El consumo de pornografía puede estar relacionado con circunstancias sociales negativas

Ver pornografía con regularidad se asocia con una serie de resultados sociales y experiencias personales negativas

Estos resultados muestran una fuerte relación entre el consumo de pornografía y una serie de condiciones y circunstancias sociales negativas.

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Por: Daniel Cox, Beatrice Lee y Dana Popky

 

(ZENIT Noticias – Institute for Family Studies / Estados Unidos, 14.05.2022).- En la era de Internet, la pornografía en línea se ha vuelto omnipresente. Aproximadamente seis de cada diez (58%) estadounidenses afirman haber visto pornografía en algún momento de su vida, y más de uno de cada cuatro (27%) la ha visto en el último mes. Pero existen enormes diferencias de género en el consumo de pornografía. Los hombres son cuatro veces más propensos que las mujeres a declarar haber visto pornografía en el último mes (44% frente al 11%).

Los hombres de entre 30 y 40 años son los que declaran consumir más pornografía. La mayoría (57%) de los hombres de 30 a 49 años declaran haber visto pornografía en el último mes, y el 42% dice haberla visto en la última semana. En cambio, el 44 por ciento de los hombres jóvenes y sólo el 26 por ciento de los hombres mayores dicen haber visto pornografía en algún momento del último mes.

Aunque la mayoría de los estadounidenses no declaran realizar esta actividad con regularidad, la exposición a la pornografía es mucho más común hoy que en el pasado, especialmente entre las mujeres. Más de ocho de cada 10 (81%) mujeres de 65 años o más dicen que nunca han visto pornografía, mientras que menos de la mitad (44%) de las mujeres jóvenes dicen lo mismo.

El problema de la pornografía

La amplia disponibilidad de la pornografía en línea ha facilitado su acceso. La mayoría de los jóvenes adultos afirman haber visto pornografía en algún momento de su vida. Pero ver pornografía con regularidad se asocia con una serie de resultados sociales y experiencias personales negativas. Esta asociación es más pronunciada para los hombres que para las mujeres.

Los hombres que declaran haber visto pornografía recientemente -es decir, en las últimas 24 horas- son los que presentan los mayores índices de soledad. Seis de cada 10 (60%) hombres que vieron pornografía en las últimas 24 horas dicen haberse sentido solos o aislados al menos una vez en la última semana. En cambio, menos de cuatro de cada 10 (38%) hombres que nunca han visto pornografía y el 49% de los hombres que la han visto pero no en las últimas 24 horas dicen haberse sentido solos en la última semana.

Los estadounidenses que ven pornografía con regularidad también declaran sentirse más frecuentemente insatisfechos con su aspecto personal. Una vez más, este efecto es particularmente notable para los hombres. Casi ocho de cada 10 (78%) hombres que han visto pornografía en las últimas 24 horas dicen haberse sentido insatisfechos con su apariencia en la última semana. Menos de la mitad (44%) de los hombres que nunca han visto pornografía y el 58% de los que no la han visto recientemente dicen haberse sentido descontentos con su aspecto en la última semana.

Los hombres que ven pornografía con regularidad también son más propensos a declarar que se sienten inseguros con frecuencia: El 74% de los hombres que declaran haber visto pornografía en las últimas 24 horas dicen haberse sentido cohibidos o inseguros en la última semana. Sólo el 45% de los hombres que dicen no haber visto nunca pornografía dicen lo mismo.

La pornografía también puede contribuir a que los hombres se sientan menos satisfechos con su vida sexual. Sólo una cuarta parte (26%) de los hombres que declaran haber visto pornografía en el último día dicen estar completamente o muy satisfechos con su vida sexual, en comparación con el 41% de los que dicen no haber visto nunca pornografía.

Estos resultados no son una prueba concluyente de que la pornografía esté causando estos problemas. Más bien, estos resultados muestran una fuerte relación entre el consumo de pornografía y una serie de condiciones y circunstancias sociales negativas. Sin embargo, es bastante plausible que los estadounidenses que están más solos o se sienten menos seguros de su apariencia recurran más fácilmente a la pornografía que los que tienen vínculos sociales más fuertes y mayor confianza en sí mismos. Los resultados también podrían deberse a variables de confusión -como la edad, el sexo o la clase social- que están asociadas tanto al consumo de pornografía como a estos resultados concretos.

Para tener en cuenta estas variables potencialmente confusas, realizamos cuatro modelos de regresión logística por separado para predecir lo siguiente: sentimientos de soledad, sentimientos de inseguridad personal, satisfacción con la propia apariencia y satisfacción con la propia vida sexual. Encontramos que el consumo de pornografía sigue siendo un predictor significativo en cada uno de los cuatro modelos, incluso cuando se controlan características personales importantes como la edad, la raza y la etnia, el género, el estado civil, los ingresos y la educación.

Nota: este texto fue originalmente extraído con permiso de «Politics, Sex, and Sexuality: The Growing Gender Divide in American Life», un nuevo informe del Survey Center on American Life de AEI, por la web del IFS donde fue publicado en inglés con el nombre “How Prevalent Is Pornography?”. La traducción al español fue realizada para ZENIT por su director editorial. Daniel A. Cox es el director y fundador del Survey Center on American Life y miembro senior de encuestas y opinión pública en el American Enterprise Institute. Beatrice Lee es asistente de investigación en el Survey Center on American Life. Dana Popky es asistente de investigación en el Survey Center on American Life.

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Redacción Zenit

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