POZNAN, jueves 26 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- 30.000 jóvenes de toda Europa y de otros continentes se reunirán en la ciudad polaca de Poznan, entre el 29 de diciembre de 2009 y el 2 de enero de 2010, convocados por la comunidad de Taizé para celebrar el 32º Encuentro Europeo de Jóvenes.

El encuentro, el tercero de este tipo que acoge Polonia, se celebrará en Poznan por invitación del arzobispo y de los responsables ecuménicos de la ciudad, informa un comunicado de la comunidad de Taizé enviado a ZENIT este jueves.

Durante este encuentro en Polonia, por la mañana los jóvenes compartirán su fe y experiencias en 150 parroquias de las diócesis de Poznan y de Gniezno.

Por la tarde se reunirán en el parque de exposiciones de la ciudad para la comida, las oraciones comunes y los talleres sobre cuestiones sociales y de la vida interior.

En algunos talleres los testimonios de compromiso en favor de la justicia, de la solidaridad y la paz en el mundo permitirán a los participantes prepararse para asumir responsabilidades una vez de regreso a sus países respectivos.

Uno de los talleres de reflexión tratará el tema de la libertad, “libertad por la que muchos al luchado en el siglo XX y que parece hoy tan natural a aquellos que tienen menos de 25 años”, indica el comunicado.

Otro de los temas que se invitará a abordar a los jóvenes será: hoy en Europa como en el resto de los continentes, ¿reflexionamos sobre el sentido que se da a la libertad?

Durante la oración de cada noche, el hermano Alois, prior de Taizé, sucesor del hermano Roger, ofrecerá una meditación.

Con motivo del encuentro de Poznan el hermano Alois publicará la “Carta de China”, que será traducida a una cincuentena de lenguas y que los jóvenes recibirán al llegar a Polonia.

Taizé mantiene relaciones con la iglesia de China desde hace veinte años. Como signo de amistad, la comunidad a través de la “operación esperanza”, ha impreso este año un millón de biblias en chino y las ha distribuido a los largo de todas las regiones del país.

Acompañado por dos hermanos de la comunidad de origen chino y coreano, el hermano Alois viene de concluir un periplo de tres semanas en la China continental. De ello nos hablará en Poznan.

“¡Qué dinamismo el de la fe entre los cristianos de este país! – escribe- Estamos admirados por su perseverancia y de su fidelidad”.

Y continúa: “Muchos de ellos nos han relatado los sufrimientos que sus padres y abuelos han padecido por la fe. Nos hemos encontrado con creyentes que, desde su humilde posición, tienen un papel activo en la construcción del futuro de su país”.

“En la provincia de Sichuan, por ejemplo, tras el gran terremoto de 2008, algunos fueron a socorrer a las víctimas y todavía permanecen allí, siendo muy apreciados por la población”, añade.

La “Carta de China” y el programa detallado del encuentro de Poznan estarán disponibles a mediados de diciembre.

Estos encuentros europeos de cinco días de duración animados por los hermanos de Taizé se celebran desde el año 1978.

Han tenido lugar en París, Barcelona, Londres, Roma, y también en Praga, Viena, Munich, Budapest, Milán, Lisboa, Zagreb, Ginebra o Bruselas.

Se inscriben en la llamada “Peregrinación de confianza sobre la tierra” iniciada hace treinta
años por el hermano Roger, fundador de la comunidad de Taizé.

Después de Poznan, la “peregrinación de confianza” tendrá dos etapas más en febrero de 2010: una en Asia, en Manila, y otra Ibérica, en Oporto.

Por invitación del obispo de Oporto, en el Carnaval del próximo año, miles de jóvenes de toda la Península Ibérica buscarán las Fuentes de la Alegría “en la alabanza, el compartir y el testimonio”.

El hermano Alois ha dirigido a estos jóvenes estas palabras: "Al entrar en la edad adulta, los jóvenes pierden su conexión con la comunidad cristiana. A menudo esto no es una decisión madura, sino una cadena de circunstancias que conducen a la fe a la parte inferior de la escala de prioridades...”.

“Una fe que permanece en el nivel de las expresiones que se aprenden durante la infancia tiene dificultades para hacer frente a las cuestiones de la edad adulta”, indica.

Y concluye: “Podemos alegramos de profundizar en nuestra comprensión del misterio de la fe en cada etapa de nuestra vida... ¡Alegrémonos por la sed que Dios ha depositado en nosotros! Ella da una vitalidad renovada a toda nuestra vida”.



Pío XII, el Papa que se opuso a Hitler

Por Piero Gheddo*

ROMA, miércoles 25 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- He leído con gran interés la biografía de Pío XII escrita por un historiador alemán, Michael Hasemann: “Pío XII. El Papa que se opuso a Hitler”. Mientras la Iglesia prepara la beatificación del gran siervo de Dios, este volumen hace justicia de las muchas calumnias y voces que acusan a Eugenio Pacelli de haber favorecido el acceso al poder de Hitler y de haber después callado frente a la Shoah de los judíos y d ellos campos de exterminio nazis.

Pío XII, como Nuncio en Alemania, estaba contra Hitler desde los años Veinte. De aquel loco fanático, que tenía carisma y movilizaba a las masas, no iba a venir nada bueno: sus informes a Roma y la acción que llevó a cabo en Alemania lo demuestran sin sombra de duda.

Después, como papa Pío XII (marzo 1939), había movilizado a la diplomacia vaticana y la red europea de diócesis, parroquias, institutos y entes religiosos católicos para poner a salvo a los judíos, y obtuvo, ya durante la guerra, centenares de miles de visados de ingreso para los prófugos de la Europa nazi en Argentina, Santo Domingo y otros países católicos de América Latina.

“Mientras tanto – escribe Hasemann – las potencias beligerantes no hicieron nada para impedir la Shoah. Muchos Estados, entre los cuales Suiza y Estados Unidos, rechazaron a los refugiados judíos, ¡hasta el punto de reenviarlos a Alemania, donde tomarían el camino de las cámaras de gas!Hasta que la Aviación aliada no hubiese sobrevolado Auschwitz en agosto de 1944, tomando fotografías detalladas de los hornos crematorios, no se tomó la molestia de bombardear las líneas ferroviarias que eran utilizadas para los transportes. El Papa callaba para poder actuar libremente, el mundo calló para legitimar su propia inacción”.

Y sin embargo ha habido una violenta campaña contra “el silencio” de Pío XII, pero nadie ha protestado contra el silencio de Roosevelt, Churchill, Stalin y ni siquiera contra el de la Cruz Roja, también ella en la misma situación del Papa: empeñada en la salvación de los prófugos del nazismo y obligada al silencio para poder salvar a los más posibles. Impresionante el número de los judíos salvados por intervención directa de la Iglesia católica en los diversos países de Europa ocupados por los nazis, según una investigación de archivos documentada hasta el escrúpulo por Pinchas Lapide, historiador israelí: entre 847.000 y 882.000, con números para cada país (Rumanía 250.000, Francia y Hungría 200.000, Italia 55.000, etc.).

Hasemann aporta muchas citas de solventes representantes del mundo judío, que durante más de 15 años después de la última guerra mundial competían para agradecer a Pío XII por todo lo que había hecho por el pueblo judío. Chaim Weizmann (futuro primer Presidente del Estado de Israel), ya en 1943 escribía: “La Santa Sede presta su poderosa ayuda, allí donde es posible, con el fin de aliviar la suerte de mis correligionarios perseguidos”.

En 1944, el rabino jefe de los judíos en Palestina, declaró: “El pueblo de Israel no olvidará nunca lo que ha hecho Su Santidad por nuestros hermanos y hermanas más desafortunados, en esta trágica página de nuestra historia. Es un testimonio vivo de la Providencia divina que actúa en el mundo”. El 21 de septiembre de 1945 el secretario general del “Congreso judío mundial”, Leon Kubowitzky, agradecía a Pío XII por “haber salvado a los judíos de las persecuciones fascista y nazi” y por “todo el bien que la Iglesia se ha esforzado en realizar y ha efectivamente realizado a favor de nuestro pueblo”. A las palabras, unía una donación de 20.000 dólares al Pontífice.

Al final de la guerra, Moshe Scharett, futuro segundo Presidente de Israel, fue recibido en audiencia por Pío XII y declaró: “Le dije que, en nombre del pueblo judío, era mi deber agradecerle, y a través de él a la Iglesia entera, por todo lo que habían hecho por salvar a los judíos en las distintas naciones”.

Raffaele Cantoni, presidente de la UCEI (Unione delle comunità ebraiche in Italia) declaraba en la posguerra: “seis millones de mis correligionarios fueron asesinados por los nazis, pero el número de las víctimas habría sido aún muy superior sin la intervención eficaz de Pío XII”. El 17 de abril de 1955 los judíos italianos proclamaron una “Jornada de agradecimiento” por el socorro prestado por el Papa. El 26 de mayo de aquel año la Orquesta filarmónica de Israel vino a propósito al Vaticano para ejecutar piezas de Beethoven en presencia de Pío XII, “en signo de gratitud del Estado judío por la obra realizada en favor de los perseguidos”.

Hasta principios de los año 60, por parte del mundo judío no hay sino voces favorables a la acción de Pío XII en ayuda de los judíos perseguidos por el Nazismo. ¿Por qué después se desencadenó la campaña contra este gran Papa, acusándolo de complicidad con el Nazismo en la persecución de los judíos?