualmente, el sentido de la catolicidad –dijo ante cientos de comunicadores- «es el antídoto para que el mensaje global cristiano no corra el riesgo ni caiga en el peligro de un reduccionismo» del cristianismo «cayendo en ideologías de todo género o en meras propuestas sociopolotíco-culturales».

Y es que «los católicos no ofrecen la visión sobre el hombre y sobre el mundo como una versión más, sino que son mediadores de la noticia y mensaje cristiano y, por lo tanto, como Iglesia, necesaria mediación para la salvación», describió.

Además, «la afirmación de la catolicidad es la que mantiene el principio de la unidad en la variedad», de manera que «es tarea propia del católico que […] salvaguarde la unidad sin perder las partes de la totalidad». «El comunicador cristiano hace confesión de la unidad entre la vida, conducta, y la palabra», subrayó.

Con estos rasgos, «el católico pondrá en el corazón del mundo, mediante la Comunicación, a Dios mismo, y transmitirá al que le ve y escucha, todo lo que Dios -Verdad, Belleza y Bondad- quiere para que el hombre sea más humano y alcance el fin para el que fue creado».

Y es en la Sagrada Escritura -apuntó- donde el católico «halla lo que conviene a la fe», pues «al margen de la Palabra, nada tendría que comunicar, pues en ella se aprende que Dios Creador hace al mundo y al hombre, y que el mismo Creador sigue perfeccionando su maravillosa creación».

Por ello «la evangelización no es nunca simplemente una comunicación intelectual ni el resultado de programas y estrategias», sino que «es un proceso vital», «una conversión de nuestra existencia», «y para esto –insistió el prelado- es necesario vivir eclesialmente, no apartarse del camino común», «sin olvidar que la catolicidad tiene su norte y su centro estable en el ministerio del sucesor de Pedro».

Definir qué es ser católico en televisión y formar una red de televisiones católicas, orientada a la cooperación con la meta evangelizadora, son los objetivos de este Congreso mundial.

La cifra actual de televisiones católicas en el mundo se estima en los dos millares.

El congreso se puede seguir en directo on-line desde el enlace
http://www.congresomundialtv.com.

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ZENIT Staff

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