México: otro sacerdote asesinado

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Su cadáver, encontrado en un río, presentaba signos de tortura

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Este miércoles se dio a conocer, oficialmente, la muerte del sacerdote Ascensión Acuña Osorio, cura de la parroquia de San Miguel Totolapan, quien apareció muerto en el Río Balsas, en el Estado de Guerrero, tras varios días de estar desaparecido.

El lunes pasado encontraron flotando en el río el cuerpo de un hombre cerca del poblado de La Tinaja; luego, el Ministerio Público de Guerrero confirmó que se trataba del sacerdote incardinado en de la diócesis de Ciudad Altamirano, en una de las regiones más violentas del país.

La Pastoral de comunicación de Diócesis de Ciudad Altamirano, lo informó a ZENIT en un comunicado enviado anoche, firmado por Jaime Septién.

Hasta el momento, “se desconoce el móvil del asesinato”, como suele encubrir su ineficacia la corporación policiaca de Guerrero, aunque se descarta que haya sido un robo, pues según informes de prensa, el cuerpo del padre Ascensión Acuña presentaba huellas de tortura.
El padre Ascensión nació el 11 de mayo de 1972 en Palmar Grande, Estado de México.  Fue ordenado sacerdote el 16 de agosto de 1998 en Ciudad Altamirano, por monseñor Carlos Garfias Merlos, actual arzobispo de Acapulco, en el mismo Estado de Guerrero.

Estudió la licenciatura en Teología Dogmática y en la diócesis de Ciudad Altamirano, fue párroco en la parroquia San Miguel Arcángel –en San Miguel Totolapan–, vicario de la foranía San José, impartió clases en el Seminario Mayor y en la Escuela de Laicos; fue coordinador diocesano de movimientos y en junio de 2014 recibió el encargo de ser el vicario de pastoral de la diócesis.

En un boletín de prensa, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guerrero informó que inició la averiguación previa por el homicidio en agravio del párroco José Ascensión Acuña Osorio, quien fue encontrado sin vida en el cauce del río Balsas, a la altura de la comunidad de Santa Cruz de Las Tinajas, perteneciente al municipio de San Miguel Totolapan, en la región de la Tierra Caliente.

Derivado de una denuncia anónima realizada a la línea de emergencias 066, personal del Ministerio Público y agentes de la Policía Ministerial se trasladaron al lugar del hallazgo del cuerpo, y procedieron a su levantamiento y lo llevaron a las instalaciones del Servicio Médico Forense de la ciudad de Iguala, para practicarle la necropsia de ley, en la cual se determinó que la causal de muerte fue por ahogamiento. 

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ZENIT Staff

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