Cuerpo y sangre de Cristo © Cathopic

Píldoras de esperanza (26): “Mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la bebida”

Viernes de la III Semana de Pascua

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Reflexión sobre los Evangelios diarios

Invocamos al Espíritu Santo

Hoy quiero pedirte Espíritu Santo que entres en mi vida y llenes de alegría y paz mi corazón y de sabiduría mi mente para poder entender la Palabra de Dios. Amén.

Evangelio según San Juan 6, 52-59.

Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”.

Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.

Palabra del Señor.

¿Qué dice el texto?

El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

¿Qué nos dice Dios en el texto?

Durante esta semana hemos leído el capítulo 6 del Evangelio de Juan. Encontramos muchos focos de atención, normalmente lo relacionamos con el Sacramento de la Eucaristía. Pero especialmente en este tiempo de dificultad, incluso para participar de las Eucaristías, pues debemos estar en nuestros hogares para cuidarnos de los contagios, entonces podemos centrarnos en ideas no menos importantes del texto. Hoy te invito a que revisemos el verbo “permanecer”, al que Juan dedica bastante de sus escritos.

Según el diccionario de la lengua castellana, permanecer tiene como significado mantenerse en un mismo lugar, estado o calidad; igualmente se define como estar en algún sitio durante cierto tiempo. La palabra permanecer viene del latín “permanere” (estar en un mismo sitio todo el tiempo), compuesto por el prefijo “per” (que significa por completo) y el verbo “manere”  (quedarse). En el fondo, podemos ver una invitación como lo mismo que nos está sucediendo ahora. Debemos “permanecer” en nuestras casas para evitar los contagios.

Tal vez pareciera fácil decirlo, sin embargo, tenemos todo el derecho para opinar que hay cierto grado de dificultad en vivirlo. Pero, ¿qué es aquello que nosotros hemos obtenido sin un esfuerzo? ¿Acaso estudiar no tuvo también un aporte de nuestra voluntad y dedicación?

Hoy que debemos permanecer en casa, también podemos ir un paso más allá y entendemos lo que significa permanecer en Jesús. Eso es, estar con Él, en forma completa, en una manera nueva, única. Jesús permanece con nosotros, pues estamos más atentos a su Palabra. Nosotros hemos valorado la Eucaristía, y mientras dure esta situación de dificultad, comulgamos espiritualmente. Por esa misma razón, aprovechamos con fuerza el pan de la Palabra, permaneciendo con Él, y a la escucha activa de la Buena Noticia, que sigue siendo Buena aún en los momentos difíciles que vivimos.

Nuestra esperanza es en Permanecer en su Amor. Te invito a que durante este día. Te invito a que repitas varias veces un versículo del Evangelio que está en San Juan Capítulo 15, Versículo 7. De esta forma estaremos internalizando el Mensaje del Señor a nuestra vida:

“Si permanecen unidos a mí y mi mensaje permanece en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán”.

Te invito a conocer más de nuestro trabajo diario sobre la Lectura Orante de la Biblia.

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Ricardo Grzona

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