Benedicto XVI bendice la estatua de san Aníbal de Francia

Apóstol de las vocaciones

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 7 de julio de 2010 (ZENIT.org).- Este miércoles por la mañana, antes de la Audiencia general, Benedicto XVI inauguró una gran estatua de san Aníbal María de Francia (1851-1927), fundador de la Congregación de los Rogacionistas del Corazón de Jesús y de las Hijas del Divino Celo, colocada en el primer nicho exterior de la Basílica de San Pedro, cerca del Arco de las Campanas, entre los santos fundadores de institutos religiosos.

Antes de bendecir la estatua, el Papa pronunció una oración que evoca el apostolado vocacional y el cuidado de los huérfanos y de los pobres, rasgos esenciales de la espiritualidad y de la actividad del sacerdote siciliano.

En particular, el Santo Padre invocó al Señor para que mande a su mies “dignos obreros del Evangelio” y para que la imagen del santo, fallecido en 1927 y canonizado en el 2004, inspire en quien la contemple “su mismoespíritu de caridad para crecer en amor hacia Dios y el prójimo”.

La estatua, de 5 metros y medio de alta, hecha en mármol de Carrara por el escultor Giuseppe Ducrot, representa al santo en el acto de indicar el Evangelio abierto en el versículo que inspiró su obra: Rogate ergo dominum messis, ut mittat operarios in messem suam (Mt 9, 38; Lc 10,2).

Nacido en Messina (Sicilia) el 5 de julio de 1851, el apóstol de la oración por las vocaciones se dedicó al cuidado de los pobres de la ciudad, en particular en el barrio malfamado de Avignone, poniendo en marcha orfanatos y congregaciones. Tras el devastador terremoto de 1908, trasladó sus obras a Puglia.

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ZENIT Staff

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