Es imperativo dar carta de ciudadanía a la familia en las sociedades modernas

Advierte el sociólogo italiano Pierpaolo Donati

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CIUDAD DE MÉXICO, viernes, 16 enero 2008 (ZENIT.org-El Observador).- La sociedad espera que los individuos sean buenos ciudadanos y que hagan aportes para que la misma sociedad humana crezca y se fortalezca, pero ¿de dónde vienen los individuos si no de la familia?

Esta es la pregunta que planteó este viernes el sociólogo italiano Pierpaolo Donati al intervenir en el Congreso Teológico Pastoral del VI Encuentro Mundial de las Familias, en la que afrontó la cuestión de la familia como generadora de virtudes sociales,

Su respuesta fue clara: si la sociedad no es capaz de reconocer a la familia y de ayudarle a que sea fiel a su vocación, como la institución fundante de la sociedad, difícilmente se podrán tener individuos íntegros.

Donati, fundador de la sociología relacional, aseguró que la familia se concibe como un lugar de armonía, pero poco se valoran las contribuciones que ofrece realmente a la sociedad.

«Debemos entender que la familia es operadora en la sociedad, que transforma las virtudes personales en virtudes sociales», señaló el catedrático de sociología en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Bolonia.

Es evidente que muchas veces las virtudes que se viven dentro de la familia no siempre trascienden a la esfera pública, advirtió Donati, quien ha dirigido el Observatorio Italiano sobre la Familia.

«Una familia puede ser acogedora, pero si no es consciente de la función pública que tiene esta virtud para la sociedad no será capaz de transmitirla a la misma sociedad», señaló el ponente, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales.

La familia no es una mercancía

En la familia, indicó se aprende a reconocer al otro y se entrega el don de la propia presencia. «El ejercicio de las virtudes personales al interior de la familia hace instintivamente vivir las virtudes que irán en beneficio de la sociedad en su conjunto», afirmó Donati.

El ponente expresó que la sociedad actual niega esta función social de la familia, más aún, dice que no es fuente de virtud sino de vicios, abusos y violencia. Por tal motivo, recalcó, es importante que se conozca de dónde nacen estas críticas y cómo responder ante tales.

«Es verdad que muchas veces algunas familias no son fuente de virtud, sino, al contrario, es donde hay problemas», reconoció Donati, que también es director del Centro de Estudios de Política Social y Sociología Sanitaria de Italia (CEPOSS).

La sociedad contemporánea, subrayó, hace de la familia una mercancía, la privatiza y la reduce, y, por otro lado, el Estado no ayuda a la familia porque sustrae de ella su función educativa, para después culparla de tener una crisis educativa.

Otro problema, mencionó Donati, es la poca conciliación que existe entre el trabajo y la familia, pues el tiempo para ayudar a los hijos se ve reducido.

El catedrático, autor de más de 600 publicaciones en varios idiomas, expresó que una familia virtuosa no implica sólo la virtud de los particulares, sino además incluye la de la familia como una persona moral.

Del mismo modo mencionó que la familia es la base primaria para el desarrollo de las virtudes sociales, debido a la confianza que genera, la capacidad de cooperar y a la reciprocidad y esto es lo que la convierte en «capital social».

Asimismo señaló, que es importante entender que este «capital social» no viene sólo de una familia, sino que surge de la interrelación de éstas.

Una nueva reflexión

Pierpaolo Donati invitó a desarrollar una nueva reflexión familiar, ya que la familia no sólo crea virtudes personales y privadas, sino también sociales, pues es la que nos brinda la capacidad de relacionarnos.

El sociólogo italiano concluyó su participación hablando de la importancia que tiene la familia como nexo entre la felicidad privada y pública, a la vez que recalcó que la familia es la única capaz de generar las virtudes que son bienes relacionales y que es necesario hacer un pacto entre sociedad y familia y reconocer el papel de la familia en la sociedad.

Insistió en la idea de que debe existir una «ciudadanía de la familia», así como existe una relación entre individuo y Estado, debe existir entre el Estado y la familia, derechos y deberes de la familia como sujeto social.

Por Gilberto Hernández

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ZENIT Staff

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