Las Adoratrices, Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, ofrecen alternativas y oportunidades con un enfoque de derechos humanos en 25 países. Foto: Adoratrices Cartagena.

Más de 12 mil mujeres en proceso de sanación tras trata de personas, ayudadas por monjas adoratrices

La trata con fines de explotación sexual y la prostitución son dos realidades presentes en nuestra sociedad.

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Redacción ZENIT

(ZENIT Noticias / Roma, 23.09.2021).- En el día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, la Hna. Rosaura Patiño, ha puesto de manifiesto que esta fecha debe servir para visibilizar la problemática y tomar conciencia de que la trata con fines de explotación sexual y la prostitución son dos realidades presentes en nuestra sociedad, que constituyen una grave violación de los Derechos Humanos.

Según ha recordado la Hna. Rosaura, es en esta realidad en la que, por carisma, las Adoratrices quieren dar respuesta. “La Trata de personas (donde la mayoría son mujeres y niñas), es una de esas formas de opresión existentes hoy en el mundo, a la cual tratamos de dar respuesta a través de proyectos, acciones coordinadas y en red a nivel congregacional y con otras instituciones, conscientes de que es un problema global que exige soluciones globales y coordinadas”, afirma.

En ese sentido, nos recuerda también que las Adoratrices, Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, ofrecen alternativas y oportunidades desde la pedagogía adoratriz y con un enfoque de derechos humanos en 25 países de Europa, Asia, América y África, desarrollando programas de acompañamiento a la mujer explotada y vulnerada en sus derechos.

Además, subraya que en el año 2020 unas 12.722 mujeres decidieron iniciar un proceso de acompañamiento en los diferentes programas que desarrollan y que les ha posibilitado una experiencia de “amor, liberación y encuentro”.

Sobre los proyectos Adoratrices, nos indica hna. Rosaura que “El trabajo, gratuidad, solidaridad, fraternidad/sororidad, comunicación, calidad de vida, universalidad, respeto, responsabilidad, participación, acogida, reconciliación, verdad, servicio, justicia, libertad, confianza y comunión son los rasgos que identifican a las más de 1,400 personas que trabajamos desde nuestro carisma Adoratriz”.

Proyecto Rahab (Londres)

Sobre la presencia de las Adoratrices en Londres, la Hna. Ancy Vaniakizhakkel ha detallado que la misión de las Adoratrices en este proyecto (Rahab) nace del objetivo inicial de ayudar a mujeres en situación de prostitución y mujeres que han sido explotadas sexualmente (incluidas aquellas víctimas de la trata y esclavitud.)

Ancy Vaniakizhakkel ha indicado que su visión es que cada mujer pueda experimentar dignidad, justicia e igualdad de oportunidad.

“Rahab ofrece un lugar seguro y acogedor donde pueden ser ellas misas, expresar sus miedos, alegrías y opiniones. Un lugar donde lo que ellas sienten es lo más importante del momento”, ha comentado Ancy Vaniakizhakkel. 

Desde que empezó el Proyecto de Rahab, se han ayudado a más de 1.500 mujeres a diferentes niveles. 

Según ha señalado la responsable del proyecto, la mayoría de las mujeres atendidas son extranjeras con procesos legales complejos. “Esto, unido a la falta de recursos económicos, el abuso y engaño sufridos, sus sentimientos de soledad, separación, estigma y vergüenza, genera desconfianza, poca estima personal y desasosiego.”, ha concluido la Ancy Vaniakizhakkel.

Proyecto Cúcuta (Colombia)

El proyecto de las Adoratrices en Cúcuta, Colombia, según ha indicado la Hna. Soledad Arias, tiene como objetivo la atención integral a mujeres que se encuentran en alto riesgo de ser víctimas de trata de personas, como son las migrantes provenientes del vecino país de Venezuela, las retornadas, mujeres que por la lucha de territorio del narcotráfico se encuentran en situación de desplazamiento interno.

Las Adoratrices en Cúcuta trabajan en el acompañamiento a esta población donde se han encontrado con la dolorosa realidad de mujeres que han sido víctimas de la explotación laboral, a mujeres a quienes les han ofrecido dinero para que “alquilen sus niños”, o se los han raptado para introducirlos en bandas que se dedican a la delincuencia en la ciudad.

“Nuestra labor en Cúcuta posibilita en las mujeres procesos personales y familiares que las lleva a salir de esta realidad y ser mujeres empoderas que con sus conocimientos y talentos puedan mantenerse lejos de las explotaciones”, ha puesto de manifiesto Soledad Arias.

En Cúcuta, las Adoratrices en los procesos de prevención y atención psicosocial primaria atienden a 136 mujeres, quienes participan en estrategias donde las religiosas salen a su encuentro.

Por ejemplo, cada 15 días las Hnas. de la comunidad de Cúcuta acuden a las autopistas y salidas de la región a encontrarse con mujeres que caminan con sus hijos en busca de llegar al interior de Colombia, a ciudades como Medellín o Bogotá.

El 90% de las mujeres atendidas por las Adoratrices son de nacionalidad venezolana que se encuentran en territorio colombiano en situación irregular. De ellas el 60% son mujeres que han vivido explotaciones humanas como la prostitución, explotación laboral o mendicidad. El 100% de toda la población atendida han sufrido la violencia por el hecho de ser mujeres.

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