El genio femenino es la capacidad de ver con los ojos y con el corazón

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Según explica Paola Bignardi en el congreso vaticano sobre la mujer

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 8 febrero 2008 (ZENIT.org).- La expresión de Juan Pablo II «genio femenino» es esa capacidad para «ver lejos», «intuir» y «ver con los ojos y el corazón», considera Paola Bignardi,  coordinadora del Forum Internacional de la Acción Católica.

Fue una de las ideas centrales de su ponencia en el Congreso celebrado por la Santa Sede «Mujer y varón, la totalidad del humanum»  que tiene lugar en Roma por iniciativa el Pontificio Consejo para los Laicos para recordar los veinte años de la publicación de la carta apostólica de ese Papa, «Mulieris dignitatem».

Para esta laica italiana, en la mujer «su vocación pasa a través del amor» y ha sugerido que la aportación de la mujer en la Iglesia se puede dar «generando una Iglesia con el rostro materno», dando testimonio de «una Iglesia que ama, que sabe expresar la sinfonía de un amor que da sentido a la vida».

Con esta aportación femenina, en la Iglesia se da entonces «una atención a toda la persona» y un modo de comunicar la fe en el que se ve a la Iglesia como «madre y maestra». Para Bignardi no tiene sentido contraponer estos conceptos pues «la Iglesia es maestra porque es madre» y, por tanto, «en cuanto madre no puede callar la Verdad».

En su ponencia, titulada «Responsabilidad y participación de la mujer en la edificación de la Iglesia y de la sociedad», afirmó que en la Iglesia la mujer, con su «paciencia y saber esperar», puede aportar «la experiencia de la escucha».

Después de pedir que en las comunidades cristianas las mujeres sean más presentes en consejos pastorales y en congresos, «no sólo numéricamente», ha concluido diciendo que en algunos lugares del mundo la situación femenina es todavía «problemática» aunque hay «signos inesperados de esperanza».

Paola Bignardi ha revelado a Zenit en qué consiste este concepto de «generación» materno en la Iglesia.

«Creo que la generación sea una de las experiencias fundamentales y características de la vida de la mujer, de la mujer que mete un hijo al mundo pero también de la mujer que no genera físicamente», ha dicho Bignardi, ex presidente nacional de la Acción Católica en Italia.

Esta pedagoga especifica que «la generación es antes que nada un dato del alma más que del cuerpo, y creo que pertenece antropológicamente a la existencia de la mujer».

«Vivir la propia identidad en la Iglesia, para la mujer, creo que significa contribuir a generar la Iglesia, a generarla naturalmente en sentido humano, la Iglesia está generada por el Espíritu –aclara–, pero humanamente la Iglesia necesita ser generada y creo que la mujer la puede generar en su maternidad, contribuir a hacer que la Iglesia sea realmente madre».

Lo que precisamente necesita el mundo es una «Iglesia madre», reconoce Bignardi: «Las personas de nuestro tiempo necesitan encontrar una Iglesia que acoge, una Iglesia que ofrece la libertad de la propia vida, que sabe perdonar y hace ver que siempre se puede volver a empezar. Creo que ésta es la labor más profunda de la mujer hoy en la Iglesia».

 

Por Miriam Díez i Bosch

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ZENIT Staff

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