El Papa y el premier de Australia hablan de libertad religiosa y ambiente

En la audiencia concedida por el Santo Padre este jueves

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 9 de julio de 2009 (ZENIT.org).- La defensa de la libertad religiosa y del ambiente en el escenario internacional fueron dos de los temas centrales del encuentro que mantuvo este jueves Benedicto XVI con e primer ministro de Australia, Kevin Rudd.

El representante australiano, que posteriormente fue recibido por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, visitó el Vaticano con motivo de su viaje a Italia para participar en el encuentro del Foro sobre ambiente que tiene lugar al margen de la cumbre del G8 celebrada en L’Aquila.

Un comunicado publicado posteriormente por la Oficina de Información de la Santa Sede explica que en los encuentros «se ha hablado sobre la actual situación internacional y regional, con referencia al respeto de la libertad religiosa y a los problemas ambientales».

Los periodistas presentes a la entrada del encuentro privado, que se celebró sin intérprete, pudieron apreciar la espontaneidad del encuentro entre el Papa y Rudd, quienes se conocieron en julio pasado en Sydney con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Entre otras cosas, el primer ministro le dijo al Papa que estaba leyendo la encíclica «Caritas in veritate», publicada este martes. De hecho, el Santo Padre le entregó copia como regalo de un ejemplar firmado por él mismo.

Por su parte, Rudd, según él mismo reveló tras la audiencia expresó al Papa la inspiración que supone para muchos australianos el ejemplo de la beata Mary MacKillop (1842-1909) . 

La religiosa, que fundo las Hermanas de San José del Sagrado Corazón, podría ser la primera santa australiana.

«El Santo Padre mostró un gran interés y recuerda bien su visita a su tumba en Sydney, el año pasado», dijo el primer ministro.

Según explica el comunicado vaticano, «en los cordiales coloquios se han recordado el viaje del Santo Padre a Sydney en julio de 2008 para la Jornada Mundial de la Juventud y el óptimo espíritu de colaboración entre las autoridades eclesiásticas y civiles que caracterizaron la organización del evento».

Tras los encuentros, Rudd visitó la tumba de Juan Pablo II en las grutas vaticanas.

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ZENIT Staff

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