Centro comercial destruido por misil. Foto: Servicio de prensa del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania vía REUTERS

Cartas desde la guerra (día 125): Atacan con misil centro comercial lleno de personas. Saldo de 18 muertas, 40 desaparecidas y 60 heridas

a provincia de Luhansk está ubicada en una zona de estepa y el clima es muy seco. Con la llegada del verano en Ucrania hace bastante calor; y la gente allí hacía fila para conseguir agua. Y esta misma gente de a pie y haciendo fila para conseguir agua fue disparada por los rusos.

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(ZENIT Noticias / Kiev, 28.06.2022).- Desde el inicio de la invasión rusa el arzobispo mayor de los greco católicos ucranianos ha estado remitiendo comunicaciones para estar de este modo no sólo cerca de su pueblo sino también informando y haciendo reflexionar al mundo. Hoy reproducimos la carta en el día 125 de la invasión. Una carta especial después de un bombardeo a un centro comercial a donde las personas acudían a buscar agua, en un periodo especialmente caliente del año.

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Queridos hermanos y hermanas en Cristo, hoy es martes 28 de junio de 2022 y Ucrania ya está viviendo 125 dias de esta sangrienta guerra que Rusia está librando contra el pueblo ucraniano.
Ayer todos nos vimos sacudidos por un evento de escala sin precedentes: en la ciudad de Kremenchuk, provincia de Poltava, fue destruido por un ataque con misiles un centro comercial donde habían unas 1000 personas.

Esta mañana recibimos la noticia de que al menos 18 personas han muerto, unas 40 están desaparecidas y unas 60 han resultado heridas. Se trata del mayor atentado terrorista en Europa en décadas. Hoy nos solidarizamos y expresamos nuestra cercanía en la oración a los familiares y amigos de los muertos y a todos los heridos a consecuencia de este acto terrorista.

Del mismo modo, nos duele el corazón por nuestra ciudad de Lysychansk. Sabemos que la provincia de Luhansk está ubicada en una zona de estepa y el clima es muy seco. Con la llegada del verano en Ucrania hace bastante calor; y la gente allí hacía fila para conseguir agua. Y esta misma gente de a pie y haciendo fila para conseguir agua fue disparada por los rusos. También ayer hubo ataques con misiles en Kharkiv, donde hubo muertos y muchos heridos. Y esta mañana la ciudad de Mykolaiv fue bombardeada.

Hay fuertes batallas a lo largo de la línea del frente. Pero Ucrania está en pie. Ucrania está luchando. Agradecemos a Dios y a las Fuerzas Armadas de Ucrania que hayamos sobrevivido hasta esta mañana y podamos ver la luz del día.

Hoy quiero reflexionar sobre un fruto más de la acción del Espíritu Santo en el hombre. Una manifestación de la madurez de la vida espiritual cristiana, que a veces no vemos u olvidamos. Este fruto del Espíritu Santo es la mansedumbre. Es evidente que quizás con nuestras pobres palabras humanas, es difícil delinear esta realidad divina en el hombre. Esta mansedumbre no tiene nada que ver con el cariño o la amabilidad, ni con la esfera sentimental del hombre. Esta mansedumbre es una característica especial y específica de la misión y acción de Jesucristo como Mesías manso. Y esta mansedumbre que revela el Ungido de Dios es sinónimo de humildad. La mansedumbre como humildad, el anonadamiento de Dios de frente al hombre.

De esta mansedumbre y de esta humildad de Cristo nos habla el apóstol Pablo en su carta a los Filipenses cuando anima a los cristianos a albergar en nosotros los mismos pensamientos que había en Cristo Jesús. Y estos son los pensamientos de los que habla el apóstol que dice: “El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz”.

Es esta humildad del Hijo de Dios y su camino terrenal hacia el sacrificio de la cruz, la que muestra su mansedumbre como Mesías que montó un burro para entrar en Jerusalén. Y esta mansedumbre es, al mismo tiempo, una demostración de poder. El Mesías no necesita, como dice el profeta Isaías, gritar en las plazas públicas o imponer su opinión y su voluntad. Simplemente está ahí, presente, cumpliendo su misión.

Hoy en día un reflejo de esta mansedumbre de Cristo en tiempos de guerra puede verse en la actitud, en los rostros de muchos hijos e hijas de Ucrania. Cuando hablas con nuestros soldados, nuestras muchachas y muchachos, cuando les preguntas qué hacían antes de la guerra, te dicen que muchos de ellos eran profesores, científicos, médicos, artistas, se dedicaban a los deportes o trabajaban en distintos campos intelectuales. Pero cuando comenzó la guerra no consideraron que su posición en la sociedad fuera un privilegio inamovible. Muchos incluso han regresado a Ucrania desde el extranjero para cubrir con su pecho a su Patria del enemigo. Se hicieron obedientes a la llamada de su conciencia, obedientes hasta la muerte.

Te pedimos hoy, oh Señor, que tu mansedumbre, reflejada en el rostro de Ucrania, sea nuestra fuerza. Porque sabemos que la humildad y tu mansedumbre dan al hombre espacio para la gracia de tu Espíritu. El hombre orgulloso echa a Dios de su vida por orgullo. El orgullo del hombre no permite que Dios actúe en su vida. El hombre orgulloso rechaza la ayuda de otro hombre y la ayuda de Dios.

Oh Señor, en nuestra obediencia y mansedumbre ante Ti y ante otras personas queremos ser fuertes por tu poder y gracia. Oh Dios, bendice a Ucrania, haznos mansos en nuestra lucha y exitosos en vencer el mal y la muerte. Oh Dios, que el rostro de tu Hijo Jesucristo brille sobre el rostro de los hijos e hijas de Ucrania. Oh Dios, bendice a nuestro pueblo y a la tierra ucraniana.

La bendición del Señor y su misericordia descienda sobre ustedes por su divina gracia y amor y permanezcan ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén. ¡Alabado sea Jesucristo!

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Redacción Zenit

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