Monseñor Fisichella: “¿qué quiere decir “nueva evangelización?”

Una sesión de dos días debate los horizontes de la temática

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 15 de marzo 2011 (ZENIT.org).- Para poder llevar a cabo el deber que el Papa Benedicto XVI ha confiado al nuevo Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, que instituyó el pasado 21 de septiembre de 2010, se organizaron dos jornadas de estudio, los pasados sábado y domingo, sobre los horizontes históricos, epistemológicos y pastorales de la nueva evangelización.

En un artículo publicado en L’Osservatore Romano, el presidente del nuevo dicasterio, monseñor Rino Fisichella, destaca la importancia de este encuentro y se pregunta que quiere decir efectivamente “nueva evangelización”.

“Una mirada rápida a las Lineamenta que han sido presentadas en estos días, de hecho, muestran con toda evidencia al menos veinte ‘definiciones’ distintas de nueva evangelización”, reconoció el prelado.

“Si esto sirve para el debate en las comunidades eclesiales de manera que se pueda verificar las diversas experiencias en curso, puede ser positivo”, comentó, indicando sin embargo que si la extensión es demasiado amplia no cree que pueda ayudar a “centrar mejor el trabajo del dicasterio y, en cierto modo, de la misma Iglesia cuando quiere comprometerse a desarrollar su misión con mayor espíritu misionero”.

Para monseñor Fisichella, es necesario “superar una ambigüedad que ha surgido en los últimos meses cuando, sobre todo a través de los medios de comunicación, se ha querido identificar la nueva evangelización con experiencias como “el patio de los gentiles” (cfr. ZENIT, 26 enero 2011).

“Son dos ámbitos distintos y diversos”, advirtió, “no sólo por las competencias diferentes de los dicasterios, sino por la finalidad y los destinatarios de dicho objetivos”.

El Papa, de hecho, indicó para el nuevo dicasterio “el deber de una misión que desarrollar en los creyentes que se han alejado de la fe o son indiferentes”.

“Nueva evangelización, por tanto, no es como una ‘primera evangelización’ ni como una reevangelización’”.

Como afirmaba Juan Pablo II en la exhortación apostólica Christifideles laici, se refiere más a la capacidad de “rehacer el tejido cristiano de la sociedad humana. Pero la condición es que se rehaga el tejido cristianos de las mismas comunidades eclesiales que viven en estos países y en estas naciones”.

Occidente

La mirada del Papa, observó monseñor Fisichella, se dirige, por tanto, a los países “que conocemos como Occidente, o el primer y segundo mundo donde el progreso económico, científico y tecnológico han hecho que entre en crisis el sentido mismo de Dios y el valor de su existencia personal, víctima del proceso de secularización que empuja a vivir en el mundo etsi deus non daretur”.

“A pesar de que permanece en muchas Iglesias un profundo sentido religioso que se expresa en una vida de fe y de tradiciones religiosas”, reconoció, “estas no van acompañadas por un correspondiente apoyo profundo de la inteligencia, capaz de comunicar la riqueza de la experiencia y del patrimonio de la fe, sino que a menudo se comprueba una alergia a estas formas y un paso a las sectas, donde sobresalen la emotividad y el fundamentalismo”.

En este contexto, es todavía más necesario “concentrar el esfuerzo al máximo por una definición más precisa de la expresión ‘nueva evangelización’”, “para hacerla mayormente eficaz y coherente”.
“¿Quién es el sujeto de la nueva evangelización?”, se preguntó monseñor Fisichella.

“¿Qué contenidos peculiares posee la nueva evangelización? ¿Qué metodologías establece la nueva evangelización? ¿Quién es el destinatario de la nueva evangelización? ¿Cómo relacionarse con la distintas culturas y tradiciones eclesiales e las que se cumple la nueva evangelización?”.
“Soy muy consciente de que estas preguntas no pueden encontrar respuesta inmediata con la exhaustividad que nos gustaría -admitió-. Esto, por tanto, es el principio de un camino, no la meta”.

Pasado y futuro

El Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización fue instituido por el Papa Benedicto XVI con la Carta Apostólica en forma de Motu Propio  Ubicumque et semper  para “ofrecer respuestas adecuadas para que la Iglesia entera, dejándose regenerar por la fuerza del Espíritu Santo, se presente al mundo contemporáneo con una empuje misionero de manera que se promueva una nueva evangelización”.

Ya el Papa Juan Pablo II había pedido una “nueva evangelización”, por primera vez el 13 de junio de 1979 en Nowa Huta (Polonia), y su sucesor ha afirmado esta exigencia con su Motu Propio

La cuestión será fundamental también en el futuro próximo, ya que el Sínodo convocado para octubre de 2012 tendrá como tema “Nova evangelizatio ad christi anam fidem tradendam”.

El debate de los Padres sinodales, las Propositiones que se formularán y la Exhortación apostólica del Santo Padre serán inevitablemente la hoja de ruta para el trabajo del nuevo Consejo Pontificio, concluyó monseñor Fisichella.

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ZENIT Staff

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