Las indicaciones del Papa al cardenal Braz de Aviz

El Santo Padre al prefecto del dicasterio para la Vida Consagrada: mejorar la vida comunitaria, la formación, la forma de ejercer la autoridad y la obediencia y la forma de manejar el dinero

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Este 2 de febrero de 2015 el papa Francisco presidió la misa en la basílica de San Pedro con motivo del Año de la Vida Consagrada. ‘Es un día muy especial’, indicó el cardenal Joao Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada, en una entrevista a la Radio Vaticano, y recordó que María, por su vocación, “resume todas las vocaciones, porque además de ser consagrada, generó en la virginidad a su Hijo, estuvo casada, pero también era una consagrada”. Vale a decir que es más bien «el modelo de toda la vida consagrada».

El cardenal añadió que para los religiosos y consagrados este día de la Presentación del Señor al Templo es un momento muy especial, porque es cuando se pone en evidencia que estos consagrados a Dios son un don. “Además porque en el mundo ellos son un gran número: más de un millón siguen esta vocación, que es una vocación profética, que anuncia valores que son el Reino de Dios”.

Sobre el hecho que el Papa haya pedido a los consagrados que despierten al mundo, el cardenal indicó: “Nosotros lo intentamos. Desde la experiencia práctica que vivimos en nuestro dicasterio, vemos a esta realidad de la vida consagrada con gran objetividad, pero también con los pies en el piso”.

El purpurado reconoció que existen problemas, y no pocos. “El Papa, por ejemplo, se quedó sorprendido al saber el número de las personas consagradas –hombres y mujeres– que durante cada año abandonan la vida consagrada. Esto lo conmovió profundamente porque es un número bastante elevado”, tres o cuatro mil al año según precisó la Radio Vaticano.

El Papa les indicó, prosiguió el cardenal, que “hay tres cosas en la que es necesario poner más atención: el discernimiento vocacional, la formación, y el ministerio de la persona”.

Además hay que tener en cuenta “los ámbitos en los cuales nos situamos: la vida comunitaria, la formación, la forma de ejercer la autoridad y la obediencia, y la forma de manejar el dinero”.

“Tenemos que recuperar todo esto”, indicó el cardenal, “principalmente a través de la vida comunitaria, de la fraternidad. Estos son los puntos que estamos teniendo en vista”.

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ZENIT Staff

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