Pope Francis during his visit at Greccio

PHOTO.VA - OSSERVATORE ROMANO

El Papa en Greccio invitó a seguir a los 'signos' que conducen a Jesús

Conversando con los jóvenes en el santuario donde fue ideado el primer pesebre, Francisco ha reflexionado sobre la estrella y el ángel que conduce hacia el Niño Dios

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La estrella cometa que hizo partir a los Reyes Magos y el ángel que les indicó a los pastores que debían dirigirse hacia el pesebre en el que estaba el Niño Jesús: éstos son los dos ‘signos’ que el papa Francisco les ha indicado a los jóvenes que ayer vio en su visita sorpresa al Santuario de Greccio, en donde San Francisco de Asís en el año 1223 instituyó el primer pesebre.
El Santo padre al conversar con los aproximadamente 150 jóvenes que participaban en una jornada de reflexión, con la simplicidad que el caracteriza les saludó: “Buenas tardes”, y explicó que el obispo de Rieti, Mons. Domenico Pompili que estaba a su lado, le había hecho entender que “en estos días era bueno venir a rezar a Greccio”. Y bromeó: “Pero no se con cuál engaño les habrá hecho venir aquí”.
El Papa inició su reflexión indicando que “en la vida hay tantos signos y tantas señales, y en el Evangelio cuando se habla del nacimiento de Jesús hay dos que me hacen reflexionar.  Y me gustaría que reflexionaran sobre esto”.
La primera imagen ofrecida fue la estrella: “El cielo está lleno de estrellas –explicó el Santo Padre– entretanto había una especial, una estrella que les movía a dejar muchas cosas y a ponerse en un camino que no sabían dónde les habría llevado”.
El Santo Padre paragona aquella estrella a los signos que constelan nuestra vida y “que nos llaman a hacer mucho más, algo de bueno, a emprender un camino, a tomar una decisión”
E invitó a “pedir la gracia de descubrir la ‘estrella’ que Dios hoy quiere hacerme ver, para que esa estrella me lleva a Jesús”.
«El camino hacia Jesús lo ha recorrido también el pastor que encontró al ángel, el cual le ha indicado al Niño que había nacido en la cuna», recordó el Pontífice. Una imagen esta última que nos demuestra como “Dios se ha abajado y se ha reducido para volverse uno como nosotros. Para caminar delante de nosotros”.
Es la imagen de la “pequeñez, la humildad: Dios que va contra el orgullo, la autosuficiencia, la soberbia”. Francisco indica en “esta mansedumbre de un niño” la otra señal que es necesario ver, para después preguntarse: “¿Mi vida es buena, humilde, de quien no anda con la nariz hacia arriba, y que no es orgulloso?
El ejemplo al cual debemos dirigir la mirada es por lo tanto el de los Reyes Magos, los cuales “fueron astutos” porque “se dejaron guiar por la estrella” y que no se dejaron engañar por  “todo el esplendor del palacio de Herodes».
El deseo del Papa para los jóvenes allí presentes fue que la vida “esté siempre acompañada por estas dos señales, que son un don de Dios”. Y añadió: “Que no falte la humildad de descubrir nuevamente a Jesús en los pequeños, en los pobres, en los humildes, en aquellos que son descartados por la sociedad y por la propia vida”.

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Federico Cenci

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