Llegan a Sevilla 427 niños bielorrusos de Chernóbil para mejorar su salud

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Acogidos por la Confederación de Hermandades San Cirilo y Metodio

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SEVILLA, jueves, 16 julio 2009 (ZENIT.org).- Durante los días 16 y 17 de julio, llegan a Sevilla, España, 427 niños bielorrusos, dentro del programa de acogida que organiza la  Confederación de Hermandades San Cirilo y San Metodio, con el fin de mejorar su situación de salud.

Este año serán 28 grupos los que vengan con dicha Confederación, habiéndose incorporado a la acogida las hermandades del Baratillo y Amargura de Carmona. Hay que destacar que con la Confederación San Cirilo vienen grupos de Cádiz, Rota, Ayamonte, Castilblanco, Algaba y Mairena, informa la Archidiócesis de Sevilla.

Este año los niños bielorrusos llegarán más tarde debido a una normativa bielorrusa que impedía que pudieran salir del país los mayores de 14 años y los que ya hubieran salido más de tres años, a lo que las hermandades y asociaciones españolas junto con Bélgica, Alemania, Holanda y otros países afectados se negaban.
 
Para la solución del problema ha sido clave la unión de las hermandades y asociaciones de la Confederación Santos Cirilo y Metodio.
 
Esto supondrá que un grupo de niños vuelva a su país alrededor del 9 de agosto y el resto sobre el 21 del mismo mes. A partir del día 17 de julio quedará definitivamente solucionado el problema que impedía (decreto 555), que se sanearan los mayores de 14 años, por lo que a finales de este mes estos niños podrán viajar a nuestro país.
 
Según la OMS, estos niños afectados por la catástrofe de Chernóbil, al pasar períodos fuera de la zona contaminada, alargan sus vidas entre año y año y medio.
 
Según la Federación Española de Acción Social con la Infancia Bielorrusia, hoy las cifras de vidas humanas perdidas por las consecuencias directas e indirectas de esta catástrofe, siguen aumentando.
 
Más 200.000 muertos y una previsión de 93.000 muertes producidas por el cáncer, es lo que están viviendo las poblaciones de Rusia, Bielorrusia y Ucrania. Los programas de estancias temporales de los menores están resultando fundamentales en la prevención de enfermedades y desarrollos de tumores malignos entre la población infantil, la más afectada.

Durante su estancia en España estos niños conviven con sus familias de acogida y en el caso de los que vienen a Sevilla, con su monitora bielorrusa y los voluntarios de las hermandades, realizan actividades como: Aquópolis, Isla Mágica, Cádiz, Club de Campo (Raca) entre otras.
 
A los niños, gracias a la inestimable colaboración del Colegio de Odontólogos, Facultad de Odontología, Colegio de Médicos, Clínica Infanta Luisa, Santa Isabel y el Servicio Andaluz de Salud se les realizan revisiones médicas.

Los aviones comenzaron a llegar hoy jueves 16 sobre las 15,30 horas con los grupos de Asociación Rociera Nueva Mairena, Cerro (39 niños), Amargura, Soledad de San Buenaventura, Cachorro, Salud de Rota, Baratillo, Consuelo y Trinidad. Gracias a la colaboración de la empresa pública de aeropuertos AENA, estos aviones organizan su llegada en la terminal antigua dado el número tan elevado de pasajeros menores.

El viernes 17 sobre las 9 horas llegarán los niños de las hermandades de Panaderos, Dulce Nombre, Macarena, Fanuse, Cigarreras, Algaba, Ayamonte, Paz y Estrella.

En torno a las 19 horas aterrizará el avión que traerá a los niños de las hermandades de San Isidoro, San Benito (Castilblanco), Sagrada Mortaja, Estudiantes, Carmona, Montesión, Cádiz, Gran Poder y Santa Genoveva.
 
La Confederación de Hermandades Santos Cirilo y  Metodio, destaca y agradece «la colaboración ya de años, de estos profesionales sanitarios, profesores de la facultad, estudiantes y todo el personal que de cualquier forma colabora de forma desinteresada en esta labor tan importante para la salud de los niños».

La Confederación, junto con las familias de acogida, agradece también «en nombre de estos menores y sus familias a todas aquellas personas, asociaciones, entidades que hacen posible que estos niños puedan, con nuestro sol y nuestros alimentos, alargar sus vidas».
 
Así mismo, destaca «la importantísima colaboración de la Empresa de Transportes Urbanos (Tussam) y los conductores voluntarios que trasladan a los niños bielorrusos hasta sus respectivas hermandades donde son recibidos por las juntas de gobierno y padres de acogida (entrañable la fiesta que organiza la Hermandad del Cerro cuando llegan los pequeños en la que se implica el barrio)».
 

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ZENIT Staff

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