ISLAMABAD, viernes, 22 febrero 2008 (ZENIT.org).- El presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán y arzobispo de Lahore, Lawrence John Saldanha, ha manifestado que, tras la decisión de las urnas, «hay que trabajar por la democracia», en una declaración hecha pública para comentar los resultados de las recién celebradas elecciones parlamentarias, informa AsiaNews.

Con las elecciones, añade el prelado en su declaración, la población paquistaní «ha dado un claro y decidido mandato en favor de una completa gestión del poder por parte de las fuerzas civiles y constitucionales. Esto incluye un deseo fuerte por la independencia del sistema judicial, por la libertad de prensa, por una mayor autonomía provincia, y sobre todo por una pacífica coexistencia entre religiones y culturas de todo el país»

Las urnas han dado una neta victoria al Partido Popular de Pakistán (PPP) y la Liga Musulmana N. Por otra parte, los resultados ponen de manifiesto una dura derrota de los sectores extremistas incluso en las áreas tribales, dominadas por los talibanes.

En el texto de la declaración, firmado también por el secretario de la Comisión Justicia y Paz, Peter Jacob, el arzobispo de Lahore añade: «Los partidos y la sociedad civil deben cooperar para asegurarse que el veredicto popular sea respetado y para que la transición hacia la democracia se produzca de forma pacífica».

En este sentido, añade la declaración, la Iglesia «repite su empeño, junto a otros protagonistas de la vida social del país, en favor de la democracia. Esta es la única vía para construir una verdadera cultura de la justicia, de la paz y de los derechos humanos».

Mientras tanto, siguen las reuniones entre las fuerzas políticas del país para la creación del próximo gobierno, que será fruto de una coalición.

Asif Zardari, viudo de Benazir Bhutto y copresidente del PPP, anunció ayer que había logrado un acuerdo con Nawaz Sharif, ex primer ministro y guía de la Liga Musulmana. «Hay todavía mucho camino que recorrer pero el nuestro será un gobierno conjunto», dijo.

Entre los temas tratados en los primeros encuentros está la petición de incriminación contra el presidente Musharraf (que debería ser acusado por el golpe realizado el pasado noviembre) y la restauración del Tribunal Supremo, diezmado por las purgas realizadas el pasado noviembre.