Audiencia general © Vatican Media

Papa Francisco: “Tengo esperanza en la humanidad”

Entrevista en programa de televisión español

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(zenit – 23 marzo 2020).- Ante la situación actual, el Papa subraya que la palabra optimismo le suena “a maquillaje” y mantiene que él tiene “esperanza”: “Yo tengo esperanza en la humanidad, tengo esperanza en los hombres y en las mujeres de esta humanidad, tengo esperanza en los pueblos”. Unos pueblos que “van a tomar de esta crisis enseñanzas para revisar su vida, vamos a salir mejores”.

Estas y otras declaraciones fueron realizadas por el Santo Padre en una entrevista emitida ayer, 22 de marzo de 2020, en el programa “Lo de Évole” de LaSexta, cadena de televisión española. La conversación fue mantenida por Skype y el programa completo estaba dedicado a la situación de emergencia por el Coronavirus.

En primer lugar, el presentador, Jordi Évole habló sobre las imágenes de la plaza de San Pedro vacías, que Francisco definió como “un desierto”. Después aclaró que no se encuentra aislado del todo, “me cuido, es decir, no recibo grupos, pero sí recibo las audiencias personales” prefijadas y “sigo trabajo normalmente”.

Transmitir “cercanía”

A continuación, el entrevistador se refirió al curso de los acontecimientos, a cómo él pretendía hacer un programa sobre las cárceles, pero al final el mundo había acabado encerrado. Frente a ello, el Papa resaltó que “es curioso: el Vía Crucis del Viernes Santo de este año, pedí que lo hicieran los encarcelados de la cárcel de Padua y lo han hecho con una fuerza impresionante”.

Asimismo, recordó que se siente muy tocado por el problema de las cárceles, insistiendo en su mensaje “siempre hay que tener una ventana abierta” a la esperanza.

Cuando Évole le preguntó qué le diría a las personas que lo están pasando mal en estos momentos, especialmente a los que están perdiendo a sus seres queridos, el Pontífice indicó: “Lo último que haría es decirles algo. Lo que trato es de hacerles sentir mi cercanía. Hoy día es más importante el lenguaje de los gestos que el de las palabras. Evidentemente hay que decir algo, pero la cercanía, el gesto, el hacerles llegar un saludo…”.

Un mundo de humanidad

Con respecto a las familias vulnerables, los trabajadores precarios, los refugiados o las mujeres maltratadas afectadas por la situación, el Obispo de Roma expuso que cree que en estas circunstancias está saliendo un drama “no sé si subterráneo, pero sí disimulado de nuestras sociedades, que a veces son sociedades hipócritas, inconscientes. Que no se dan cuenta que este es un mundo, me permito la palabra –pienso en Dostoievsky y las Memorias del subsuelo–, un mundo de humanidad”.

Y puso como ejemplo que el otro día un policía pidió a un hombre por la calle que volviera a su casa debido a la cuarentena y este le dijo: “No tengo casa, vivo en la calle”. De esta manera, sin remedio, “empezamos a estar cercanos a esas personas que conocemos por concepto: los sin techo, los aprovechados, el mundo tan triste de las mujeres explotadas, que es todo un comercio…”.

“Esto nos acerca a esta gente que de alguna manera tiene una esperanza muy chiquita, que no tiene donde apoyarse. Pero a la vez nos damos cuenta de que existe esta gente”, concluyó en torno al tema.

Una sociedad solidaria

El periodista planteó el hecho de los despidos que se están produciendo en las empresas ante el parón de la actividad. Sobre ello, Francisco apuntó que “las soluciones concretas las debe dar cada uno”, pero “ciertamente, el ‘sálvese quien pueda’ no es la solución: una empresa que despide para salvarse”, no ofrece  “una solución”.

En este momento “más que despedir hay que acoger y hacer sentir que hay una sociedad solidaria. Estos son los grandes gestos que hacen falta ahora”, “aparecen realidades y se nos pide que nos hagamos cargo” de ellas, puntualizó.

Recuperar la convivencia humana

El Santo Padre confesó que de todo lo que está sucediendo lo que más le preocupa es “la soledad”, ya que “hemos terciarizado la convivencia, el mano a mano de la convivencia lo hemos olvidado, no lo recordamos. A veces te enteras de una  familia que están comiendo juntos, los padres mirando la televisión y los chicos cada uno con su teléfono comunicándose con otros. Y entre ellos no se comunican”.

En contraposición, “hoy en las casas los padres empiezan a escuchar de otra manera. Los papás juegan con sus hijos chicos porque no puede salir, están ahí, tienen tiempo para encontrarse, reencontrase. Hoy en día siente cada uno la necesidad de acariciar a sus viejos, a sus abuelos. Hoy tenemos que rescatar la convivencia y este quizás sea uno de los logros, que podemos obtener en esta tragedia”. Es muy triste que sea con una tragedia, “pero tenemos que recuperar la convivencia humana, la cercanía”, remarcó.

La arrogancia

El Papa Francisco también explicó que el ignorar el virus mientras solo afectaba a China e Italia constituye “un mecanismo de defensa, el lobo está lejos, el cuco está lejos, no nos va a llegar…Un mecanismo de defensa siempre es proyectar, un mal, una calamidad en el anonimato del universo, universalizarlo mal y entonces ya no es concreto. Son conceptos, son noticias que llegan y cuando llegan ya…”.

En este sentido, también fue cuestionado sobre si pecamos de arrogancia: “Siempre existe esa presunción de que a mí no me va a tocar (…)”, apuntó.

“Una cosa que me preocupa en este momento es la generación de violencia en algunos casos”, prosiguió. Y puso como ejemplo un edificio en Italia que se encontraba en cuarentena en el que un joven de treinta y tantos años quiso salir y cuando el vigilante le dijo que no se podía comenzó a pegarle. También aludió a la “violencia de la palabra”, matizando que “la violencia no te va a ayudar nunca”.

Subvalorar el problema

El Pontífice considera que muchos de los líderes políticos sí han estado a la altura de las circunstancias, dentro de las posibilidades humanas, “hombres y mujeres realmente comprometidos” que se han hecho cargo de la situación. Además, expuso que la respuesta, en general, ha sido “buena”.

Y aunque es cierto que se les podría exigir una notificación más adelantada sobre lo que nos iba a sobrevenir, al mismo tiempo sostiene que es preciso reconocer que “tampoco nosotros creíamos que nos iba a tocar”, pensábamos que el Coronavirus se quedaría en China o en Italia y ahora “está en casa”: “Todos pecamos de alguna manera de subvalorar el problema”.

Agradecimiento

El Obispo de Roma dedicó unas palabras al personal sanitario: “Los admiro, me enseñan cómo comprometerse, les agradezco el testimonio. Médicos, enfermeros, voluntarios, que tienen que dormir en las camillas porque ya no hay camas en el hospital y no pueden salir a sus casas. Esa es la vida que están llevando”.

Todos ellos son “los santos de la puerta de al lado. Muchos no son creyentes, son agnósticos o llevan una vida de fe a su manera, pero en el testimonio ves la capacidad de jugarse por el otro. Entre ellos hay muertos”.

Por otro lado, los profesionales de los supermercados, limpiadores y camioneros, “son los que están manteniendo el funcionamiento social para que no falte lo esencial” y también se muestra agradecido por ello.

Dudas de fe

El Sucesor de Pedro confesó que, si bien no en este momento concreto, sí ha tenido dudas sobre la existencia de Dios en algún momento de su vida. Estas fueron resueltas “por la gracia de Dios”, pues “nadie se salva del camino común de la gente, que es el mejor camino, el más seguro, el concreto, y eso nos hace bien a todos”.

Finalmente, el entrevistador resaltó cómo debido la situación de encierro hacía tiempo que el planeta no estaba tan limpio. Sobre este hecho el Papa Francisco remitió a un dicho que dice “Dios perdona siempre, nosotros perdonamos a veces, la naturaleza no perdona nunca”. Los incendios las inundaciones, los terremotos muestran que la naturaleza “está pataleando” para que nos hagamos cargo del daño que le hacemos.

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Larissa I. López

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