La paz en Tierra Santa depende del diálogo interreligioso

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Según el director del Centro Al-Liqa

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JERUSALÉN, lunes, 24 septiembre 2007 (ZENIT.org).- La paz en Tierra Santa depende del diálogo entre judíos, musulmanes y cristianos, explica el director del Centro Al-Liqa para la Investigación Interreligiosa de Belén, Geries S. Khoury.

El Centro, situado en Belén, celebra este año sus 25 años. Khoury explica en una conversación con la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN): «El problema real en Oriente Medio reside en el hecho de que todavía no nos conozcamos los unos a los otros lo suficientemente bien».

«La gente tiende a ser hostil hacia lo que le resulta extraño», añade. En Tierra Santa, constata, hay dos mundos que no se conocen mutuamente.

Con el fin de combatir esta situación, el Centro Al-Liqa organiza congresos, conferencias y foros de debate, así como encuentros para jóvenes.

Además, publica dos revistas. El objetivo inicial es que cristianos, judíos y musulmanes conozcan su propia fe y «la entiendan en el marco de este entorno tan complicado».

Según Geries S. Khoury, para los cristianos la cuestión fundamental es saber cuál es la respuesta de la Iglesia a la situación actual.

El objetivo global del Centro Al-Liqa es que los miembros de las diferentes religiones aprendan a acercarse los unos a los otros y desde el respeto, a pesar de todas las diferencias.

Por lo que se refiere a los cristianos en la tierra de Jesús, el director del centro considera que representan «un sólido puente entre Oriente y Occidente», pues encarnan tanto la tradición árabe como la occidental.

Viven en un entorno árabe-musulmán con el que están familiarizados, pero, al mismo tiempo, comparten con Occidente determinadas convicciones de fe fundamentales y también entienden mejor que los musulmanes la mentalidad occidental.

De ahí que Khoury crea que su presencia es crucial para el entendimiento mutuo entre ambas culturas.

Pese a preocuparle la emigración de cristianos de Tierra Santa, Khoury cree en «la misión y vocación únicas» de los cristianos que aún viven ahí.

Está convencido de que «también en el futuro, en medio de todos los problemas, el descontento y sus sufrimientos, seguirán dando testimonio del mensaje de Cristo».

Nunca desde los tiempos de Jesús, la Iglesia de Tierra Santa ha conocido la paz, reconoce, añadiendo que, aunque ya se haya dicho muchas veces que los cristianos desaparecerán en un futuro próximo de ahí, lo cierto es que todavía hay cristianos en Tierra Santa.

Khoury no ve el futuro tan negro, pues cree que todavía hay esperanzas de alcanzar la reconciliación, la paz y la justicia.

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ZENIT Staff

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