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El Obispo de Roma a sus diocesanos (IV): 'Buscar la armonía por el bien de los hijos'

El Pontífice pide a los matrimonios en dificultades que no utilicen a los niños como rehenes

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“Es muy doloroso cuando una familia vive una tensión que no se puede resolver, una fractura que no se puede curar. ¡Es doloroso! Un padre y una madre cuando ven los primeros signos, tienen el deber, por ellos mismos y por sus hijos de pedir ayuda”. Lo ha afirmado el papa Francisco ante miles de fieles que se reunieron este domingo en la Plaza de San Pedro, con motivo del congreso eclesial de la diócesis de Roma.

“El Señor dará la fortaleza para entender que se puede vencer el mal, que la unidad es más grande que el conflicto, que se pueden sanar las heridas que nos hemos hecho el uno al otro, en el nombre de un amor más grande, de aquel amor que Él nos ha llamado a vivir con el sacramento del matrimonio”, ha añadido el Santo Padre en el discurso improvisado.

“E incluso cuando la separación –tenemos que hablar también de esto– parece inevitable, hay que saber que la Iglesia les lleva en el corazón. Y vuestra tarea educativa no se interrumpe: sois y seréis siempre padre y madre, que no pueden vivir juntos por heridas, por problemas. Por favor, busquen siempre la comprensión, la cooperación, la armonía por el bien y la felicidad de los hijos”, ha subrayado.

“Por favor, ¡no hay que usar a vuestro hijo como un rehén! ¡No hay que utilizar a los hijos como rehenes! Que daño hacen los padres que están separados, o por lo menos en sus corazones están separados, cuando el padre habla mal de la madre al hijo y la madre le habla mal del padre. Esto es terrible”, ha advertido el Romano Pontífice.

El papa Francisco ha concluido su intervención señalando que “también existe el camino del perdón”. “Perdonar y acoger recíprocamente los propios límites también ayudará a comprender y aceptar las fragilidades y debilidades de los hijos. Estas son una oportunidad para amarlos aún más y hacerlos crecer”, ha dicho. “Solo entonces –ha proseguido– también ellos podrán dejar de asustarse frente a sus límites, no se envilecerán, sino que seguirán adelante”. “Un padre y una madre que se aman saben cómo hablar con el hijo o la hija que va por un camino difícil; también la forma de hablar sin palabras”, ha resaltado.

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ZENIT Staff

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