El Papa a los obispos italianos: prioridad, la “cuestión de Dios”

Pone el acento en la “urgencia educativa” y en los sacerdotes

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ASÍS, martes 10 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- El Papa afirma, en su mensaje a los obispos italianos reunidos en su 60ª Asamblea General en Asís, que el mayo reto de la Iglesia en estos momentos es “volver a presentar a Dios” a un mundo que se ha olvidado de él.

El mensaje, que ha hecho público hoy la Santa Sede, está dirigido al cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, y apunta dos grandes temas, la educación y el ministerio sacerdotal.

Ambos aspectos los presentó como relacionados entre sí de cara a la “nueva evangelización”.

Respecto a la urgencia educativa, que el Papa calificó como “signo de los tiempos”, se trata de un desafío que “atraviesa todos los sectores de la Iglesia y exige que se afronten con decisión las grandes cuestiones del tiempo contemporáneo”.

Estas cuestiones son, afirmó, “la relativa a la naturaleza del hombre y a su dignidad – elemento decisivo para una formación completa de la persona – y la “cuestión de Dios”, que parece de lo más urgente en nuestra época”.

Retomando su propio discurso pronunciado en la catedral de Val D’Aosta el pasado 24 de julio, el Papa afirmó que “si Dios falta, si se prescinde de Dios, si Dios está ausente, falta la brújula para mostrar el conjunto de todas las relaciones para encontrar el camino, la orientación adonde ir”.

“¡Dios! Debemos llevar otra vez a este mundo nuestro la realidad de Dios, darlo a conocer y hacerlo presente”, añadió.

El Papa instó a los obispos italianos a “poner la formación de las nuevas generaciones en el centro de la atención y del empeño de cada uno, según las respectivas responsabilidades y en el cuadro de una amplia convergencia de intenciones”.

“La educación es una exigencia constitutiva y permanente de la vida de la Iglesia”, reafirmó.

Año Sacerdotal

En conexión con la cuestión educativa, el Papa subrayó la necesidad de revivir el ministerio sacerdotal, pues “es necesario que nosotros en primer lugar, queridos hermanos obispos, con todo nuestro ser, seamos adoración viviente, don que transforma el mundo y lo restituye a Dios”.

“Este es el mensaje profundo del Año Sacerdotal, que constituye una ocasión extraordinaria para ir al corazón del ministerio ordenado, reconduciendo a la unidad, en cada sacerdote, la identidad y la misión”.

Recordó que la historia de Italia “es también la historia de una innumerable multitud de sacerdotes, que se inclinaron sobre las heridas de una humanidad extraviada y sufriente, haciendo de sí mismos una ofrenda de salvación”.

“Espero que podáis recoger abundantes frutos de esta oración y meditación común sobre el don del sacerdocio, brotado del corazón de Cristo para la salvación del mundo”.

Exequias

Respecto al resto de los temas en la agenda de la Asamblea, el Papa habló sobre la cuestión del Meridione, las relaciones entre el norte y el sur de Italia y el desarrollo de este último, y también a la nueva edición italiana del ritual de exequias.

“El momento de las exequias constituye una importante ocasión para anunciar el Evangelio de la esperanza y manifestar la maternidad de la Iglesia”, advirtió el Papa.

“En una cultura que tiende a eliminar el pensamiento de la muerte, cuando incuso no deja de exorcizarla reduciéndola a espectáculo o transformándola en un derecho, es deber de los creyentes proyectar sobre este misterio la luz de la revelación cristiana”, concluyó.

[Por Inma Álvarez]

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ZENIT Staff

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