Francisco y Benedicto XVI juntos en el Consistorio de los nuevos cardenales

La Iglesia ya cuenta con 19 nuevos purpurados. En la ceremonia de la Basí­lica de San Pedro presente también el papa emérito

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Profunda emoción se ha vivido esta mañana en la Basílica Vaticana, cuando hoy la Iglesia celebra la Cátedra de San Pedro, así como la creación de 19 nuevos cardenales. Pocos minutos antes de las 11 de la mañana, comenzaban a entrar las cardenales en la basílica y entre ellos, para sorpresa de todos, el papa emérito Benedicto XVI que ha estado presente durante toda la ceremonia sentado en primera fila. Al entrar el santo padre Francisco antes de subir al altar, se ha acercado a saludarle. En ese momento, Benedicto XVI se ha quitado su solideo en signo de respeto.

Al comenzar la ceremonia, el primero de lo nuevos cardenales, Pietro Parolín, ha dirigido  unas palabras en nombre de todos los nuevos cardenales. El Secretario de Estado también ha dedicado unas palabras de saludo al papa emérito.  El ya cardenal Parolín ha centrado su discurso en dos palabras: gracias y aquí estoy. «Gracias por la confianza puesta en nosotros. Y la confianza que sabremos responder, con fidelidad, generosidad y perseverancia a la llamada contenida en el símbolo de la púrpura y explicitada por la exhortación que acompaña la imposición de la birreta», ha indicado Parolín. Con respecto al «aquí estoy», el neo cardenal ha afirmado que «queremos hacerlo con sinceridad y convicción profunda». Así como para «caminar, edificar y confesar juntos, como usted mismo nos exhortaba a hacer el primer día de su pontificado».  Para concluir ha asegurado al Santo Padre «nuestra oración y confiamos nuestros propósitos a María».

De los 19 nuevos cardenales, 3 son mayores de 80 años y por tanto no electores para el cónclave. Entre los nuevos purpurados hay 8 europeos, 7 americanos, 2 africanos y 2 asiáticos.

Tras la lectura del Evangelio Francisco ha pronunciado unas palabras a todos los presentes. En la homilía (leer texto completo aquí) el Santo Padre ha recordado que «Jesús no ha venido a enseñar una filosofía, una ideología…, sino una «vía», una senda para recorrerla con él, y la senda se aprende haciéndola, caminando. Sí, queridos hermanos, esta es nuestra alegría: caminar con Jesús». Asimismo ha advertido que «si prevalece la mentalidad del mundo, surgen las rivalidades, las envidias, los bandos… Así, pues, esta palabra que hoy nos dirige el Señor es muy saludable. Nos purifica interiormente, proyecta luz en nuestra conciencia y nos ayuda a ponernos en plena sintonía con Jesús, y a hacerlo juntos, en el momento en que el Colegio de Cardenales se incrementa con el ingreso de nuevos miembros». A los cardenales les ha invitado a dejar «que el Señor Jesús nos llame a sí. Dejémonos convocar por él» y les recuerda que » la Iglesia tiene necesidad de vosotros, de vuestra colaboración y, antes de nada, de vuestra comunión, comunión conmigo y entre vosotros». Del mismo modo ha afirmado que «la Iglesia necesita vuestras oraciones, para apacentar bien la grey de Cristo, la oración, no olvidemos, que, con el anuncio de la Palabra, es el primer deber del Obispo. La Iglesia necesita vuestra compasión sobre todo en estos momentos de dolor y sufrimiento en tantos países del mundo».

A continuación, el Papa ha leído la fórmula de creación y ha proclamado solemnemente los nombres de los nuevos cardenales. Y le ha seguido la profesión de fe y el Juramento. Cada nuevo purpurado se ha acercado al Santo Padre y se ha arrodillado ante él para recibir el birrete cardenalicio, el anillo cardenalicio y la asignación de un Título o Diaconía.

El Santo Padre, al colocar el birrete sobre la cabeza del cardenal y dice que es «rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal, y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana».

Al hacer entrega del anillo cardenalicio el Santo Padre señala que es «signo de esa dignidad, de solicitud pastoral y de más sólida unión con la Sede del Apóstol San Pedro». Asimismo, el Papa asigna a cada cardenal una Iglesia de Roma («Título» o «Diaconía») como signo de su participación en el cuidado pastoral del Papa por la ciudad. Finalmente Francisco ha hecho entrega de la Bula de Creación de Cardenales, asigna el Título o Diaconía e ha  intercambiado el beso de la paz con los nuevos miembros del colegio cardenalicio.

Entre los nuevos miembros se encuentra Loris Francesco Capovilla, de 98 años y ex-secretario de papa Juan XXIII, que por razones de salud no ha podido acudir. Recibirá el birrete color púrpura, en Sotto il Monte, donde reside actualmente.

Finalmente, los nuevos cardenales han abrazado y han sido felicitados por los demás miembros del colegio cardenalicio.

Para concluir el rito, se ha rezado el Padrenuestro y Francisco ha impartido su bendición a todos los presentes. Antes de abandonar la Basílica, y tras el canto de la Salve Regina, el Santo Padre se ha acercado de nuevo donde estaba sentado el papa emérito y se han saludado ambos con una amplia sonrisa.

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Staff Reporter

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