GUADALAJARA, martes, 25 septiembre 2007 (ZENIT.org-Veritas).- El obispo de Sigüenza, monseñor José Sánchez, aborda en su carta pastoral para el próximo domingo 30 de septiembre, la problemática entre ley y conciencia de la polémica asignatura de Educación para la ciudadanía (EpC) y afirma que «si una persona afectada, como los alumnos o los padres, llega a la conclusión de que la aceptación de una determinada obligación por ley contraviene a su conciencia, tiene derecho a oponerse a la misma por todos los medios legítimos».

Monseñor Sánchez confiesa que no era su intención hablar sobre la asignatura, pero que se ve en la obligación de hacerlo ante «la machacona insistencia de los autores, promotores y defensores de esta asignatura».

«Parecen negar a todo el que disienta el derecho a disentir y da la impresión de que hasta a opinar», explica el obispo de Sigüenza-Guadalajara, «como si esta asignatura fuera un dogma y sus autores infalibles».

El obispo comienza expresando que el primer fallo de la LOE es no haber sido «debidamente consensuada»: «Hay asuntos tan importantes (la educación lo es, como la defensa y las relaciones exteriores, entre otros) que deben ser acordados y no imponerse por la simple mecánica de la mayoría parlamentaria. Cuando es así, las leyes duran lo que duran las mayorías de los Parlamentos».

El prelado se pregunta «hasta qué punto legitima al Estado y al Gobierno a ofrecer una determinada orientación moral, un sistema de valores, unos comportamientos para todos» y «qué hacer cuando el alumno pueda entrar en conflicto o en contradicción entre lo que cree y vive y lo que recibe por imposición».

Monseñor Sánchez concluye que existe el derecho a oponerse a una ley que contravenga la conciencia y expresa que «el Estado y el Gobierno, por su parte, en lugar de amenazar, habrán de respetar esta libertad y buscar caminos de salida a posibles conflictos y garantizar así el ejercicio de esa libertad».

«Ésta es también un derecho que está, tanto en la Carta de las Naciones Unidas, como en la Constitución Española, como, antes aún, en toda persona humana y, desde luego, en la conciencia de todos los que creemos y reconocemos al Señor por encima de todo César», concluye el obispo de Sigüenza-Guadalajara.