El desafío educativo, según el Papa, dar un “pensamiento fuerte”

Recoge la herencia intelectual de Pablo VI en su tierra natal

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BRESCIA, domingo, 8 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Al recoger la herencia intelectual del Papa Pablo VI en una visita a su tierra natal, Benedicto XVI consideró en la tarde de este domingo que el desafío educativo consiste en ofrecer a los jóvenes un «pensamiento fuerte».

El pontífice afrontó la actual «emergencia educativa», que experimentan muchas veces con impotencia educadores y padres de familia, a la luz de las enseñanzas de Giovanni Battista Montini, durante la inauguración nueva sede del Instituto Pablo VI en Concesio, el pueblito en el que nació.

En su largo y articulado discurso, Benedicto XVI, nombrado arzobispo de Munich y creado cardenal por aquel «gran Papa» (como le definió), decidió concentrarse en esta solemne oportunidad en «su capacidad educativa educativa» como estudiante, sacerdote, obispo y Papa.

Emergencia educativa

Explicó con voz algo áfona al final de un intenso viaje caracterizado por cambios de temperatura y largos discursos, que escogió este enfoque porque «vivimos en tiempos en los cuales se experimenta una auténtica ‘emergencia educativa’. Formar a las jóvenes generaciones, de las que depende el futuro, nunca ha sido fácil, pero nuestro tiempo parece que se ha hecho todavía más complejo».

«Se difunden una atmósfera, una mentalidad y una forma de cultural que llevan a dudar del valor de la persona, del significado de la verdad y del bien, en última instancia, de la bondad de la vida –constató–. Y, al mismo tiempo, se experimenta con fuerza una difundida sed de certezas y valores».

«Hace falta transmitir a las futuras generaciones algo válido, normas sólidas de comportamiento, indicar elevados objetivos hacia los cuales orientar con decisión la propia existencia –añadió–. Crece la demanda de una educación capaz de responder a las expectativas de la juventud, una educación que ante todo sea testimonio y, para el educador cristiano, testimonio de fe».

«Pensamiento fuerte»

En este contexto, recogiendo la herencia intelectual y espiritual del Papa Montini, Benedicto XVI explicó que «hay que educar al joven a juzgar el ambiente en el que vive y obra, a considerarse como persona y no como número en la masa; en una palabra, hay que ayudarle a tener un ‘pensamiento fuerte'».

«El pensamiento fuerte», añadió, es «capaz de una ‘acción fuerte’, evitando el peligro que en ocasiones se corre de anteponer la acción al pensamiento y de hacer de la experiencia el manantial de la vida».

A la propuesta de «pensamiento fuerte» de Pablo VI se le ha contrapuesto el «pensamiento débil», concepto introducido en la filosofía por el filósofo italiano Gianni Vattimo para describir el derrumbe de los presupuestos fundamentales de la filosofía clásica y de la tradición filosófica occidental. En sus manifestaciones concretas, constituye una forma de nihilismo o relativismo, según el cual, no existe la verdad, sino muchas verdades.

Benedicto XVI sintetizó la visión educativa de Pablo VI con estas palabras que tomó prestadas de su predecesor: «La acción no puede ser luz de sí misma. Si no quiere doblegar al hombre haciendo que piense como actúa, hay que educarle para actuar como él piensa. También en el mundo cristiano, donde el amor, la caridad, tienen una importancia suprema, decisiva, no se puede prescindir de la luz de la verdad, que presenta al amor sus fines y motivos».

Y constatando «en las nuevas generaciones una ineludible demanda de sentido, una búsqueda de relaciones humanas auténtica», Benedicto XVI propuso esta famosa frase del Papa Montini: «El hombre contemporáneo escucha más fácilmente a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos».

Por Jesús Colina

 

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ZENIT Staff

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