Francisco: 'No se aplique a los ancianos la lógica utilitarista'

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‘El abandono es la enfermedad más grave, y también la injusticia más grande que pueda padecer la tercera edad’

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El papa Francisco en la audiencia de este miércoles advirtió:“No visitar a los padres cuando son ancianos es pecado mortal”, y hoy jueves recordó que “la Biblia reserva una severa admonición a los que abandonan o maltratan a los padres”.

Esta última frase la dijo al recibir en audienciaa los miembros de la Academia para la Vida, con motivo de su XXI asamblea general dedicada al tema ‘Asistencia al anciano y cuidados paliativos’, que inició en el Aula del Sínodo este miércoles 5 y concluye el viernes 7, tras elogiar sus estudios sobre la extensión a los ancianos de este tipo de cuidados que hoy se aplican a los enfermos oncológicos.

“Los cuidados paliativos expresan la actitud humana de cuidar unos de otros, especialmente de los que sufren y atestiguan que la persona es siempre preciosa, también cuando es anciana o está enferma”, recordó el Santo Padre, porque “la persona, en cualquier circunstancia, es un bien para sí misma y para los demás y Dios la ama”.

“Por eso -prosiguió el Pontífice- cuando su vida se vuelve muy frágil y se acerca el final de la existencia terrenal, sentimos la responsabilidad de asistirla y acompañarla de la mejor manera posible”.

»El mandamiento bíblico que nos pide que honremos a nuestros padres, en sentido lato, nos recuerda el honor que debemos a todas las personas ancianas. A este mandamiento Dios asocia una doble promesa: ‘Para que tus días se alarguen en la tierra que Yahveh, tu Dios te dará’. La fidelidad a este mandamiento asegura no solamente el don de la tierra sino, sobre todo, la posibilidad de disfrutarla”

Por ello este precepto “nos revela la relación pedagógica fundamental entre padres e hijos, entre los ancianos y los jóvenes, en relación con la custodia y la transmisión de la enseñanza religiosa y sapiencial a las generaciones futuras”. Y precisó que “honrar esta enseñanza y a los que la transmiten es fuente de vida y bendición. Al contrario, la Biblia reserva una severa admonición a los que abandonan o maltratan a los padres”.

»La palabra de Dios -explicó el Pontífice a los presentes- está siempre viva y nos damos cuenta de cómo ese mandamiento es de gran actualidad para la sociedad contemporánea donde la lógica de la utilidad predomina sobre la de la solidaridad y la gratuidad, incluso dentro de las familias”

Francisco recordó que la palabra ‘honrar’ podría traducirse “como el deber de respetar profundamente y cuidar de los que, por su condición física o social podrían dejarse morir o hacer que mueran”.

Y añadió que “la eficiencia y evidencia no pueden ser los únicos criterios que gobiernen la acción de los médicos, ni tampoco las reglas de los sistemas sanitarios, ni el beneficio económico. Un Estado no puede pensar en sacar beneficio de la medicina».

Indicó que el trabajo que realiza la Academia de las Ciencias, “explora nuevas áreas de aplicación de los tratamientos paliativos” que hasta ahora “han sido un precioso acompañamiento para los enfermos oncológicos” y que hoy se extienden también a los ancianos con enfermedades “caracterizadas por una degeneración crónica y progresiva”.

Advirtió entretanto que»los ancianos necesitan en primer lugar los cuidados de los familiares cuyo afecto no pueden sustituir ni siquiera las estructuras más eficientes o los agentes sanitarios más competentes y caritativos». Y lamentó que “tantos ancianos, con el pretexto de su edad, reciban cada vez menos atención por parte de la medicina curativa y a menudo estén abandonados”.

“El abandono es la enfermedad más grave del anciano y también la injusticia más grande que pueda padecer: los que nos han ayudado a crecer no deben abandonarse cuando necesitan nuestra ayuda, nuestro amor, nuestra ternura».

Especializarse en este tipo de medicina, aseveró el Papa, “no posee menos valor por el hecho de que no salva la vida. Los cuidados paliativos hacen algo igualmente importante: valorizan a la persona”.

Y concluyó exhortando a todos los que trabajan en este sector a mantener dicho compromiso y que “es esta capacidad de servicio a la vida y a la dignidad de la persona enferma, aun anciana, la que mide el verdadero progreso de la medicina y de toda la sociedad”. Y recordó el llamado de san Juan Pablo II: “Respetar, defender, amar y servir la vida, a cada vida humana”.

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ZENIT Staff

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